N.º 72

MAYO-JULIO 2011

10

   

   

   

   

   

   

   

LA

“MEMORIA HISTÓRICA”

EN LA OBRA DE

EVA DÍAZ PÉREZ

   

Por María del Sol Martín García

   

   

   

L

a elección de la autora Eva Díaz Pérez como centro de interés en este trabajo se debe, primeramente, a una preferencia de mi parte a la hora de investigar sobre una mujer, y, luego, por el interés que han suscitado en mí los temas que desarrolla y la forma como los trata en su obra. En un primer vistazo a su obra, lo que más me llamó la atención fue el protagonismo de la ciudad de Sevilla en sus textos. Pero poco a poco, conforme avanzaba en la documentación, otros factores cobraron más peso. La ‘memoria histórica’ y ‘su recuperación’ suponen abrir las heridas del pasado para unos y hacer justicia para otros; además, es un tema que en nuestros días ha dado (y da) mucho que hablar.

        
     

     
  

Eva Díaz Pérez

(Sevilla, 1971). Licenciada en Ciencias de la Información y escritora.

(Imagen tomada de Sevilla Actualidad.com)

 
     

Sin embargo, todas las críticas leídas sobre la autora y su obra alaban su profesionalidad y rigor a la hora de investigar, exponer y narrar la historia de nuestro país en distintas épocas. Esto puede que se deba a su formación periodística y a su juventud, que le permiten mirar atrás con algo más de distancia y, consiguientemente, de objetividad. Sólo por dar una muestra de la controversia que levanta el tema, quiero hacer referencia a un texto de Ricardo de la Cierva[1]:

  

«Puede que, sin embargo, la mayor atrocidad cometida por el señor Rodríguez Zapatero y sus equipos en este primer bienio negro sea lo que hartan de llamar «Recuperación de la Memoria», una mentira bajo la cual proponen «mutilación, tergiversación y falsificación de la memoria», objetivo al que tratan de dedicar toda una ley cuyo proyecto ya han incluido en el Boletín Oficial de las Cortes (…).»

  

Debido también a la juventud de esta autora, los recursos bibliográficos utilizados para este estudio proceden, en su mayoría, de Internet. Son artículos de ediciones digitales, entrevistas a personajes varios, incluso recurre a sus propios blogs.

El procedimiento que me he propuesto seguir será el análisis de las obras principales de Eva Díaz y los tipos de ‘memoria’ que intenta dar a conocer: la memoria histórica protestante, en Memoria de cenizas; la memoria libresca/literaria de Sevilla, en Hijos del Mediodía, y la memoria de los exiliados, en El Club de la Memoria y Andalucía en el exilio. Primero se proporciona un breve contexto histórico en el que la novela se desarrolla y después se consideran las opiniones vertidas sobre el tratamiento de la ‘memoria’ en cada una de ellas. El orden de la exposición de estas ideas está en función del año de publicación de las principales obras de la autora.

  

1. Memorias de cenizas (2005)

1.1. Contexto de la obra

La sociedad de la Península Ibérica a mediados del siglo XV se caracteriza por las diferencias entre los estamentos. Contamos con los reyes y la nobleza, dueños de la tierra y del poder; el pueblo, mano de obra o esclavo del feudalismo; el clero dependiente de Roma (franciscanos y dominicos), dedicados a la oración y al saber; y otras minorías religiosas (judíos y moros). Los segundos van retrocediendo en terreno por la Reconquista, y los primeros se convertirán en el punto de mira debido a su influencia y dominio en los negocios, contabilidad… y su escalada en puestos importantes esquivando las leyes mediante una conversión las más veces falsa.

En este contexto aparece la figura de fray Tomás de Torquemada (1420-1498). Es confesor de la reina Isabel y prior de la orden de Santo Domingo. Haciéndose eco de las protestas de los cristianos viejos y coincidiendo con el descubrimiento fortuito de la celebración de extrañas ceremonias por parte de cristianos nuevos (judíos conversos), cobra peso la idea de la necesidad de una Inquisición que vele por la fe verdadera. Así, en 1480 llega a Sevilla el primer tribunal inquisidor y, el 6 de febrero de 1481, son condenados a la hoguera un grupo de judíos acusados de herejía.

     

     

«Memoria de cenizas»

Fundación Lara, 2005.

 
   

El gran poder de la Inquisición española (diferenciada de la pontificia) se explica por el hecho de que sus miembros eran nombrados por el rey, lo que los hacía funcionarios del Estado, y, además, sus procesos no se podían recurrir a Roma. La autoridad del Inquisidor Supremo, fray Tomás de Torquemada, era inapelable. Por tanto, la Inquisición se convirtió en el arma más poderosa de la política de la Corona de Castilla.

Felipe II sube al trono en 1556, y, a pesar de su admiración por los eruditos estudios de Erasmo, defenderá la fe católica y ello le costará numerosos enfrentamientos tanto en el exterior (guerras de religión en Francia) como en el interior (focos luteranos erasmistas en Valladolid y Sevilla). En España establece un bloqueo cultural para evitar la llegada de literatura subversiva, pero la solución contundente será la misma que en las Provincias Unidas: Inquisición y ajusticiamiento de los líderes.

En Europa, entre 1545 y 1563 se celebra el Concilio de Trento que, lejos de suponer una reforma que frene y contrarreste los efectos de la reforma de Lutero, sirve para reafirmar más las distintas ortodoxias y sus enfrentamientos.

  

1.2. La novela

Situados ya en el siglo XVI, Memoria de Cenizas nos habla de un tiempo en que Sevilla era la ciudad más importante del momento. Era el punto donde se concentraban las mercancías del Nuevo Mundo. Y donde se desarrollaron acontecimientos poco señalados por la historia oficial. Algo que Pedro Tarquis nomina como “Alzheimer histórico”[2]. Esta parte de la memoria histórica es la que Eva Díaz ha querido rescatar en su obra. Ha llevado a cabo una ardua investigación sobre los reformadores luteranos españoles. Los que perecieron a manos de la Inquisición y los que sobrevivieron a ella, como los monjes del monasterio de San Isidoro del Campo, Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera, que, exiliados, realizaron la primera traducción al castellano de los originales de los textos bíblicos: la ‘Biblia del Oso’ y la ‘Biblia de Reina-Valera’.

Estos olvidados fueron un grupo de nobles, monjes y eruditos de esa Sevilla cosmopolita, que tendieron a pensar y vivir el cristianismo de forma nueva. En esta obra, el personaje de Julianillo es el encargado de representar esas dificultades para los contactos y la recopilación de literatura europea prohibida. Un ejemplo de personaje histórico influyente de la época es Constantino Ponce de la Fuente, de tendencias protestantes, de oficio canónigo de la catedral de Sevilla y confesor de Carlos I.

La autora plasma la historia y recupera de la memoria colectiva de lo que supuso ese movimiento en el siglo XVI y lo que esos personajes sufrieron. Además, recibe numerosas alabanzas de la crítica por su profesionalidad a la hora de trabajar el tema, por informar y concienciar sin culpar. Tanto es así que la Alianza Evangélica Española la señaló para otorgarle, en 2008, el premio “Unamuno, amigo de los protestantes”[3], valorando que, sin compartir su fe protestante, haya tratado justamente, defendiendo la libertad de conciencia y convivencia de todos los españoles:

  

«En esta ocasión, Protestante Digital ha decidido conceder este premio a la persona de Eva Díaz, por una parte por su trato cercano, empático, y con una información acerca del protestantismo en su trabajo en la sección de Andalucía del diario El Mundo no sólo de forma habitual, sino objetiva y sin prejuicios de los acontecimientos relacionados con el protestantismo andaluz en especial. Pero lo que —junto a lo anterior— ha tenido un peso decisivo a la hora de otorgarle el Premio ha sido su importante contribución a la recuperación de la “memoria histórica protestante”.»

  

Es tanto la admiración y agradecimiento a la autora desde este colectivo que en el mismo artículo referido llega a ser comparada con Miguel Delibes y su obra El hereje:

  

«La historia de lo acontecido en la ciudad castellana fue relatado en forma de novela hace unos años por Miguel Delibes en El hereje. Por el contrario, lo acaecido en Sevilla, con epicentro en el Monasterio de San Isidoro del Campo, de Santiponce, ha permanecido “silenciado por la historiografía oficial”, además de virgen como territorio para la experiencia literaria.»

  

La novela de Eva Díaz no sólo no tiene nada que envidiar a El hereje, sino que, en muchos aspectos, la supera. Aunque lo cierto es que ambas novelas son distintas o mejor complementarias. Y es que mientras la obra de Delibes se puede definir como novela histórica, Memoria de cenizas es historia novelada; y mientras que la primera es la novela de un individuo, la segunda es una obra coral, en la que no hay un personaje que destaque por encima de los demás.

Por tanto, según las críticas vertidas, se puede decir que la obra Memoria de cenizas de Eva Díaz es un buen ejemplo para acercarse a esta parcela de nuestra historia tan desconocida para la mayoría.

  

2. Hijos del Mediodía (2006)

2.1. Contexto de la obra

El Manifiesto de Primo de Rivera

«Al país y al ejército.

Españoles: Ha llegado para nosotros el momento más temido que esperado (porque hubiéramos querido vivir siempre en la legalidad y que ella rigiera sin interrupción la vida española) de recoger las ansias, de atender el clamoroso requerimiento de cuantos, amando la Patria, no ven para ella otra salvación que liberarla de los profesionales de la política, de los hombres que, por una u otra razón, nos ofrecen el cuadro de desdichas e inmoralidades que empezaron el año 98 y amenazan a España con un próximo fin trágico y deshonroso. La tupida red de la política de concupiscencias ha cogido en sus mallas, secuestrándola, hasta la voluntad real. Con frecuencia parecen pedir que gobiernen los que ellos dicen no dejan gobernar, aludiendo a los que han sido su único, aunque débil, freno, y llevaron a las leyes y costumbres la poca ética sana, este tenue tinte de moral y equidad que aún tienen, pero en la realidad se avienen fáciles y contentos al turno y al reparto y entre ellos mismos designan la sucesión.

Pues bien, ahora vamos a recabar todas las responsabilidades y a gobernar nosotros u hombres civiles que representen nuestra moral y doctrina (...). Este movimiento es de hombres: el que no sienta la masculinidad completamente caracterizada que espere en un rincón, sin perturbar los días buenos que para la patria preparamos.

Españoles: ¡Viva España y viva el Rey!

12 de Septiembre de 1923.»[4]

  

He querido comenzar este apartado con un fragmento del manifiesto lanzado por el general Miguel Primo de Rivera para situarnos de lleno en el contexto histórico en el que se desarrolla la novela Hijos del mediodía. El golpe de Estado que tiene lugar en España en 1923, con el apoyo de la mayoría de las unidades militares, hay que ubicarlo en su problemática coyuntural: crisis del sistema monárquico, burguesía descontenta en el momento de la aceleración industrial, tensiones nacionalistas, partidos políticos que no saben enfrentar el régimen, el desastre de Annual y el papel cuestionado del Ejército.

     
     

  

«Hijos del Mediodía»

Fundación Lara, 2006.

Premio El Público de Narrativa.

   

A finales de los años 20, los llamados años de Vanguardias, la crisis económica va en aumento. Se producen durísimas represiones contra obreros e intelectuales, desacuerdos entre dictadura, burguesía y monarquía… Así, tras apenas un año de gobierno muestra de decadencia (conocido como la ‘Dictablanda’), se proclamará en 1931 la Segunda República. Sin embargo, este nuevo régimen no convence a nadie: demasiado para los más conservadores y demasiado poco para los más esperanzados. A pesar de los cambios de gobierno, las tensiones no hacen más que acentuarse. Hasta que en julio de 1936 estalla la Guerra Civil española.

El contexto externo a España tampoco es halagüeño. En estas tres décadas se viven dos Guerras Mundiales, que provocarán los desplazamientos masivos de población. Y ello será muy influyente para la cuestión que nos ocupa.

  

2.2. La novela

A través del personaje de Arturo Gándara, la autora reconstruye la memoria libresca de la ciudad de Sevilla. Éste implicará a los componentes de la famosa revista Mediodía, sevillanos como Joaquín Romero Murube, Juan Serra, Rafael Laffón, Fernando Villalón, Rafael Porlán…, en los años previos al estallido de la Guerra Civil. Momento en que la ciudad y estos literatos se encuentran en pleno apogeo intelectual jugando a las vanguardias[5]: los niños poetas del 27, los preparativos para la Exposición Iberoamericana del 29… Antonio Garrido describe brevemente la novela, en una trama envuelta en intriga y misterio[6]:

  

«La historia de los poetas, sus cenas, sus opiniones diferentes, sus anécdotas. La visita de los del 27, la foto del Ateneo, el paseo en barca. Cernuda solo, altivo, amor que se escapa a Madrid y deja al poeta-periodista un sabor triste. Los especuladores de la Exposición, las películas pornográficas para el rey, los barrios misérrimos, los corralones, la revolución que se prepara, el atentado frustrado, un dulce atentado. Los hechos desfilan con rapidez ante el lector.»

  

La propia autora declara su intento por explicar literariamente el fondo histórico y político de la monarquía de Alfonso XIII. Y, además, en su adorada Sevilla, en un momento de dualidad entre el lastre de su anclaje decimonónico y su intención de convertirse en la ciudad cosmopolita anfitriona de la Exposición de1929[7]:

 

«Tenía la idea de escribir esta novela desde hacía tiempo. Me interesaba mucho la época anterior a la Guerra Civil porque se trata de un punto de inflexión de la historia contemporánea y literaria. Esa inflexión en la literatura se produce en torno a la Generación del 27 y su modalidad en Sevilla: una vanguardia a la andaluza con los integrantes del grupo Mediodía.»

  

Poetas como Rafael Laffón, Joaquín Romero Murube, Juan Sierra o Rafael Porlán son personajes novelescos. Lo mismo que Fernando Villalón. Es la Sevilla de los años veinte. La Exposición del 29 resalta las dualidades y contradicciones de Sevilla. Es un momento muy sugerente novelísticamente hablando.

  

Estos factores se mezclan en la obra cumpliendo el objetivo de Eva:

  

«recordar la memoria literaria de la ciudad»[8].

  

Utiliza el recurso de la ucronía, confundir realidad y ficción, fusiona

  

«elementos fantásticos (…) y más o menos reales (…) y crea una síntesis entre lo metaliterario y la recreación realista y libresca»[9].

  

Para que el lector sienta y conozca las experiencias de unos literatos que, en su mayoría, tuvieron que exiliarse para salvar su vida y continuar con su trabajo y convicciones. Eso, los que tuvieron más suerte…

  

3. El Club de la Memoria (2008)

3.1. Contexto de la obra

Las llamadas Misiones Pedagógicas fueron un proyecto que dio comienzo en 1931 y finalizó en 1936, con motivo de la instauración de la II República y el estallido de la Guerra Civil española, respectivamente.

     

 

     

«El Club del Mediodía»

Finalista Premio Nadal 2008.

Ediciones Destino, 2008.

 
   

Los índices de analfabetismo de la época rondaban el 45%, principalmente en el ámbito rural. Por eso, el Gobierno decide, utilizando el Museo Pedagógico Nacional y la filosofía de la Institución Libre de Enseñanza, crear por decreto el Patronato de Misiones Pedagógicas. Estas misiones reunían a todo tipo de personas: maestros, artistas, estudiantes y personajes como María Zambrano, Alejandro Casona, José Val del Omar, Ramón Gaya, Luis Cernuda, María Moliner, Juan Vicens, Ramón J. Sender, Rafael Alberti… Los servicios ofrecidos iban desde el fomento de la lectura con bibliotecas, hasta música en la escuela, proyecciones de diapositivas de obras de arte y cine, teatro, coros, guiñol, cursos para maestros…

  

3.2. La novela

Con este rico contexto, la autora quiere mostrarnos el panorama intelectual de la época y concienciarnos de su condena al exilio, de todo lo que nos perdimos y todo lo que la memoria colectiva parece haber olvidado: que se planteó[10].

 

«Es una historia que trae el pasado hasta el presente. No es una novela histórica al uso que relata una historia sobre el pasado. En este caso, es un pasado que nos concierne y estremece. Además, “El club de la memoria” tiene una dimensión ética, una reivindicación de esa España que no pudo ser y con cuya memoria tenemos una asignatura pendiente.

Me gustaría que después de leer la novela, el lector se interesara por lo que ocurrió en realidad con esa España peregrina que, como he dicho antes, yace en cementerios lejanos.»

  

La novela se basa en la historia del descubrimiento de unos diarios secretos de Adolfo Prieto, donde narra sus huidas y vivencias en campos de concentración. La narradora se (y nos) adentrará mediante éstos en los años 30 y posteriores.

Eva Díaz comienza sus investigaciones sobre exiliados (personas anónimas y conocidas) y se irán publicando los domingos en el diario El Mundo, en la sección de «Cultura Andaluza». De aquí nace el ensayo Andalucía en el exilio, utilizado como documentación para esta novela.

Sergi Doria[11] afirma que la autora podría haber caído en el error de repetir o posicionarse en el esquema de buenos y malos en la historia, pero no es el caso de El club de la Memoria, de una escritora crecida en el periodismo y consciente de eso que el filósofo Manuel Cruz bautizó como «las malas pasadas del pasado». Eva deja claro en su entrevista[12] que su intención es retratar todos los puntos de vista, para no dar un trato injusto a nadie:

  

«Una de las ideas de la novela es que el relato de la Historia depende de quién lo cuente. En los relatos memorialísticos, en la seductora literatura del yo hay una gran influencia de la ficción, de la fabulación como disfraz de la verdad, de la mentira si se quiere. El recuerdo es también invención, quizás la novela de la vida que querríamos haber vivido. Por eso, quería contar la historia del exilio español a través de varias voces en primera persona.»

  

     
     

  

El

   

Asistimos al relato de esos personajes arrasados por la Historia a través de su versión de los hechos: uno escribirá a través de ese pacto por la memoria prometido por el club una autobiografía de ficción para enmascarar una traición en la España de la posguerra; otro escogerá las confesiones de un diario que sirve como refugio en el París ocupado por los nazis; otro personaje escribirá su vida a través de unas cartas en las que intenta explicarse y quizás olvidar quién fue; otro narra la pesadilla de los campos de concentración en una especie de pentagrama de la memoria, porque es músico, mientras que otro protagonista lo hará en un cuaderno iluminado, a modo de ilustraciones o estampas de su vida.

También está quien ha olvidado, quien sufre el mal de la memoria, que es otra forma de salvación o de tragedia.

  

Conclusión

Como decía en la introducción, todas las referencias consultadas califican positivamente el tratamiento que la autora hace de la información histórica y cómo ha plasmado en sus obras ese intento de recuperación de la memoria de los olvidados.

Personalmente, soy de la misma opinión que la autora en cuanto a que la historia hay que conocerla al completo. No para hacer reproches a los «otros», sino para no volver a cometer los mismos errores. Porque, al fin y al cabo, cada historia forma parte de nuestra historia, y todas son necesarias para completarlas. Somos la consecuencia de nuestro pasado y creo que, para comprender quiénes somos, debemos conocer de dónde venimos.

Somos muchos los que pensamos que estas novelas son una buena herramienta para ese acercamiento, y sorprenderán al lector con todo lo que fuimos y no conocemos.

 

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NOTAS:

1. Ricardo de la Cierva, Historia total de España. Del hombre de Altamira al rey Juan Carlos, Ed. Fénix, Madrid, 2006.

2. Daniel Pujol, «Eva Díaz, Premio Unamuno’08 por rescatar la memoria histórica protestante», en Protestante Digital, 263, Enero, 2009.

3. Ibíd.

4. Fernando Díaz-Plaja, La Historia de España en sus documentos, Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1964; pág. 166.

5. Antonio Garrido, «Libros y vida», en SUR.es, 29 de septiembre de 2006. (Acceso de 31 de mayo de 2010).

6. Ibíd.

7. Santiago Belausteguiogoitia, «Eva Díaz Pérez resucita la memoria literaria y política de Sevilla en Hijos del Mediodía», en El País.com, 19 de mayo de 2006. (Acceso de 11 de mayo de 2010).

8. Ibíd.

9. Francisco Morales Lomas, «Escritores de los 60 y 70», en El Maquinista de la Generación, 16, diciembre, 2008, pág. 106.

10. Joseph McGregor, «Entrevista a Eva Díaz Pérez» en Anika entre libros, <www.ciberanika.com>. (Acceso de 11 de mayo de 2010).

11. Sergi Doria, «Vida en sombras», en ABC.es, febrero, 2008. Acceso de 31 de mayo de 2010).

12. Joseph McGregor, «Entrevista a Eva Díaz Pérez», en Anika entre libros <www.ciberanika.com>. (Acceso de 11 de mayo de 2010).

   

   

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

LIBROS:

DE LA CIERVA, Ricardo (2006): Historia total de España. Del hombre de Altamira al rey Juan Carlos. Ed. Fénix, Madrid.

DÍAZ PÉREZ, Eva (2006): Hijos del Mediodía. Fundación Lara, Sevilla.

DÍAZ PÉREZ, Eva (2008). La Andalucía del exilio. Fundación Lara, Sevilla.

DÍAZ PÉREZ, Eva (2008). El Club de la Memoria. Eds. Destino, Barcelona.

DÍAZ  PLAJA, Fernando (1964): La Historia de España en sus documentos. Instituto de Estudios Políticos, Madrid.

  

Revistas y Ediciones Digitales:

ARNÁIZ, Joaquín: «Tiempos de utopías. Eva Díaz Pérez vuelve a la Guerra Civil en El Club de la Memoria, en LIBRO DE ARENA, abril, 2008 [En línea]. Disponible en web: <http://www.librodearena.com/blog/evadiazperez/4350>. (Consulta del 11 de mayo de 2010).

BELAUSTEGUIGOITIA, Santiago: «Eva Díaz Pérez resucita la memoria literaria y política de Sevilla en Hijos del Mediodía», en EL PAIS.com, 19 de mayo de 2006 [En línea]. Disponible en web:  <http://www.elpais.com/ articulo /andalucia/ Eva /Diaz/Perez/resucita /memoria/ literaria/politica/Sevilla/Hijos/ Medio-dia/elpepuespand/20060519elpand_33/Tes>. (Consulta del 11 de mayo de 2010).

DORIA, Sergi: «Vida en sombras», en ABC.es, 9 de febrero de 2008 [En línea]. Disponible en web: <http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemerote-ca/madrid/cultural/2008/02/09/012.html>. (Consulta del 24 de noviembre de 2010).

GARRIDO, Antonio: “Libros y vida”, en SUR.es, 29 de septiembre de 2006 [En línea] Disponible en web: <http://www.diariosur.es/prensa/20060929/cultura/li-bros-vida_20060929.html>. (Consulta del 31 de mayo de 2010).

MCGREGOR, Joseph B.: «Entrevista a Eva Díaz Pérez», en CIBERANIKA [En línea]  Disponible en web: <http://libros2.ciberanika.com/desktop-default.aspx?pa-gina=~/paginas/entrevistas/entre317.ascx>. (Consulta del 11 de mayo de 2010).

MORALES LOMAS, Francisco: «Escritores de los 60 y 70», en El Maquinista de la Generación, 16, diciembre 2008, pág. 106.

PUJOL, Daniel: «Eva Díaz, Premio Unamuno’08 por rescatar la memoria histórica protestante», en Protestante Digital, 263, Enero, 2009. [En línea]. Disponible en web: <http://www.protestantedigital.com/new/nowleernoticia.php?n=12277>. (Consulta del 25 de noviembre de 2010).

   

   

MARÍA DEL SOL MARTÍN GARCÍA (Madrid, 1982). Licenciada en Historia por la Universidad Complutense de Madrid y diplomada en Magisterio en Lengua Extranjera por la Universidad de Málaga. Ha trabajado en el campo de la educación (formal y no formal), la arqueología y los museos, siempre esforzándose por que al proceso de investigación le siguiera el de difusión didáctica.

   

   

GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades. II Época. Año X. Número 72. Mayo-Julio 2011. ISSN 1696-9294. Director: José Antonio Molero Benavides. Copyright © 2011 María del Sol Martín. Edición en CD: Director: Antonio García Velasco. Diseño Gráfico y Maquetación: Antonio M. Flores Niebla. Depósito Legal MA-265-2010. © Las imágenes, extraídas a través del buscador Google de diferentes sitios o digitalizadas expresamente por el autor, se usan exclusivamente como ilustraciones, y los derechos pertenecen a su(s) creador(es). © 2002-2011 Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura. Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad de Málaga.

   

   

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