N.º 54

MARZO-ABRIL 2008

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EL MITO DE LILITH

EN LA LITERATURA Y EL CINE

  

  

Por Elena del Pilar Jiménez  

  

  

L

ilith: diosa, monstruo, temida o adorada, mujer al fin y al cabo y símbolo indiscutible del feminismo mundial.

Poco se sabe de este personaje, debido a que los textos donde aparece son escasos y han sido ocultados a lo largo de la Historia. La bibliografía al respecto es reducida y difícil de encontrar, aunque las nuevas tecnologías ayudan mucho en este sentido.

Realizando preguntas sobre quién es el personaje de Lilith, he encontrado que muy pocos conocen a la protagonista objeto de este artículo de investigación literaria. Sólo amantes y estudiosos del arte, las religiones y feministas empedernidas parecen estar al día de la historia, real o ficticia pero existente al fin y al cabo, de esta misteriosa y legendaria mujer.

Con este estudio se pretende poner de relieve la aparición en textos sagrados de varias culturas de la supuesta madre de la Humanidad, además de cómo indirectamente se ha suprimido el protagonismo femenino en los mismos y, sobre todo, la influencia que ejerce en la cultura actual este singular personaje cargado de connotaciones negativas en los casos que está sometida a la influencia del sexo contrario y positiva cuando es tratada como alegoría del feminismo.

La génesis del mito

   
      

 

Lilith: diosa, monstruo, temida o adorada, mujer al fin y al cabo y símbolo indiscutible del feminismo mundial.

   

La mitología sumeria narra cómo emergen de las profundidades del Mar Gigante, que componía el Gran Caos del Abismo, una jerarquía de dioses: los Zu. Entre ellos se establecían rangos ya que los primeros dioses eran denominados Ab-Zu [1] y los dioses doblegados a éstos An-Zu [2]. La creencia popular sumeria habla de siete semidioses, localizados en las aguas del Mar Gigante en el Gran Caos del Abismo llamados Abgal, que poseían la característica especial de ser de ambos sexo a la vez, y de los Lamatsu [3] o Lilitu [4], espíritus guías del viento nocturno, que eran de carácter benévolo; semidioses encargados de guardar las puertas que permiten el intercambio entre plano espiritual y plano físico [5]. Aquí se hace referencia, por primera vez, a Lilith [6] y se la representa como lado femenino de uno de los semidioses o espíritus guías capaz de adentrarnos hacía la sabiduría de la inmortalidad y portadora de los anillos de Shem [7].

Se la representaba en forma de estatua guardando el templo que regía. Todos los dioses contaban con sacerdotes o sacerdotisas que administraban sus correspondientes templos. A Lilith [8] se la conocía como la “Mujer Escarlata”, unos dicen que por el color de sus cabellos [9] y otros porque, en los ritos y ofrendas a la diosa, se incluía la sangre humana. La sacerdotisa del templo de Lilith [10] se especializaba en ritos de índole sexual en los que participaban otros sacerdotes (incluso hombres ajenos al templo, como pudieran ser personajes de alta alcurnia), pero siempre era la voluntad de la sacerdotisa la que prevalecía sobre la de los hombres, a los que sometía sexualmente. Con estos ritos se pretendía obtener una serie de beneficios físicos y espirituales: la elevación del espíritu a estados de éxtasis o la tan añorada ‘eterna juventud’ mediante la regeneración del cuerpo. Para esta última necesidad, la sacerdotisa realizaba ofrendas misteriosas con la sangre de su menstruación.

Sin embargo, en la tradición asiria, Lamastu era un ente nocturno maligno que dañaba a los seres humanos acarreándoles ciento una enfermedades de diversos tipos, matando a los niños recién nacidos o los que estaban por nacer y chupándoles la sangre a todos sin excepción. Era una diosa temida en especial por las mujeres embarazadas, que, para protegerse, usaban amuletos de otro dios, Pazuzu, que una vez consiguió someter a Lamastu.

Según la tradición del Egipto antiguo, los seres humanos quisieron derrocar a los dioses. El personaje de Blasphemed y algunos magos buscaban la manera de destronar a Ra, rey de dioses y de los hombres.  Ra, al oír hablar de las intenciones de los humanos, se reunió con el resto de los dioses y decidieron llamar a Sekhmet, la fuerza contra la cual ninguna otra fuerza sirve, para que se manifestara en la tierra y calmara la rebelión. Sekhmet se manifestaría y castigaría a todos los que osaron irritar a los dioses. Caminó entre hombres y los destruyó bebiendo su sangre, pero, cuando los dioses decidieron que el castigo había sido suficiente, no encontraron la forma de parar a Sekhmet, debido a su gran poder sobre todos; la raza humana estaba en peligro de extinción por culpa de este ser femenino de gran belleza pero también de gran poder destructor.

Ra envió al dios Sekti, en Heliópolis, una serie de plantas colosales de la familia de la Solanaceae con las que se pueden elaborar drogas muy potentes para la alteración de la mente y las mezcló con opio y cáñamo. A esta mezcla, Sekti agregó cerveza y sangre humana llenando siete mil grandes jarros de la sustancia, que ofreció a Sekhmet. De esta forma, cesaron las matanzas y esta diosa fue recordada por su crueldad y su belleza extrema.

En la cultura mitológica clásica griega [11] existía la creencia de que Lamia, hija de Libya y Belus, enamoró con su belleza al padre de todos los dioses, Zeus, y que su esposa, Hera,  enfurecida por verse otra vez engañada por su su marido, castigó a la pobre Lamia. A partir de  entonces, estaría obligada a devorar a sus propios hijos. Sin embargo, esto dejó de ser un castigo cuando Lamia empezó a disfrutar con él, convirtiéndose en  un ser inmortal que chupaba la sangre [12] de los niños.

Para los romanos, miméticos de la cultura griega, esta criatura era conocida con el nombre de Strix [13]. En la cultura india, los seres análogos a Lilith son vampiras que se apuestan en las encrucijadas de los caminos y beben la sangre de los elefantes. En Japón, encontramos la figura de Nabeshima (una peculiar especie de felino vampiro) que ataca a la gente y extrae la sangre de sus cuellos.

En la tradición judía, Lilith es un espíritu femenino de la noche con claras connotaciones negativas (sexuales y antropófagas). Sus recién nacidas son denominadas lilims. Al parecer, el mito de Lilith fue adoptado por los judíos del de Lamastu durante su cautiverio en Babilonia. Algunos autores judíos creen que “a pesar de que entre los jajamim hubo aquellos que consideraban la existencia de la diablesa Lilith como posiblemente real, no deja de ser la creencia de algunos individuos, y no materia asimilada por el judaísmo” [14] ya que la Torá explica con claridad meridiana [15] y los jajamim [16] enseñan con precisión que el primer ser humano era andrógino, macho y hembra, y que Adán (Adam) en principio no era el nombre de un único ser humano de sexo masculino, sino el nombre de la especie humana en su totalidad y no en su individualidad.

Lilith en los escritos de carácter sagrado

Las referencias a Lilith son múltiples en numerosos escritos:

Así, en el Talmud [17], Lilith es descrita como una amenaza para los hombres que duermen solos, y se dice que, tras dejar Adán a Eva, durante ciento treinta años aparecieron fantasmas (masculinos) y lilims (nocturnos y femeninos) a partir del semen de Adán.

En el Alfabeto de Ben Sirah [18] se habla de Lilith como la manifestación femenina en carne y hueso de Dios, al igual que Adán era su complemento masculino (hechos ambos a partir de barro). Se presupone la primera mujer de la creación con la que Adán debía convivir y extender la especie. Cuando ella exigió igualdad con Adán en todos los ámbitos, incluso en el sexual, Adán se negó. Esto provocó que Lilith deseara abandonar a Adán y pronunció el Nombre Inefable [19] para huir de él. Adán rezó a Dios y éste, apiadándose de sus lamentos, envió a tres emisarios [20] para que hicieran volver a Lilith. Ésta, por su parte, se retiró a una cueva donde se encontró con demonios con los que convivió y tuvo hijos. Los ángeles enviados la amenazaron con que, si no regresaba a Adán, morirían cien de sus niños cada día. Pero Lilith prefirió el castigo a vivir con Adán. Su venganza de este castigo consistiría en dañar o matar a niños humanos. Los tres ángeles dejaron de presionarla cuando ella juró que no atacaría a ningún niño que tuviese un amuleto con los nombres y las imágenes de estos tres mensajeros divinos.

Restos del personaje de Lilith se pueden encontrar, por ejemplo, en la Biblia: “Los chacales se encontrarán con las hienas y el macho cabrío llamará a su compañero. La Lechuza (Lilith) morará allí tranquila y encontrará su lugar de reposo” [21]. También, en los Manuscritos del Mar Muerto, esta vez con Lilith en plural: “Y yo, el Sabio, declaro la grandeza de su resplandor en orden a asustar y espantar a todos los espíritus de los ángeles de la destrucción y los espíritus bastardos, demonios, Liliths, búhos y chacales y aquellos que atacan inesperadamente para llevar por mal camino al espíritu del conocimiento...” [22]. Aunque parece ser que la aparición más antigua de Lilith se encuentra en el prólogo del Libro de Gilgamesh, en el que Inanna es ayudada por Gilgamesh a deshacerse de Lilith, que había establecido su morada en el árbol de la protagonista femenina.

Lilith no aparece en el Génesis como la primera mujer probablemente porque la cultura patriarcal posterior triunfó durante milenios sobre la matriarcal. A esta conclusión podemos llegar si se tiene en cuenta que, por un lado, los textos sagrados que han llegado hasta nuestros días muestran contradicciones y, por otro, no son la totalidad de los encontrados. Y no se debe olvidar que parece ser que hubo dos versiones del Génesis, siendo la segunda la que conocemos en la actualidad, pero, aún así, podemos encontrar ‘restos’ de la primera a poco que analicemos el texto: “Dios creó, pues, al hombre a su imagen, conforme a la imagen de Dios lo creó, y los creó macho y hembra. Dios los bendijo diciéndoles: ‘Tened fruto y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad en los peces del mar y sobre las aves del cielo y sobre todos los animales que reptan en ella’” [23]. Como vemos, es una contradicción que luego diga: “Y dijo el Señor Dios: ‘No está bien que el hombre esté solo; voy a hacerle una ayuda semejante a él” [24]; en definitiva, la archiconocida historia de la costilla de Adán. Si se supone que Adán y Eva son los primeros seres humanos, ¿cómo se explica que, cuando Caín es desterrado, se encuentre con otros humanos en la tierra de Nod y forme una familia? [25].

   

      

“Y dijo el Señor Dios: ‘No está bien que el hombre esté solo; voy a hacerle una ayuda semejante a él.'”

 
   

Posteriormente, la figura de Lilith se perdió difuminándose en el tiempo y cayendo en el olvido, puesto que no interesaba que una mujer fuese protagonista de los relatos religiosos. Escritos muy importantes, coetáneos a los textos sagrados de la actual religión cristiana, en los que la mujer desempeña un papel fundamental, han sido apartados de la investigación pertinente [26]. Se presupone que en el germen de la religión cristiana había profetisas, diaconisas, evangelistas y apóstoles mujeres que desempeñaban las mismas funciones que los varones. Se conservan los nombres de mujeres que predicaron la doctrina cristiana, algunas de las cuales son nombradas por san Pablo en su Epístola a los Romanos [27], entre las que destaca a los apóstoles mujeres Junia y Tecla de Iconio [28]; cabe incluir también aquí a la mujer apóstol y evangelista gnóstica que escribió el Evangelio de María, del siglo II, hallado en Copto. Además, se conoce a la diaconisa Febe y a las profetisas Maximila y Prisca, de los montanistas de Frigia. Igualmente, las cuatro profetisas hijas de Felipe, la profetisa Ana hija de Fanuel [29]; Jezabel, profetisa de los nicolaitas de la ciudad Tiatira de Lidia, hoy Ak Hissar [30]. Por otra parte, en el Nuevo Testamento también aparecen otras figuras de sacerdotisas, como Juana, piadosa mujer de condición social elevada, casada con Cuza (Cusa), administrador de la casa de Herodes Antipas [31] y Susana, que, junto con María Magdalena, eran las proveedoras de Jesús y socorrían las necesidades materiales de los apóstoles, y los de aquellas sacerdotisas que se encargaban de las ceremonias sagradas, como es el caso de las mujeres que lloran tras la muerte de Jesús y las que realizan ceremonias sagradas de unciones con perfumes [32]: María la de Cleofás, María Magdalena, María Salomé, madre de los hijos de Zebedeo: Santiago y José (o Juan) [33]; la hermana de María, María de Santiago y otras. Y también se sabe de la existencia de mujeres sacerdotisas seguidoras de enseñanzas gnósticas.

Lilith en la literatura y el cine de nuestros días

Hoy día, Lilith es un personaje con varias connotaciones muy interesantes. Por un lado, el hecho de querernos hacer creer que la primera mujer fuese un demonio nos hace ver cómo, históricamente, se ha tratado siempre de desprestigiar y subyugar a la mujer por parte del hombre. De algún modo, el mensaje que emana de lo estudiado es que la mujer no puede ser igual que el hombre porque se convertiría en demonio, así que ha de crearse de una costilla para justificar su inferioridad con respecto al hombre. Por otro lado, Lilith es todo un símbolo para muchas feministas, que la consideran la primera feminista de la historia y un símbolo de libertad sexual sobre el hombre. De hecho, en Estados Unidos se realiza una gira musical denominada Lilith Fair Tour, que agrupa a muchas de las mejores cantantes del momento, sin que esto tenga nada que ver con motivación satánica alguna: se trata de un homenaje a las mujeres en la música.

Por último, Lilith como mito vampírico y fuente de leyendas que han favorecido con sus historias la industria del cine y la literatura, como se verá a continuación. En efecto, el personaje de Lilith en sus diferentes manifestaciones, ya demoníacas, ya angelicales, ha inspirado a múltiples artistas. El poema Christabel, de Samuel Taylor Coleridge, muestra mujeres que seducen sexualmente y extraen la sangre de sus víctimas; Carmilla [34], del escritor irlandés J. Sheridan LeFanu; Horacio hablaba de una lamia en su Ars Poetica; Whitley Strieber nos presentó a una de ellas en su novela El Ansia [35] y John Keats le dedicó un poema completo a este tema. Francia batió récord de taquilla con una superproducción cinematográfica El quinto elemento, donde se habla de Lilith como suma perfección; Drácula, creado por el escritor Bram Stoker [36], quien utilizó para sus oscuros propósitos toda la mitología popular que circunda al príncipe Vlad Tepes (1430-1476), héroe de Hungría en la guerra contra los turcos y manifestación masculina de Lilith; Ann Rice, en sus obras sobre vampiros, habla de “la reina de los condenados” [37] como madre de todos ellos, incluido el protagonista de varias de sus obras, Lestat [38]; en la leyenda húngara encontramos a Erzsébet Báthory, una condesa del siglo XVI, que fue juzgada por haber torturado y asesinado a más de seiscientas cincuenta mujeres jóvenes. Según esta leyenda, la “Condesa Sangrienta” [39], apelativo con el que se la conoce, asesinó a aquellas mujeres para bañarse en su sangre y así mantener eterna su juventud. Por otra parte, Erzsébet es considerada un símbolo del feminismo ya que, en esos días, muchísimo antes de la liberación femenina, la condesa húngara mantuvo su propio apellido, mientras que su marido el Conde Ferencz Nadasdy [40]cambió el suyo a Báthory.

“El quinto elemento”

El argumento se basa en la eterna lucha entre el bien y el mal. A parte de los cuatro elementos reconocidos en Occidente: agua, fuego, aire y tierra [41] representados en piedras talladas con simbología de las culturas antiguas (se habla del primer idioma que fue de carácter universal), se tiene conocimiento de la existencia de un quinto elemento complementario de los anteriores e imprescindible para vencer al mal. Este quinto elemento es Lilith. El personaje aparece con el pelo rojo, como cuentan las historias y leyendas, y es tratada como suma perfección (solo eran perfectos Adán y Eva antes de ser expulsados del Edén al ser marcados por el pecado original; por paralelismo, Lilith también debe serlo ya que ella no fue expulsada del paraíso, sino que lo abandonó por propia voluntad). Es inmortal, bella y tiene unos poderes sobrehumanos. Existe una escena en la película que deja patente su rol de libertad sexual: abofetea al protagonista masculino cuando la besa, expresando su disgusto con la frase “Nunca sin mi permiso”. Esto denota la participación activa y por igual en las relaciones íntimas con los hombres a las que se hacía referencia anteriormente (el no someterse a la voluntad masculina es el aparente motivo por el que Lilith abandona a Adán).

Lilith es enviada a la Humanidad para salvarla, siendo necesario que sacrifique su inmortalidad para esta empresa. Sin embargo, su fuerza sobrenatural y su inmortalidad no son totales puesto que puede ser herida por la mano del hombre. Sólo un personaje místico que pasa desapercibido en el transcurso de la película puede salvarla en caso de que sea dañada.

   
      

 

En la tradición legendaria de Hungría encontramos a Erzsébet Báthory, una condesa del siglo XVI, que fue juzgada por haber torturado y asesinado a más de seiscientas cincuenta mujeres jóvenes.

   

Con los argumentos precedentes, parece obvio que, a pesar de no prestar una fidelidad plena a la historia de Lilith, sí es cierto que se han basado en varios puntos vitales, tanto físicos como de personalidad, del mito femenino para llevar a cabo el hilo argumental de la narración cinematográfica. Esta superproducción francesa fue la más cara de la historia del cine francés hasta que Astérix irrumpe en las salas de cine, en 1968, con su aventura Astérix y Cleopatra, dejando de ser un proyecto para marcar un hito en la cinematografía europea.

Sin embargo, se puede observar cómo la protagonista recibe un trato alejado del machismo reinante durante siglos en nuestra cultura. No es representada como vampiro ni como ser demoníaco, sino más bien como ángel redentor y fuente de conocimiento que debe sacrificarse para el bien de todos; en definitiva, como ser supremo que no acaba siendo destruido por su propia superioridad ni muta en un ente maligno y depravado.

“Akasha: La reina de los condenados”

Esta producción americana está basada en una de las novelas de Ann Rice, escritora muy reconocida en su país, dedicada por completo al estudio del vampirismo en todas sus épocas y a la psicología de sus personajes (nada convencionales por una parte y con gran fundamento bibliográfico por otro). Rice acerca los protagonistas de sus novelas a lo mundano. Son seres creados a partir de una psicología humana, por lo que se comportan en gran medida como tales.

Su última obra llevada al cine ha sido titulada La reina de los condenados, y narra la historia de un vampiro, ya presentado en otras obras suyas anteriormente, que desea, como cualquier ser humano, alcanzar el éxito ambicionando también ser el amo del mundo. Ha tenido contacto con la madre de todos los vampiros de forma casual e indirecta y le ha hecho experimentar sensaciones que jamás hubiera pensado que existieran: ha probado su sangre.

Como madre del vampirismo en esta película, aparece el nombre de Akasha [42] en vez del de Lilith [43], y aquélla es tratada como ente maligno y terriblemente destructor, incluso con los seres de su misma especie. Aquí, sí se sigue el perfil demoníaco y malvado al que es avocada la figura de Lilith en los escritos y representaciones pictóricas que se conservan. Ann Rice quiere dar una vuelta de tuerca en la mezcla de información sobre la figura de Lilith en el vampirismo y toma el nombre de un vampiro de origen japonés, Kasha, que devoraba cadáveres en sus sepulcros. De esta forma, logra dotar de mayor credibilidad a su personaje.

Akasha [44], sin embargo, difiere de la estética que se le presupone a Lilith, pero nos hace presumir que se debe a requerimientos estéticos de moda en el Hollywood actual ya que es una característica típica de la industria del cine americano: el detrimento de la fidelidad a la historia en pro de la estética y el potencial de distribución y aceptación de cara al público que consume el producto.

Conclusión

Las contradicciones halladas en los distintos escritos sagrados de la religión judaico-cristiana hacen pensar en la gran influencia negativa del hombre sobre la mujer en esta época. Las civilizaciones anteriores vivían bajo la creencia de que la vida fue engendrada por una mujer: eran culturas matriarcales en las que encontramos diosas Madre a las que adoraban (representadas, la mayoría, con los rasgos maternos muy desarrollados, como por ejemplo el pecho, las caderas y el vientre).

Parece ser que la mujer destacó demasiado por encima del hombre, lo que provocó o bien celos o bien miedo y la consecuente reacción adversa. Se ha pasado de culturas primitivas matriarcales a un paulatino y persistente degradación de la figura femenina a favor de la masculina.

Lilith aparece en el Génesis, de eso no cabe duda, pero la historia de esta mujer ha sido manipulada hasta el punto de que casi llega a desaparecer si no hubiera sido por los fallos que cometieron quienes intentaron sellar en el olvido a este personaje.

Por todos estos motivos, la descripción de la primera mujer aparece envuelta en un halo etéreo de misterio que se desarrolla entre la leyenda y el mito, germen perfecto para los soñadores actuales del séptimo arte y musa inigualable para los escritores neorrománticos.

Toda la información que nos llega de esta mujer es contradictoria y difusa. Queda la duda razonable de su existencia a los creyentes cristianos que conocen la figura de Lilith y queda, como conclusión, este pequeño trabajo de investigación sobre ella.

  

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NOTAS

1 Eran poderes estelares conectados directamente con la Gran Profundidad.

2 Representaban poderes lunares en conexión con el aire del cielo nocturno.

3 También conocidos por Lamas.

4 A este grupo se asocia a Lilita; también eran conocidos como Lilith.

5 Se simbolizaban estas puertas metafísicas colocando estatuas de los semidioses en las puertas de los templos.

6 Una representación de un Lamatsu la muestra con cabeza de leona, llevando una serpiente en cada mano y montando en el “Bote de los Dioses” que cruza el Submundo.

7 Símbolos muy antiguos usados para mostrar que alguien ha pasado a la inmortalidad cruzando el Submundo para alcanzar la sagrada sabiduría de el Árbol del Conocimiento (posible influencia para que la religión judaico-cristiana la asocie con la serpiente que ofreció la manzana a Eva en aquel famoso árbol).

Cuando, según la Biblia, Adán y Eva estuvieron separados durante ciento treinta años, Eva tuvo relaciones carnales con Samael, que adoptaba la forma masculina de un dragón andrógino, y Adán con Lilith, forma femenina del mismo dragón. Según otros intérpretes hebreos, Lilith había sido la primera mujer de Adán, al que ella abandonó tras haber disputado ambos quién tenía mayor autoridad. Una versión diferente sostiene que Lilith, como primera mujer de Adán, fue seducida por Satanás y se marchó con él.  En una leyenda hebrea, Lilith es esposa de Asmodeo y madre de demonios, y, sobre todo, reina de los súcubos. Es el archidiablo cabalístico de la impureza.

9 Por este motivo, en la Antigüedad se creía que la persona de pelo rojo podía tener como antepasado a alguien relacionado con Lilith, con la consecuente posesión de un mayor poder físico y psíquico.

10 En sumerio, Lilith significa “viento”. Fue Don Neroman, anteriormente llamado Don Necroman, un ingeniero francés, quien, en el año 1930, comenzó a utilizar el nombre de Lilith para la Luna Negra.

11 Herodoto afirma que Homero y Hesíodoto fueron quienes dieron nombre a los dioses y asignaron a cada uno de ellos su quehacer o cometido.

12 Como podemos observar, en todas las culturas se asocia esta figura mítica con la sangre, por lo que no es de extrañar la aparición posterior de la leyenda de los vampiros y la íntima relación que guardan unos y otros personajes.

13 El plural en latín es ‘strigae’, que luego evolucionó en ‘strega’, que significa ‘bruja’ en italiano.

14 Metzudat Tzion a Ieshaiá (Isaías 13, 21).

15 Bereshit (Génesis 1, 27; 5, 2].

16 Midrash Tehilim 139, 5.

17 Es una Guemarás donde se muestra el registro de las discusiones e interpretaciones relativas a las leyes y enseñanzas de la Mishná, de los eruditos durante el exilio en Babilonia.

18 Escrito entre el año 600 y el 1100.

19 Nombre secreto de Dios, impronunciable, que incluso Moisés desconocía.

20 Senoy, Sansenoy y Semangolef.

21 Isaías 34, 14.

22 4Q510 frag. 11.4-6a; frag. 10.1f.

23 Génesis 1, 27-28.

24 Génesis 2, 18.

25 Génesis 4, 16-17.

26 Los Textos Gnósticos encontrados en 1946 en el antiguo cenobio de Jenobosquion, actual Nag Hammadi en Egipto, datados desde el siglo IV adne (entre los que se incluye el Evangelio de María) y publicados en 1979. Estos Textos Gnósticos son coetáneos de algunos libros del Antiguo Testamento y por tanto escritos desde el siglo IV adne. En ellos se muestra la alta consideración femenina. Y los rollos de pergaminos encontrados en 1947 en las cuevas de Uadi de Qumran cercanas al mar Muerto, escritas por los judíos esenios, entre fines del siglo III adne y el año 68 adne, cuando los romanos vencieron a esta secta.

27 Epístola a los romanos 16, 1 y en Hec. 9, 36.

28 El nombre de Tecla de Iconio aparece en el título del Acta Pauli et Teclae de la Biblia apócrifa.

29 Lucas 2, 36.

30 Apocalipsis 2, 20.

31 Lucas 8, 2.

32 Juan 20, 11.

33 Lucas 24, 1, 10.

34 Fuente de inspiración para la Trilogía Karnstein, que incluye Vampire Lovers, Lust for a Vampire y Twins of Evil.

35 Llevada al cine por Tony Scout.

36 Y llevada al cine por el genial director Francis Ford Coppola, tío del famoso actor Nicolas Cage.

37 Da título a una película, supuesta continuación de Entrevista con el vampiro. En este largometraje, la madre de todos los vampiros recibe el nombre de Akasha, ‘Fuente del Conocimiento’, como también se la presupone a Lilith.

38 Entrevista con el vampiro, llevada al cine con actores de la talla de Tom Cruise, Brad Pitt o Antonio Banderas.

39 Los personajes de las películas Countess Dracula, Daughters of Darkness y The Night of the Walpurgis se inspiran directamente en la vida de la condesa Erzsébet Báthory.

40 El Conde prefirió el campo de batalla a la vida doméstica, por lo cual se ganó una reputación como “El Héroe Negro” de Hungría.

41 En la cultura Oriental añaden un quinto elemento, que es la madera (en asociación con las personalidades, compañeros de viaje y horóscopos).

42 Akasha, la luz astral, definida como un fluido etéreo existente más allá del alcance de los sentidos humanos.

43 Akasha y Lilith tienen en común la capacidad de trasmitir el Conocimiento pleno. Akasha es el nombre que se le da al registro o memoria del Cosmos, entendido éste como Conocimiento pleno y es el nombre sánscrito para el Éter.

44 En la tradición morisca, el quinto elemento recibe el nombre de Akasha, de ahí la conexión entre ambas películas.

45 Asociado con el Pelesit.

   

   

PARA SABER MÁS:

COSTAS ANTOLA, A. y M. CUBILÓ: El mito de Lilith. La curiosidad, su fuga y expulsión. Publicación de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires, Buenos Aires, 1989.

Diccionario Enciclopédico ENCARTA 2002. Microsoft, Madrid, 2002.

ELIADE, M. (1984): Mefistófeles y el andrógino. Ed. Labor, Madrid.

GRAVES, R. y R. PATAI: Los mitos hebreos. Alianza Editorial, Madrid, 1986.

KONING, F.: Íncubos y súcubos. (El diablo y el sexo). Plaza & Janés Eds., Barcelona, 1977.

LA SANTA BIBLIA. Trad. a cargo de Evaristo Martín Nieto, Ediciones Paulinas, Madrid, 1989.

MONZÓN, I.: “Antes que Eva, Lilith”, publicado en la revista RAÍCES, 1992.

SCHOLEM, G.: La Cábala y su simbolismo, Proyectos Editoriales, Buenos Aires, 1998.

VITALLINI, R.: Brujas, hombres lobos y vampiros. Ed. Ramos-Majos, Barcelona, 1982.

http://es.wikipedia.org/wiki/Lilith

http://www.nueva-acropolis.es/FondoCultural/simbolismo/Simbolismo7.htm

http://www.letrasocultas.galeon.com/cvitae893593.html

http://www.uv.es/~dones/temasinteres/historia/lilith.htm

http://www.wicca.vzla.org/Glosarioder.htm

http://www2.whidbey.com/TheosophicalLiterature/sjoceano02.htm

   

   

  

Elena del Pilar Jiménez (Málaga) estudió Filología Hispánica en la Universidad de Málaga donde también realizó el doctorado. Desde hace cinco años coordina los distintos departamentos de lengua y cultura en la Universidad Virtual UVILCE (http://www.uvilce.es) y recientemente ha comenzado a dirigir la revista de estudios culturales hispánicos ESFERA.

  

  

  

GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades. Año VII. Número 54. Marzo-Abril 2008. ISSN 1696-9294. Director: José Antonio Molero Benavides.  Copyright © 2008 Elenes del Pilar Jiménez. © 2002-2008 EdiJambia & Departamento De Didáctica de la Lengua y la Literatura. Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad de Málaga.

  

  

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