ENERO-MARZO 2018  

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EL TONTO DEL PUEBLO

  

Por  Enrique Arjona Compaña

   

   

«Era uno de esos pobres niños a quienes no llega nunca

el don de la palabra ni el regalo de la gracia;

niño alegre él y triste de ver;

todo para su madre, nada para los demás».

(JUAN RAMÓN JIMÉNEZ, “El niño tonto”, en Platero y yo, cap. 17).

  

  

JOSEÍLLO SE PODRÍA decir que era un niño normal. Quizá, para algunos, resultaba un poco retraído.

No le gustaba jugar con los otros niños. Y rara vez se le veía acompañado, o con algún grupo de la escuela. Pero, por lo demás, se comportaba normalmente.

Los niños no le tenían en cuenta. Les resultaba aburrido y no se dirigían a él si no era para gastarle alguna broma, o mofarse de él, malvadamente.

Poco a poco, se iba aislando de todo. Y, en la escuela, se iba quedando atrás con respecto a sus compañeros.

Los chicos de su clase se reían de su ignorancia cuando el maestro le preguntaba la lección y no era capaz de responder a las preguntas.

Todo esto fue minando poco a poco su personalidad y lo fue transformando en un niño hosco, huidizo, introvertido.

El solo contacto visual con los otros niños, le producía desazón y miedo de que pudieran reírse de él o decirle algo desagradable.

Cuando jugaban, él nunca intervenía; se mantenía a cierta distancia, observando cómo lo hacían los demás.

De vez en cuando, los otros probaban reírse de él con bromas de todo tipo, desde ponerse uno detrás y empujarle otro, haciéndole caer. Otras, haciéndole burlas y humillándole.

Lejos de superar aquella situación, Joseíllo empeoraba con el tiempo. Cada vez se le veía más ausente, descentrado y distante.

A veces, los otros chicos sacaban un pañuelo del bolsillo y simulaban torearle, haciéndole entrar al trapo. Incluso le chillaban para que imitase al toro, haciéndole restregar el pie contra el suelo antes de la embestida.

En fin, ya se sabe, los niños pueden ser a veces tremendamente malvados y crueles.

Llegó el momento en que solo no eran los niños los que se metían con él; también los mayores se sumaron a aquella campaña de agravios, sometiendo al pobre muchacho a toda clase de bromas y burlas.

Nadie tomaba en serio a Joseíllo. De todas partes le llovían bromas, vejaciones y burlas.

Su estima había llegado a un estado de postración tal que su situación personal era completamente anormal. Fuera de control. Estaba ido. Completamente volao.

Ya solamente atendía al grito de «¡Eh, bicho…!» y él se arrancaba como para embestir.

Y cuando la casualidad ponía a su paso un grupo de muchachos a los que había pasado inadvertido, era él, ya, quien llamaba la atención de todos.

Era increíble ver cómo un chico normal —un poco introvertido, sí— en pocos años se había convertido en el tonto del pueblo.

A base de ridiculizarlo, de reírse de él, de humillarlo tanto y tantas veces los pequeños, como después los mayores, había llegado a ese estado degradación personal.

¡Ea, el pueblo ya tenía su tonto!

Una vez más, el dicho «Era medio tonto y, entre todos, lo volvieron tonto del to’…» se había cumplido.

Cruel, ¿no…?

  

  
                                       

  

  

      

    

ENRIQUE ARJONA COMPAÑA (Cuevas de San Marcos, 1949) se describe a sí mismo como una persona sencilla y afable, de carácter abierto y extrovertido. Autodidacta de formación, su trayectoria laboral, que abarca desde 1964 hasta 2007, se ha desarrollado en la misma empresa, una multinacional, de élite, donde ha prestado sus servicios en sectores como administración, contabilidad, escuela de formación y marketing comunicación. Está divorciado y tiene dos hijas. Reside en Madrid desde 1962, año en que emigró con su familia de su pueblo natal. Una vez jubilado, ha descubierto en la narrativa breve una senda que le permite dar rienda suelta a esa imaginación liberadora que pocas veces se alcanza.

    

    

GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades. Publicación Trimestral de Cultura. Sección 1. Página 1. Año XVII. II Época. Número 99. Enero-Marzo 2018. ISSN 1696-9294. Director: José Antonio Molero Benavides. Copyright © 2018 Enrique Arjona Compaña. © La imagen se usa exclusivamente como ilustración, y los derechos pertenecen a su(s) creador(es). Depósito Legal MA-265-2010. © 2002-2018 Departamento de Didáctica de las Lenguas, las Artes y el Deporte, adscrito a la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga & Ediciones Digitales Bezmiliana, Callillón, 3, Rincón de la Victoria (Málaga).