Acercarme a la obra de Carmen Laforet, y en particular a su novela Nada (1944), ha sido para mí una experiencia literaria intensa y reveladora. Aunque la vida de Laforet es atrayente y aporta contexto histórico a su obra, lo que realmente me cautivó fue la manera en que Nada refleja el inconformismo y la búsqueda de identidad y libertad de su protagonista, Andrea, en la España de la posguerra.

Carmen Laforet nació en Barcelona el 6 de septiembre de 1921 y pasó gran parte de su infancia y adolescencia en Las Palmas de Gran Canaria, donde vivió experiencias que más tarde inspirarían su sensibilidad literaria. La muerte prematura de su madre, quien sembró en ella la raíz del amor por la lectura, y el desarraigo familiar influyeron en su visión de la juventud, la familia y la independencia personal, temas que se perciben claramente en Nada. Su vida estuvo marcada por la exigencia de conciliar la escritura con su matrimonio con el  periodista y escritor Manuel Cerezales y la maternidad de cinco hijos (Marta, Cristina, Silvia, Manuel y Agustín Cerezales Laforet), así como por la fama que le trajo el éxito temprano de su primera novela, a los 23 años, siendo la primera mujer en lograr el Premio Nadal (1945).

Mi lectura de Nada comenzó por curiosidad, por ser un clásico  que tenía pendiente y su importancia histórica, pero pronto me encontré inmersa en una prosa mucho más enrevesada y agitada que lo que su aparente sencillez sugería, y la cual te hace reflexionar sobre el sentido de la vida y la desilusión. La frase inicial «Aquella noche llegué a Barcelona con mis ilusiones intactas» me situó de inmediato en el mundo de Andrea, una joven de 18 años que llega a la ciudad con la esperanza de estudiar Filosofía y Letras, con una maleta llena de libros y sueños de encontrar en Barcelona una ciudad cosmopolita. Sin embargo, pronto se enfrenta a los secretos de sus parientes y a un ambiente familiar desfavorable, cargado de conflictos,  así como a una ciudad marcada por la  represión, llena de  miedos,  violencia, silencios y contrastes clasistas.

Lo que más me impactó fue cómo Laforet convierte la casa de la calle Aribau en un lugar moralmente deprimente: «Por todas partes los desconchados abrían sus bocas desventajas rezumantes de humedad...» o «Aquellas noches que corrían como un río negro bajo los puentes de los días, y en la que los olores estancados despedían un vaho de fantasmas». Narrado en primera persona, este retrato casi tangible refleja la opresión, la decadencia y el desorden emocional que rodea a Andrea. Cuando ella afirma: «Yo tenía la impresión de que todo allí dentro estaba muerto»,  sentí con fuerza  su soledad y tristeza, así como la realidad de un país sombrío que impregna cada capítulo, y la forma camaleónica en que ella se adapta entre su vida privada y social, junto a su mejor amiga Ena y la atmósfera de intelectualidad que encuentra  junto a amigos bohemios y en la universidad.

  

Título: Nada

Autor: Carmen Laforet

Género: Novela existencial de posguerra.

Colección: Áncora y Delfín, 27

Editorial: Destino

Sede: Barcelona

Fecha de publicación: 1945

Edición: 1.ª

Idioma: Español

Formato: Cartoné (tapa dura)

Número de páginas: 309

 

  

  

Nada es una obra existencialista que utiliza un lenguaje coloquial y muy descriptivo, y nos muestra cómo va perdiendo  su inocencia frente a las dificultades económicas de la posguerra y el machismo latente de la época, y evoluciona como mujer sufriendo carencias físicas como el hambre, la suciedad y emocionales debido al desamor  y la privación del calor familiar. Conocer la trayectoria de Laforet y su vida personal, marcada por pérdidas, maternidad y los desafíos como mujer escritora, enriqueció mi comprensión de la novela y profundizó mi apreciación por la mirada que ofrece con un cierto componente semiautobiográfico.

Aunque Nada es su obra más famosa, Laforet escribió otras novelas que enriquecen la comprensión de su mirada literaria, como La isla y los demonios (1952), sobre la adolescencia y el aislamiento, y La mujer nueva (1955), que aborda la transformación interior de la protagonista y el conflicto con el pasado. También publicó relatos cortos, libros de viajes y correspondencia literaria con otros autores (Elena Fortún, Emilio Sanz de Soto —crítico e historiador malagueño—, Ramón J. Sender,  Juan Ramón Jiménez, mostrando la amplitud de su talento y preocupaciones literarias. Su enfermedad degenerativa, el síndrome de Mesulam, que le provocó pérdida de memoria y dificultades para escribir y hablar, añade un matiz trágico a su vida y obra.

Leer Nada me enseñó a penetrar en un universo intimista,  para explorar sentimientos complejos y universales. La obra sigue siendo relevante hoy porque refleja la tensión entre esperanza y realidad, y porque su estilo, aparentemente sencillo, transmite con fuerza  y valentía el sufrimiento y la resiliencia. Es un ejemplo de cómo se  puede capturar la vida interior de manera honesta y con una belleza poética delicada a pesar de ambientarse en un contexto difícil.

«Enfilamos la calle de Aribau, donde vivían mis parientes, con sus plátanos llenos aquel octubre de espeso verdor y su silencio vivido de la respiración de mil almas detrás de los balcones apagados».

Y, si aún no la habéis leído, os animo a descubrirla.

   

  

   

   

   

   

       

               

Mari Ángeles Castillo Romero (Totalán, Málaga). Escritora, poeta, articulista, declamadora y gestora cultural. Ha desarrollado su trayectoria entre Málaga capital y Estepona, donde reside actualmente. Autora de los libros de poesía El Vals, Con tinta verde (Jákara Eds., 2024) y Desde la cuna de Totalán (Jákara Eds., 2013; reed., 2024), su obra ha sido incluida en numerosas antologías nacionales e internacionales, entre ellas Sueños & Secretos: Cuento & Poesía (Amazon Books, 2014), difundida en Hispanoamérica y utilizada como lectura universitaria.

Ha colaborado con medios culturales y literarios, y publica artículos en prensa escrita y digital, destacando su participación en La Vanguardia. Cada semana comparte en su página “Abrazos Poéticos” la serie “Reflexión de los Viernes”, donde aborda temas culturales y humanísticos.

Su actividad artística incluye la dirección del programa radiofónico Un Mundo Llamado Poesía (2002) y colaboraciones en emisoras de España y Latinoamérica, donde es conocida como “La Voz de Málaga”. Ha impartido talleres y conferencias, coordinado actos culturales y participado en ferias internacionales del libro en diversos países.

Entre sus reconocimientos figuran el Primer Premio del Certamen de Poesía Casa de Melilla, el Premio Nacional de Declamación de España (2014), la Medalla de Oro de la Asociación Malagueña de Escritores y el Premio Mundial Águila de Oro (2023 y 2025). Es miembro de la U.H.E., la Asociación Malagueña de Escritores y el Grupo Poético de Estepona.

   

   

   

GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades. Publicación Trimestral. Edición no venal. Sección 3. Página 3. Año XXV. II Época. Número 126. Abril-Junio  2026. ISSN 1696-9294. Director: José Antonio Molero Benavides. Copyright © 2026 Marti Ángeles Castillo Romero. Diseño y maquetación: EdiBez. Depósito Legal MA-265-2010. © 2002-2026 Departamento de Didáctica de las Lenguas, las Artes y el Deporte. Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad de Málaga & Ediciones Digitales Bezmiliana. 29 730. Rincón de la Victoria (Málaga).