Las sensaciones de aquel singular y frío anochecer quedarían grabadas para siempre en lo más profundo de su alma. El joven miró el cielo, que estaba engalanado con un precioso manto de estrellas.

Sentado en un claro del bosque, en un espacio místico y contemplativo, casi espiritual, el promesando aguardaba el momento del compromiso. La cálida luz de una pequeña fogata iluminaba su rostro en una atmósfera de recogimiento y promesa.

Sintió la conexión de su alma con la naturaleza: las estrellas brillantes del firmamento, el húmedo olor a musgo de aquellas rocas milenarias, los pinos que parecían escalar la sierra vecina, el monótono murmullo del río al deslizarse hacia el mar…

Todos iban a ser testigos trascendentales de su unión al escultismo.

Mantenía su idea firme de vivir de acuerdo a unos valores. Lealtad, abnegación y pureza se convertirían en las virtudes que presidirían su día a día.

El rocío de la noche no calaba en sus huesos, no mermaba la ilusión de su espíritu. Ya no era un sueño, su vela de armas era una realidad cercana.

Bajó la mirada hasta dar con aquellos troncos que emanaban calor y luz, quedándose hipnotizado por las diferentes formas y figuras desprendidas por las llamas. Fueron segundos los que pasaron mientras contemplaba atónito el fuego que un rato antes había ayudado a encender con la antorcha que sus manos habían fabricado.

Todo era perfecto. No había dejado ningún detalle a la improvisación, salvo el propio desarrollo del acto, que era secreto para todo aquel no promesado.

La habilidad manual, tan determinante para realizar construcciones, no era su fuerte, pero esos amarres cuadrados aguantarían la bandeja de ceremonia que portaba el deseo del joven, el elemento que lo adhería al movimiento scout para el resto de su vida, su pañoleta.

Una simple tela de colores enrollada adquiría más significado para la construcción de su personalidad que cualquier otro presente de un valor incalculable.

Representaba, junto a la formulación oral del texto de la promesa, su pertenencia a una ideología. Una forma de ser y actuar basada en obtener la felicidad consiguiendo que los demás lo sean, en dejar el mundo en mejores condiciones, en ayudar a aquel planeta corrompido por una sociedad errante y sin conciencia.

La primera etapa en su camino scout estaba a punto de comenzar.

Un rumor melódico avanzaba entre los árboles, como una canción cuyos intérpretes eran el viento, las ramas y las hojas. La esencia del bosque estaría presente.

El joven intentó abstraerse de la situación, viendo desde fuera la magia del momento, como el espectador de cine que ve la película de la que es protagonista.

Sus padrinos de promesa se acercaron para situarse a su lado. No había sido una tarea ardua su elección. Pensó que para sellar su compromiso, no existían mejores guías y apoyos que la persona que nunca le dejaría caminar sólo, el amor de su vida, y un amigo de verdad que era para él como un tesoro, por lo valioso y difícil de encontrar. Un gesto de complicidad de su amigo le tranquilizó sus nervios. Una mirada infinita, llena de ternura, de su pareja le llenó de ánimos y seguridad.

  

 

 

La cálida luz de una pequeña fogata iluminaba su rostro en una atmósfera de recogimiento y promesa.

  

Unos acordes de guitarra rompieron el silencio en que se hallaba el bosque. Algunos scouts afinaban sus voces entonando pequeños fragmentos de melodías, que el viento incorporaba a su ser y trasladaba hasta perderse por detrás de las altas montañas.

El futuro scout no paraba de pensar. Su mente recordaba las leyes a las que se adscribiría, el código de conducta que lo reconocería como miembro del escultismo en cualquier parte del mundo.

Ser digno de confianza era un cometido laborioso en el mundo suspicaz y escéptico en el que le había tocado vivir… Su ánimo era el arma para no rendirse en su deber.

Estaba imbuido en sus pensamientos cuando un fuerte murmullo le devolvió a la realidad. Alrededor del luminoso y cálido fuego, los futuros hermanos scouts iban ocupando su lugar correspondiente para la ceremonia.

Al verlos a todos rodeándole, el joven fue mirando uno a uno a cada asistente y pronunciando para sus adentros los tótems de los presentes: panda, búfalo, oso, pantera, zorro, lobo…

Sus ojos se alzaron buscando el cielo por última vez.

Siempre le había atraído la astronomía, y los paisajes que puede deparar una noche estrellada le habían dejado atónito en numerosas ocasiones, como una obra de arte en la naturaleza que no precisaba precio para disfrutarla.

Por ello, su tótem, que era el nombre con que sería conocido dentro del mundo scout, no tenía que ver con animales o plantas de la naturaleza, sino con la grandeza de las estrellas y las constelaciones. Por Acuario se le conocería.

Intentó orientarse en aquel mapa de pequeñas lucecitas para poder contemplar la constelación que le daría nombre.

Su significado, dignificaba aun más los propósitos que en su labor debía desarrollar. Derramar el agua de la vida, la cual estaría centrada en servir al prójimo y romper las barreras que obstruyen la paz y el amor.

Un aullido de lobo, dulce susurro en aquella noche mágica, coincidió con la aparición del jefe de grupo y encargado de dirigir la ceremonia.

El joven suspiró profundamente, exhalando todo lo que había en su interior, y, seguidamente, inspiró con fuerza, procurando atraer junto al aire la esencia de la naturaleza, el aroma de sus sueños, la fragancia de su ilusión.

La emoción le embargaba, relajó su musculatura y una leve sonrisa se dibujo en su rostro, iluminado por el fuego cual foco alumbrando a la celebridad.

La vela de armas iba a comenzar…

   

  

   

   

   

   

       

               

Ernesto Colomo Magaña (Málaga, 1987) es Diplomado en Maestro en Educación Física, Licenciado en Pedagogía y Doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Málaga, donde obtuvo la calificación de Sobresaliente Cum Laude. Completó su formación con el Máster en Cambio Social y Profesiones Educativas, que refuerza su sólida base teórica y metodológica en el ámbito pedagógico.

Actualmente es profesor titular en el Departamento de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Málaga. En esta institución desarrolla su labor docente e investigadora y participa en el Máster en Tecnología Educativa (Plan 2023), donde imparte Entornos Tecnológicos para la Formación y tutoriza Trabajos Fin de Máster, destacando por su capacidad para orientar procesos de investigación aplicada.

Su actividad investigadora se centra en la innovación docente, la tecnología educativa y la reflexión psicopedagógica contemporánea. Ha publicado artículos, capítulos, monografías y numerosas aportaciones en congresos nacionales e internacionales, caracterizadas por un enfoque crítico y una clara vocación de mejora de la calidad educativa.

En su etapa formativa inicial mostró un notable interés por los procesos de enseñanza‑aprendizaje y una acusada sensibilidad literaria. Paralelamente a su labor universitaria cultiva el relato de misterio e intriga, con textos publicados en nuestra revista, como Una segunda oportunidad (59, 2009), Gloria (71, 2011) y El final del viaje (92, 2016).

   

   

   

GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades. Publicación Trimestral. Edición no venal. Sección 1. Página 3. Año XXV. II Época. Número 126. Abril-Junio  2026. ISSN 1696-9294. Director: José Antonio Molero Benavides. Copyright © 2026 Ernesto Colomo Magaña. Diseño y maquetación: EdiBez. Depósito Legal MA-265-2010. © 2002-2026 Departamento de Didáctica de las Lenguas, las Artes y el Deporte. Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad de Málaga & Ediciones Digitales Bezmiliana. 29 730. Rincón de la Victoria (Málaga).