OCTUBRE-DICIEMBRE 2017

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CARTA DE AMOR

   

  

Por Hilario de Jesús Esteban López

   

   

  

CARTA DE AMOR

  

Todo animal deja huella,

esta es la mía.

  

Trinar de pájaro solitario, religión a tu amor,

rezo a discreción de mi alma soñadora,

pizca de una coma, grito sonoro de una exclamación,

guiño de un punto, la canción rítmica de mi corazón.

  

Aquí cobra vida tu nombre;

suspiro, rima de una poesía, loco frenesí,

palabra escrita, voz que canta

                    desde las frágiles arterias de mi alma,

ritmo incesante, ceguera, lucha, amor.

  

Podrás leer sumergiéndote hasta ahogar los suspiros;

húndete en el trasfondo lucido y encontrarás tu nombre innominado,

estarás como un arquetipo, perla formada por la herida de la arena

sobre la frágil carne de una ostra.

  

Serás un espejo que cristaliza el resplandor del día

                    a través de la diadema semidifusa de un prisma;

tu nombre será proscrito, pero no ignorado;

te moverás como una sombra tras el vértigo de mis palabras,

te verás trasparente, autografiada muda, pero viva.

  

Alumbra con tus ojos las veredas

                    por donde camina mi corazón enamorado,

resplandecerán las palabras, se encenderán como luciérnagas

                    en medio de la noche dominada de tormentas.

  

Como una campanada en lo alto de la montaña sonará tu nombre.

  

Monumento a tu amor, es este,

                    léelo y sabrás quién soy.

  

Faro, allá en la costa de mis recuerdos,

                    esa eres tú;

las estrellas de mi negra noche brillarán a través de este pasillo;

verás mis glorias latentes, mis rimas locas,

el pérfido secreto de mi corazón,

rugir apasionado, golpe y caricia.

  

Detente al borde de mis pensamientos,

                    y verás mi alma desnuda,

acércate casta, inocente, a saborear la poesía

                    que emana de mi alma.

   

   

  

AMAR ES VIVIR

  

El viento se escucha cuando susurra. Mi voz susurrará

entre las hojas de este libro.

Los pájaros sacuden sus alas al cantar,

                    yo sacudo mis suspiros para liberar mi alma.

No reveles el secreto de tu corazón a una mujer,

                    porque entregará tu cuello

al verdugo, ufano de sus caprichos, decía mi Padre.

 

Yo te he coronado la reina de mis pensamientos,

el alma máter de lo infinito,

                    te he tallado con el pedernal de mi palabra,

hay laureles para ti, en mi poesía, he vaciado

                    el nardo al regazo de tus pies.

Aquel pequeño brote, busca el sol para vivir,

                    yo busco la luz de tus ojos,

el halo prohibido de tus labios,

                    para ser el mártir de tu amor.

fuiste el hálito de mi poesía, el alma de mi vida,

                    la luz que mis ojos buscaron cada mañana,

 

¿Quién caerá a tus pies, como un esclavo

                    rindiendo su corazón?

¡Yo!, el anacoreta de tu religión,

el disidente por tu amor!, el Naamanita apasionado,

                    buscando tu perfume.

¡Yo!, el proscrito por tu boca, el delirante de tus besos

por el dulce néctar de tus labios,

                    murmurando a tu oído redención.

 

¡Silencio me dicen tus labios!

Silencio, guardaré

para que hablen tus besos.

   

   

  

ME BASTA

  

Me basta tu amor por santuario;

por espejismo, tu sílaba en mi recuerdo;

por poema tu silencio,

por manantial tu boca,

por cántico, el murmullo de tu risa.

 

Me basta por inspiración tu existencia;

tu olvido, por plegaria,

me basta el tiempo, 

por revelación de tus besos.

 

Me basta el agitado corazón, 

por venganza cuando pienso en ti;

tu alma, por almohada,

por paraíso, tus caricias.

 

Me basta la muerte

para destrozar la rutina del día;

saber que he vivido para amarte

me basta; 

sin embargo, muero.

 

¡Tengo hambre, de tus labios!

¡Tengo hambre de ti!

   

   

  

IDOLATRÍA

  

De buena mata, núbil, diáfana,

me clavó su mirada de juventud,

cierzo de confusión a edad temprana,

gimió mi afónica voz como un laúd.

¡Olvídala!, clamó la moral, vana;

no he de negar mi ingenuidad sencilla;

mi corazón, impíamente enfermo,

ya había hincado su rodilla.

 

Aquella que el recodo del verso

como un pomo de topacio brilla,

cuyo edredón escandaloso mueve 

la frágil hora envuelta en poesía,

desmiembra mi pasión, ella

es, ante la cual se hinca el alma mía.

 

¡Oh Nazareno!

 

Yo le adoro, le mimo, le arrullo

en nombre del amor;

la boca ajena, le llamará acomplejada cobardía,

la religión me tilda con condena,

alguna superflua osadía,

otros arrojan la piedra, esconden la mano;

yo vengo ante ti,

como la Magdalena.

 

¡Ay! la siniestra batalla que ruge en mi alma

como un Armagedón.

¡Oh Nazareno!,

¿cómo podré obtener tu perdón?

   

   

  

       

    

    

       

         

HILARIO DE JESÚS ESTEBAN LÓPEZ (Ipala, Chiquimula, Guatemala, 1975). Maestro en Educación Primaria Urbana. Amante de la poesía lírica, el dibujo y la pintura. Gran parte de su obra ha sido dada a conocer a través de diversas revistas digitales. Ha participado en varios certámenes internacionales de Poesía. Es autor de una amplia colección de sus poemas y relatos líricos, aún inéditos, que verán pronto la luz en su primer libro. Es titular del blog «Desde el Corazón», en donde da a conocer su creación literaria.

 

    

    

GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades. Publicación Trimestral de Cultura. Sección 2. Página 8. Año XVI. II Época. Número 98. Octubre-Diciembre 2017. ISSN 1696-9294. Director: José Antonio Molero Benavides. Copyright © 2017 Hilario Esteban López. © La imagen ha sido tomada de una base de imágenes gratuitas localizada en Internet y se usa exclusivamente como ilustración del texto. Los derechos de autor pertenecen a su(s) creador(es). Depósito Legal MA-265-2010. © 2002-2017 Departamento de Didáctica de las Lenguas, las Artes y el Deporte, adscrito a la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga & Ediciones Digitales Bezmiliana, Castillón, 3, Rincón de la Victoria (Málaga).