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Quiero aprovechar este espacio de expresión escrita para
trasladar públicamente una reflexión que —creo— preocupa
bastante a una población bastante amplia de nuestra
sociedad, por no decir del mundo entero; al mismo
tiempo, invito a los lectores a hacer la suya propia
sobre los diversos temas que aborda su contenido. Ese es
mi propósito en este espacio literario. Y comienzo por
algo que, antropológicamente, forma parte de nuestra
propia evolución o desarrollo en lo que es y representa
nuestra vida en este mundo que nos toca afrontar y
asumir cada uno de nosotros. Y eso, a pesar de la
difícil y compleja situación nacional e internacional
que estamos viviendo.
Pienso que las frutas necesitan su tiempo para madurar y
eso es fácil de comprender. Cuando aún están verdes,
incomestibles, se espera a que llegue su momento para
que se pueda disfrutar de sus sabrosas cualidades;
cuando se demora demasiado su recogida, por
circunstancias diversas, se pudre y se desecha. Pero
pensar en la madurez de un ser humano ya es otra cosa.
Es complicado identificar ese momento de “maduración” en
la vida de cada persona. No es una cuestión de momento
exacto, de cronología por la edad, sino de un proceso
que requiere trabajo, voluntad y esfuerzo en un tiempo
continuado, indefinido. La respuesta que cada ser humano
dé a la vida dependerá de esa madurez alcanzada. |
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Cuando escribí y se publicó mi libro Otra humanidad
es posible, (Ed. Alhulia, Motril, 2012), pretendía
transmitir experiencias y reflexiones sobre los valores
humanos que pueden hacer posible otra realidad en
nuestro mundo, integrando en la conciencia y en la
voluntad de las personas otra manera de pensar y vivir
más humanizada, más solidaria, más madura. Pero la
historia sigue añadiendo, acumulando experiencias
opuestas a estos deseos, con nuevas crisis económicas:
(1981-81, 1985-86, 1995-95, y la más grande en duración
2008-2014 y la actual, que se inició en 2021 y aún no ha
concluido). Se suman nuevas confrontaciones bélicas
(Ucrania, Oriente Medio, Palestina/Israel, África,
etc.), más hambrunas y miserias y más deshumanización.
La violencia, las injusticias y la corrupción se
disparan hasta límites que muestran otra voluntad de no
querer aprender para favorecer la convivencia, para
corregir los errores, para hacer un mundo más habitable.
Por esta razón, me hago muchas preguntas ante las
grandes contradicciones humanas: ¿Dónde está la madurez?
¿Cuándo llegará ese momento en nuestro mundo de ser
facilitador de la vida y no de la muerte violenta?
¿Cuándo y dónde podremos encontrarnos los humanos para
darnos ese abrazo de fraternidad que tanto necesitamos? |
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La violencia, las injusticias y la corrupción se disparan hasta límites que muestran otra voluntad de no querer aprender para favorecer la convivencia,
para corregir los errores, para hacer un mundo más habitable. |
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Porque a todo ese torrente de podredumbre se une el
avance de ideologías negativistas, xenófobas o
dictatoriales, marcadas por los fundamentalismos
políticos, religiosos y económicos, que hunden a esta
humanidad en un pozo cada vez más negro. Lo cierto es
que se amenaza, incluso de manera continuada, con la
utilización de armas nucleares en las guerras actuales,
lo que conduciría en un verdadero apocalipsis. Las
noticias no paran de informar de muertes y más muertes
violentas en muchos lugares del mundo.
A todo esto, tenemos que añadir las incertidumbres
creadas por el desarrollo de la IA, los crecientes
avances tecnológicos. Ya nos están llegando noticias
alarmantes por su posible uso indeseable, por ese
descontrol que puede resultar letal y destructivo. Con
esto, no quiero negar la evidencia de los múltiples
beneficios que aporta la Inteligencia Artificial al
desarrollo en tantas aplicaciones en el mundo del
conocimiento y de la industria. |
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Por lo escrito hasta aquí, aunque sea breve, podría
entenderse como la percepción exclusiva de una realidad
que nos atemoriza y desespera. Creo que también debemos
buscar otra posible lectura de auténticas realidades. Es
el lugar de la esperanza en el esfuerzo de quienes
aportan otro tipo de alternativas: personas, colectivos
sociales, políticos y gobiernos que buscan la paz y el
acercamiento entre las naciones, rechazando las
confrontaciones bélicas o amenazantes de quienes imponen
líneas políticas populistas o imperialistas en este
siglo XXI.
Sólo basta mirar la historia para analizar las horribles
consecuencias de esta nefasta, violenta e injusta manera
de proceder. Lo mismo que se trabaja por la paz, también
hay que trabajar por la reducción o eliminación de las
extremas desigualdades en este mundo globalizado, donde
una minoría controla y domina la economía y el destino
de una inmensa mayoría en este mundo que tenemos. Las
víctimas siempre son lo más vulnerables, los que menos
posibilidades tienen de hacer sonar su voz y ser
escuchados. Sólo basta mirar las hambrunas y las
miserias provocadas en tantos lugares de este planeta. A
pesar de esta presión arterial tan confusa e injusta,
entiendo que hay que seguir alimentando esa esperanza
por otro mundo, aquel que todos deseamos, trabajando día
a día por lograrlo ¿Dónde pues se puede apoyar ese
espíritu de esperanza?
Con esta reflexión, pretendo alimentar ese deseo con
pensamientos que muevan el espíritu de Elpis que busca
ansiosamente agarrarse con firmeza a esa esperanza. Se
trata de reforzar la alternativa de continuar
insistiendo que la verdad debe estar por encima de la
mentira; que la paz suprima la guerra; que la justicia
supere la injusticia. Es hacer posible que de la
conciencia de las personas y de los gobernantes salga lo
humano y evitar que brote lo inhumano.
Como una sincera respuesta a estos despropósitos
planteados, así como de ese anhelo de esperanza, en la
redacción de mi libro La vida hace historia: Dónde
estamos y hacia dónde vamos, trato de incorporar
otros pensamientos para la reflexión desde el compromiso
de un humanismo solidario. Procuro unir experiencias que
brotan de ese mundo interior que todos llevamos dentro,
seamos creyentes, agnósticos o ateos. Inserto realidades
humanas de generaciones que acumulan años en sus vidas y
que algo nos pueden decir desde sus propias historias. |
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Las víctimas siempre son lo más vulnerables, los que menos posibilidades tienen de hacer sonar su voz y ser escuchados.
Sólo basta mirar las hambrunas y las miserias provocadas en tantos lugares de este planeta. |
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La cultura, que es esencial para el desarrollo de una
sociedad, es la mejor manera de afrontar ese mapa que
describe nuestra historia actual para poder cambiarla.
Hay que unir a ese compromiso nuestro mundo natural que
nos invade con las maravillas de una Naturaleza llena de
vida, evitando y controlando la destrucción de los
ecosistemas ambientales, el cambio climático, el
descontrol de la contaminación. Si nos fijamos bien, esa
misma Naturaleza se nos presenta como referente a
imitar. Se trata de llevar el espíritu de la esperanza a
este mundo tan desestructurado que sufre y padece. |
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José Olivero Palomeque
(Sevilla, 1946). Diplomado en Francés por la
Escuela Oficial de Idiomas de Madrid, ha
realizado varios cursos de Psicología en la
UNED y desarrollado actividades formativas
en diversos campos de la Psicología aplicada
a la Gestión y Administración de Recursos
Humanos. Ha cursado, asimismo, estudios de
Teología en la Universidad de Sevilla y
realizado cursos especializados de
prevención en drogodependencia. Reside en
Málaga desde 1970.
Es autor de libros como Sensaciones
Mediterráneas (1997), Nuevo amanecer (1999),
Andaduras por la Sierra de Aracena (1999),
Pequeñas Narraciones (2005), Volver a vivir
(2006), Tierra Seca (2007), La Ardilla
Soleada (2011), Integración (2012),
Otra humanidad es posible
(2012), Viaje a Cantabria (2012), Nuevo
Amanecer (2.ª edición, 2016), Una gran
aventura por el Camino de Santiago (2016),
50 años de vida compartida (2020), La vida
es una gran aventura. Historia de una vida
(2021), Estupor.5 (novela, en colaboración
con otros 4 autores, 2022) y La Vida hace
historia (Ediciones Algorfa, 2022), entre
otros.
Poemas suyos aparecen en varias antologías
poéticas de colaboración y ha colaborado y
colabora directamente, con artículos de
contenido literario, cultural o social, en
diferentes publicaciones digitales,
programas de radio y revistas de tirada
periódica nacional, provincial y local, como
“Homo Sapiens” y “Café Montaigne”, por
ejemplo. Desde hace años, está a cargo de la
coordinación de una tertulia literaria
humanista que organiza el Ateneo de Málaga.
Su obra, en fin, se caracteriza por un
enfoque humanista, atento a la naturaleza,
la vida cotidiana y los problemas sociales
contemporáneos.
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GIBRALFARO. Revista de Creación
Literaria y Humanidades. Publicación
Trimestral. Edición no venal.
Sección 3. Página 10. Año XXV. II
Época. Número 126. Abril-Junio 2026.
ISSN 1696-9294. Director: José
Antonio Molero Benavides. Copyright
© 2025 José Olivero Palomeque. Diseño
y maquetación: EdiBez. Depósito
Legal MA-265-2010. © 2002-2026
Departamento de Didáctica de las
Lenguas, las Artes y el Deporte.
Facultad de Ciencias de la
Educación. Universidad de Málaga &
Ediciones Digitales Bezmiliana. 29 730. Rincón de la Victoria (Málaga). |
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