HACE CASI UN año publicaba yo en las páginas de La Crónica de Antequera, que tan generosamente acoge los textos de nuestro Taller, una amarga queja por el hecho, lamentable, de que no se hubiera editado en Antequera un excelente libro de poemas dedicados a la ciudad, libro que estaba aguardando, ya impaciente, desde hacía más de una década. No sé si mi artículo surtió efecto o fue por un cúmulo de iniciativas y circunstancias, el hecho es que en noviembre del año pasado por fin se alumbró en nuestra ciudad ese poemario de Encarna Lara, titulado Serena diosa. Ahora, y a propósito de ello, quiero congratularme con todos mis paisanos y agradecer a la Real Academia de Nobles Artes de Antequera su publicación (*). Y felicitar a la autora, que también sufría un lógico desencanto.

Se presenta en formato pequeño, como de bolsillo —para ir con él a cualquier parte—, con 47 páginas plenas de versos en donde se expanden la emoción y la admiración que hace brotar en el alma de la poeta la contemplación de la ciudad de Antequera, siempre amada, a la cual se ofrece como «eternamente tuya». Siente, así, que «no hay viento que me encienda como el tuyo / ni brisa que aligere la huella de mi pie / cuando me llamas desde tus esquinas […]». Parecidas confesiones se expresan en los primeros poemas de la obra, a modo de declaración de principios poéticos. El que se titula “La vega” disfruta de una singular preferencia en el ánimo de Encarna, según sus propias declaraciones. «Ella es —le oí decir— una diosa en sí misma», y venera en el poema su «cuerpo feliz, labio, rosa, suspiro, / deslumbrante cintura pletórica de gozo».

  

  

 

 

Serena diosa, último poemario de la poeta y profesora Encarna Lara, viene a satisfacer el reconocimiento a su arte e historia que estaba reclamando, desde hacía años, la milenaria ciudad de Antequera. Apareció en 2021 y ha sido publicado por la Real Academia de Nobles Artes de Antequera.

   

  

Una parte de los poemas van encabezados por una dedicatoria, a la que hacen referencia, o no, en su desarrollo: a José Antonio Muñoz Rojas, «altísimo jinete, / celeste rayo, soplo de luz ferviente»; a Paca Ruiz, a Juan y Rosi, a Pedro Espinosa, a Juan Manuel Moreno García, a Rafael Chacón Enríquez, al eximio Luis Martín de la Plaza, a José Antonio y Milagros —muchas y especialísimas gracias—, a José García Laguna, a José Antonio Rambla (in memoriam).

Aunque no figura dedicatoria, son de destacar los hermosísimos versos que se arrodillan ante el Efebo —estatua hallada en una finca antequerana mientras araban—, nombre que le da título al poema: «La tierra despertó conmovida de gozo / para alzar en sus brazos tu desnudez soberbia». O los que contemplan La Negrita —emblemática fuente ahora al final del parque—, que «llegó una tarde / con un rubor de rosas despierto en los parterres».

  

  

 

 

Nada más llegar al Paseo Real, lo primero que acapara la atención del curioso visitante es la presencia de una estatua forjada en bronce oscuro de la que emana un fuerte chorro de agua, a las que los antequeranos llaman cariñosamente La Negrita, por la delicada tonalidad oscura que luce toda ella. (Imagen: diario SUR)

   

  

El grupo más numeroso de poemas se refiere a monumentos (naturales o arquitectónicos) y lugares de la ciudad, como Plaza de Castilla, donde figura el bronce de los enamorados de la leyenda; la Colegiata de Santa María y sus cercanos Callejón del Aire y Plaza de los Escribanos, cuyo centro está marcado por la figura de Pedro Espinosa; el Coso Viejo, el Papabellotas, símbolo monumental de la ciudad; la Fuente de las Descalzas, donde «el gozo del agua con el viento / desnuda los sentidos»; la Iglesia del Carmen, la Fuente del Toro, precioso poemita: «Aquí está la fuente, / la brisa por el mármol / y la flor rosada de la piedra / ceñida a su perfume»; Postigo del Agua, Puerta de los Besos, nombre ya poético y evocador por sí mismo; Ribera de los Molinos, Dólmenes y, por fin, Peña de los Enamorados, encantador romance, uno de los pocos poemas con rima del libro: «Coral sus labios en flor, / espuma azul sus miradas. / Cálido aliento su pecho / sobre las rosas nevadas».

  

  

 

 

Localizada junto a la Ciudadela, la Real Colegiata de Santa María la Mayor fue edificada entre los años 1514 y 1550. Este magnífico templo es el primer edificio que se levantó en Andalucía dentro del estilo renacentista. Destaca su grandiosa fachada, sin duda la más monumental de Antequera, realizada totalmente en piedra de sillería. (Imagen: Andaluciarustica.com/en/Antequera)

   

  

No es muy común ni muy fácil que a uno le diga algo especial aquello que ve a diario, al recorrer las calles de la ciudad donde vive o que visita con mucha frecuencia. El común de los antequeranos sube a Santa María, baja a la Plaza de Castilla, pasea delante de la Negrita, mira en panorámica la Vega y pasa junto a tantas otras construcciones y por lugares de Antequera sin una vibración especial, sin un latido profundo, sin una emoción nueva.

Necesitamos, pues, a personas como Encarna, amante íntima de la ciudad y poeta con una sensibilidad artística tan alta y tan honda, para que nos muestre todo eso que se halla escondido más allá de lo que apreciamos con nuestra mirada superficial, descuidada, rutinaria. Ella lo ha captado con su retina lírica y ya los objetos, lugares y personajes de Antequera son mucho más de lo que son, y rezuman, destilan sentimientos, emociones, evocaciones y misterios, y la ciudad toda se convierte en una Serena diosa, a cuyas plantas no podemos sino rendirnos en actitud de adoración.

  

  

 

 

La Plaza del Coso Viejo, antiguamente conocida como Plaza de las Verduras, porque allí se instaba el mercado al aire libre, ha sido reformada recientemente para dar cobijo, en parte central, a una escultura ecuestre del Infante Don Fernando y, al fondo, a una fuente representativa de los cuatro elementos: agua, fuego, aire y tierra. (Imagen: Andalucía.org/en/Antequera)

   

  

Todo ello se encierra, se abre, en un poderoso librito, que a los antequeranos y a todo el que se acerque aquí y transite llevado en las alas de esos versos nos muestra otra realidad mucho más hermosa y deslumbrante, mucho más encendida, artísticamente transfigurada, para salir de nuestra ya demasiado larga atonía y gozar de lo que hay en ella y tras ella, de la materia y el alma de sus sitios, plazas y edificios. Felicitación y agradecimiento a esta tan admirable y admirada poeta, Encarna, que, dirigiéndose a la ciudad, le confiesa que “me llamaste un día”, para añadir: «No mentimos, amor, ni equivocamos / el beso al saludarnos. / Mi corazón se crece en tu presencia / y todas las ventanas se iluminan».

   

   

  

(*) El libro puede leerse, en versión digital, en la página de la Real Academia. Este es el enlace:

https://www.academiadeantequera.org/libros/977-serena-diosa.html

  

  

  

  

  

  

   

   

José Antonio Ramos Campos nació en Antequera (Málaga) hace 66 años. Se licenció en Filología Románica en la Universidad de Granada. Desde 1978 ha ejercido como profesor de Lengua y Literatura en Secundaria, con un período intermedio en el Centro de Profesores de Antequera como asesor.

Además de algunos artículos, ha publicado tres libros relacionados con su especialidad: Excursión fonético-andaluza en la comarca de Antequera (1988), Jerónimo Jiménez Vida. Verso y prosa (1989), en colaboración con Hipólito Esteban, y La definición, la enumeración, la división y la clasificación (2003). En 2013 salió a la luz Cuentos con niño, una selección de relatos propios.

Desde su jubilación, cuelga artículos en sus blogs Ahí te quiero yo ver sobre temas generales, y Lengua, literatura y comunicación, con cuestiones de estas materias, que en breve se propone reunir en un libro.

   

   

GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades. Publicación Trimestral. Sección 3. Página 13. Año XXI. II Época. Número 112. Julio-Septiembre 2022. ISSN 1696-9294. Director: José Antonio Molero Benavides. Copyright © 2022 José Antonio Ramos Campos. © Las imágenes se utilizan únicamente como ilustraciones del texto y han sido tomadas de diferentes plataformas digitales de Internet (cuya fuente se indica en el pie de cada una), relacionadas todas ellas con la temática que el autor desarrolla en su artículo. En todo caso, cualquier derecho que pudiese concurrir sobre las mismas pertenece a su(s) creador(es). Depósito Legal MA-265-2010. © 2002-2022 Departamento de Didáctica de las Lenguas, las Artes y el Deporte. Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad de Málaga. Diseño y maquetación: EdiBez. Ediciones Digitales Bezmiliana. Castillón, 3, Ático G. 29.730. Rincón de la Victoria (Málaga).