El pasado cinco de octubre nos dejaba José Terrón Arjona, virtuoso y maestro indiscutible de la guitarra flamenca. Conoció la música desde muy pequeño: su padre tocaba el piano, su madre y hermanos cantaban, y él también lo hacía con un gusto exquisito, aunque su maestría siguiera el camino de la guitarra.

En su trayectoria artística acompañó a cantaores de la talla de Canalejas de Puerto Real, Luquitas de Marchena, Pepe Perejil, Fósforo de Granada, José Menese, Alfredo Arrebola, Chico de la Jara, Diego Clavel, Juan Casillas, Manuel Mairena, Naranjito de Triana y muchos más.

Cuando el destino lo llama a dar un salto definitivo, donde había que viajar y ausentarse largas temporadas del hogar, él decide quedarse. No por ello abandonó la guitarra que, en definitiva, era su esencia y su raíz.

Fue José un hombre de puertas abiertas, costumbre aprendida en la casa paterna. En su morada, compartí con él y su mujer, Lucía, inolvidables tardes de guitarra, amistad, cariño, tertulia y arte, pues José rebosaba arte por los cuatro costados y este le acompañó hasta en su figura: de buena planta, armonía, alegría y compás. Bagaje con el que recorrió las calles de su pueblo hablando con la gente, siempre cercano y amigable.

Conocedor de caldos y bodegas, saboreó con mesura los finos y dorados amontillados de esta tierra nuestra. Supo aventar el duende del flamenco y conocer a fondo todos los entresijos del cante y la guitarra. Buen conversador, con una memoria prodigiosa, donde guardaba un archivo popular de la historia del cante y de la historia de un pueblo, el suyo, que dejó generosamente escrita en un libro, ‘Memoria sin sombra’.

Gozó Terrón de un dinamismo y vitalidad y envidiables, que disfrutó a lo largo de su dilatada vida. Pero se nos fue y en su despedida estuvimos, junto a sus hijos, todos los que le quisimos. Nos queda para siempre su amistad, su cercanía y un profundo respeto al desgarro íntimo del flamenco; nos queda la música de su guitarra y el prolongado abrazo que sobre ella ejerció.

Él fue bendecido con el don de la música y esa es la identidad de su alma. El otoño y la brisa que mece las hojas secas de los árboles cerraron su azul mirada de niño y las notas musicales de un soberbio artesano. ¡Bendito seas, maestro, allá donde hayas ido!

  

  

 

 

Fue José un hombre de puertas abiertas, costumbre aprendida en la casa paterna. En su morada, compartí con él y su mujer, Lucía, inolvidables tardes de guitarra, amistad, cariño, tertulia y arte, pues José rebosaba arte por los cuatro costados y este le acompañó hasta en su figura: de buena planta, armonía, alegría y compás.

  

  

BRINDIS

 

A José Terrón Arjona, in memoriam

 

Qué viento te dejó en esa hora

la musical estrella de tus manos.

  

Qué ángel llegó en ese instante

cuando el alba plena de guitarra

se halló contigo a solas.

  

Tantas veces, maestro, en mi sillita baja

oí pajarear tus notas ancestrales,

que alzada se quedó en la memoria mía

la clave de tu zambra.

  

Hoy, con este brindis de la palabra amiga,

celebro ufana haberte conocido

y sentirme asistida de tu gloria

con el recuerdo de tanta melodía.

  

Mientras mi alma, colmada, se desata

al compás de tus alegres bulerías.

  

Cuevas de San Marcos (Málaga), 16 octubre 2022.

  

  

 

 

«Hoy, la presidenta y el secretario general del Partido del Torrezno estaban en viaje diplomático. El banquillo suplente ha desbordado todas las expectativas: Eva se ha salido atendiendo al personal, a Rafael no hay quien le discuta en la ciencia de la tabernería (a ver quién chanela más que él de este tema), y de Aurelia a la tapería no digo nada porque me pongo penoso. Generaciones y composturas, ole la crema tabernera. Que el divé del chiró les diñe estipén y puchén…».

(Tomado del perfil de Facebook de Francisco José Terrón Moreno, o sea, de Terrón, hijo. ¡Cualquier cosa! Simpatía a raudales, que de tal palo... La foto puede ser de septiembre de 2019). No hay que decir los nombres de quienes veis. Y al sitio en donde están no ha hace falta nombrarlo.

  

  

 

   

   

   

  

  

Encarna Lara nació en Cuevas de San Marcos, justo al Norte geográfico de la provincia de Málaga, en la década de los cincuenta. Es diplomada en la especialidad de Ciencias Humanas por la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado de E. G. B. de la Universidad de Málaga; académica correspondiente de la Real Academia de Nobles Artes de Antequera, miembro de la Sociedad de Escritores Españoles (ACE) y se halla incluida en la Antología de Poetas Andaluces. Siglo XXI, que edita el poeta y pintor cordobés Fernando Sabido Sánchez.

Aunque desde temprana edad se siente llamada por la poesía, cuyos exponentes más preclaros lee con avidez, sus primeros escritos comienzan a aparecer en textos colectivos, en los Cuadernos de la Academia Iberoamericana de Poesía, colección en la que participan autores españoles e iberoamericanos. Así, el que va a ser su primer poema verá la luz en un número de la citada colección, publicado en 1994 en homenaje a León Felipe, con textos de otros autores. El segundo de sus poemas publicado está dedicado al poeta cubano José Martí y el tercero, a la poeta argentina Alfonsina Storni.

Será en 1996 cuando publica su primer libro propio, Perfil de silencio, acogido muy positivamente por la crítica, que reconoce su calidad poética y su profundo lirismo, así como la madurez y firmeza que pululan entre sus composiciones. Ese mismo año, la revista Ánfora Nova publica su poema “La mañana”, dedicado al poeta amigo Mariano Roldán. Un año más tarde, en 1997, participa en el libro Poesía y democracia, y en la revista Extramuros, que edita la Universidad de Granada, aparece el poema “Invocación”. Por estos años, colabora asimismo en la revista Calas, editada por el Centro Cultural Generación del 27 de Málaga; Arena y cal, La Fuente, Aguamarina, Tres orillas y Turia, entre otras. En 1998 participa en Ora marítima, obra colectiva de creación poética. Su segundo libro, Caudal de Voces, aparece publicado un año más tarde, en 1999, en la cuidada colección “Puente de la Aurora” que dirige el poeta malagueño Rafael Alcalá; el poemario se gana enseguida el favor de la crítica y “Cuadernos del Sur”, suplemento literario del diario Córdoba, le reconoce la calidad de excelente. Por esta época, invitada por la poeta madrileña Paloma Fernández Gomá, colabora en el libro Arribar a la Bahía, encuentro de poetas en el 2000, publicado ese mismo año en Algeciras por la Delegación Provincial de Cultura.

Ya en 2001, aparece su tercer poemario, titulado Páramos prohibidos, en la colección “Agua de Mar”, que edita el CEDMA y que dirige el escritor José García Pérez. En 2008 publica su cuarto libro de poemas, Desde la orilla, editado por el Ayuntamiento de Cuevas de San Marcos (Málaga) en colaboración con el CEDMA, con cuyos versos rinde homenaje al río Genil y al valle que lo acoge. Este mismo año se alza con el Primer Premio de Poesía del certamen “Encuentros por la Paz”, de San Pedro de Buceite (Cádiz). El amor, el conocimiento y el estudio del flamenco la llevan a escribir Raíz flamenca, publicado en 2009 por Juan de Mairena Editores, libro en el que la autora ensaya un salto de la poesía culta a la popular. La obra, prologada por el profesor y cantaor Alfredo Arrebola, recibió el beneplácito de flamencólogos y poetas, entre cuyas opiniones cabe mencionar las de Manuel Ríos Ruiz en el Diario de Jerez y José Sáez en la revista El Olivo. Asimismo, el poemario es reseñado también en diversos medios digitales. Su excelente acogida agota los libros editados en primera instancia y lleva a una segunda edición, que corre a cargo de la editorial granadina Granada Club Selección. Esta incursión en la poesía popular la anima a colaborar en la revista malagueña Calle del Agua.

En 2018 aparece publicada la que nos presenta como su última obra y que nos ha servido de fuente para esta primera selección, El Desván de Josefina, un poemario bellamente ilustrado por Beatriz Campillos y acertadamente prologado por Ana María Romero Yebra, en el que la autora, con las doctas maneras que le propicia su experiencia de maestra de niños, hace una primera incursión en la poesía infantil, en un intento, a mi juicio magistral y esperanzador, de trazar una senda por la que los niños transiten alegres y gustosos a la estética de la poesía. La edición ha corrido a cargo de CEDMA.

   

   

GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades. Publicación Trimestral. Sección 2. Página 6. Año XXI. II Época. Número 112. Julio-Septiembre 2022. ISSN 1696-9294. Director: José Antonio Molero Benavides. Copyright © 2022 Encarna Lara. Depósito Legal MA-265-2010. © 2002-2022 Departamento de Didáctica de las Lenguas, las Artes y el Deporte. Universidad de Málaga & EdiBez. Ediciones Digitales Bezmiliana. Calle Castillón, 3, Ático G. 29730. Rincón de la Victoria (Málaga).