JULIO-SEPTIEMBRE 2016   

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BUCEANDO ENTRE PALABRAS

   

Por Daniel Gorosito Pérez

   

  

  

LA METÁFORA DEL MAR

  

En el eclipse de la medianoche

se enciende la metáfora del mar.

  

Mar Muerto, Mar de Cortés, Mar Negro,

Mar Mediterráneo, sólo Mar…

  

Desde las rompientes marinas,

me despojo de la espuma,

en la cotidiana meditación

de las profundidades.

  

Más allá de los perfiles de la luna,

mido la existencia y me hundo

en el abismo azul turquesa,

entre los pliegues de las rocas,

para alcanzar los abismos náuticos

insospechados por el hombre,

en el jardín de la conciencia marina.

  

Una leve brisa

bañada de gaviotas se derrama

sobre las tenues arenas.

  

La metáfora del mar

     se hace presente.

  

  

  

  

EL BUCEADOR DE PALABRAS

  

La migración de la memoria,

infinita puerta de los adentros.

  

Memoria fluente, memoria perforada,

en la latencia de lo efímero

se agazapan

versos trasnochados.

  

La palabra,

materia huidiza.

Palabras que hierven.

Un cementerio de letras,

poderío y soberbia,

esperando resucitar.

  

La ciudad de los vientos

lanza un alarido que se pierde

en el intrigante universo

que el hombre quiere desnudar,

de la frenética ruta del olvido.

  

Campanadas de poesía,

un rumor sordo, apenas audible,

penetra un trozo de la noche

donde se elevan cantos a Eolo.

  

Los versos sin libro todavía

pasan de boca en boca.

  

Un aluvión arrastra al buceador

de palabras.

  

Va al garete, seducido por el lenguaje.

  

Hay que desnacer

             y renacer.

  

  

  

  

LÁGRIMAS DEL MAR

  

Un mar amargo,

oscuro, verde, profundo,

formado por gotas

de dolores humanos.

  

Los peces lloran

lágrimas salobres.

  

Todo es agua.

   

Sus escamas, como cáscaras,

piel marina endurecida

entre escuadras, compases

y astrolabios.

 

El grito voluptuoso

de los espíritus martirizados.

  

Restos de batallas libradas

lejos de muelles gastados

contra olas indomables.

  

Solamente la noche espera

entre fuegos y sombras:

hay que temer al irascible

                         Poseidón.

  

  

  

  

PESCADOR DE VERSOS

  

Una bandada de gaviotas

se precipita

arañando el mar.

  

La inmensidad verde azulada es éxtasis.

  

Hay restos de botes durmiendo en las rocas,

historias de naufragios

de pescadores y poetas

que compartieron las aguas

pobladas de peces esquivos

y versos a la deriva.

  

Pasión marina que atormenta

la conciencia del hombre sublevada,

buscando la liberación

en la brisa marinera

que acaricia el velamen suavemente.

  

Mientras,

las horas caducan

las estrellas guían la escritura

y la palabra terca

      deja huellas sobre el agua.

  

  

  

  

PIRATAS

  

La brisa suave del Golfo

pronto mudará en tempestad.

  

Hay un intenso olor a salitre,

aroma de los recuerdos,

trepando

los áridos riscos del pasado.

  

Los ecos largamente reprimidos

desenmascaran el silencio marino.

  

Una luz presagiadora

nos enseña espinas sin rosas

en el camino náutico.

  

El color blanco se disipa,

rojo sangre se presenta.

  

Ya va a empezar la función:

un teatro de violencia se asoma

las olas elevarán pronto el telón.

  

Miradas sin esperanzas,

dolor en el corazón,

plegarias nunca escuchadas,

signos de interrogación.

 

Un verso marinero anuncia,

entre las líneas de espuma

y el arqueo de las gaviotas,

      la vuelta de los piratas.

  

  

  

  

SOMOS NÁUFRAGOS

 

«Escucha el rumor los elementos,

fuego, tierra, aire, agua…

Esencias de la vida,

sutil sombra del alma.»

(ORÁCULO DE DELFOS).

  

Somos nosotros, los mortales,

no los dioses al azar que ya se fueron,

buscando nuevas tierras que bendecir y amar.

  

Somos nosotros, quienes movemos

este mundo acongojado

de escaldaduras y sollozos.

  

Somos el prodigioso cuerpo

de una terrible máquina destructora,

sin dioses,

ni leyes.

  

El sol implacable de los días,

pesa sobre nosotros,

devora cabezas, ideas, ilusiones.

  

Golpeamos piedra con piedra.

  

Con tecnología, golpeamos,

pero sólo obtenemos lágrimas

de la carne de la piedra.

  

Abiertas ya las llagas de la tierra.

  

Descreído por torrentes hacia el mar.

  

En que entretiempos nado en la barranca,

como un náufrago sin amar.

  

El saliente de la orilla se desprende,

sigue la corriente

que rige el viento

yo me apoyo en el árbol,

el árbol es mi mástil,

yo, navego y navego.

  

El nivel del agua

lo marca la altura de los ojos,

pero los recuerdos se hunden

en la profundidad de la mirada.

  

Y desgarrado mi corazón,

se aleja de la orilla

                  naufragando.

  

  

  

   

TRAGEDIA MARINA

  

Gritos ahogados

fósiles bajo las olas.

  

Un mar que ruge

o enmudece,

que siempre será

sinónimo de poesía

o tragedia.

  

Luego de soltar amarras,

levar anclas y zarpar

con el corazón hecho barco

y el velamen desplegado.

  

Rebeldes arrecifes,

ruta de muerte,

oceánica voracidad.

  

Una afilada espada,

un surco entreabierto

rompe la efímera existencia.

  

¡Naufragio!

  

Restos que flotan

en agua lapislázuli

noche de plenilunio.

  

Trocitos apenas perceptibles de luz.

  

Al horizonte,

sobre el temblor callado de las aguas

asoma el ojo parpadeante

                       de un faro.

  
   

   
  

   

   

     

     

WASHINGTON DANIEL GOROSITO PÉREZ (Montevideo, Uruguay, 1961). Periodista, poeta, ensayista y conferenciante. Catedrático de Universidad y columnista de análisis internacional y asuntos de defensa en periódicos de México, Uruguay, Argentina y Ecuador. Su labor literaria ha sido reconocida con diversos galardones provinciales, nacionales e internacionales. Ente los últimos concedidos destacan el Premio Concurso de Cuentos “Líbano” y el Premio Concurso de Poesía “Profesor Nassime Hanna Nasser”, ambos otorgados en 2010 por la Sociedad Libanesa del Uruguay. Recientemenete, ha logrado un tercer lugar en el V Concurso Literario de Poesía y Narrativa “Espacio Mixtura 2016”. En su repertorio como escritor hay que destacar los ensayos históricos Fray Bartolomé de las Casas: Un Quijote en América (1993) y José María Luis Mora, con su pensamiento cambió la Historia (1994), y los ensayos literarios Sor Juana Inés de la Cruz: Sin Tiempo en los Tiempos (1998) y Análisis de la obra Poética del Escritor José Gorosito Tanco (2001). Es autor también de diversas obras de creación, entre cuyos últimos títulos publicados cabe citar Palabras Perdidas (2002) y Letras Dispersas (2003). Ha participado como colaborador en antologías varias, como Así Cantan los Poetas (Tomo 1, 2006) y Antología de Microcuentos (Universidad Iberoamericana León e Instituto Cultural de León, México, 2009), entre otros títulos. Es miembro de la Unión Católica Internacional de la Prensa (UCIP), Poetas del Mundo y Red Mundial de Escritores en Español (REMES).

    

    

GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades. Publicación Trimestral de Cultura. Sección 2. Página 5. Año XV. II Época. Número 93. Julio-Septiembre 2016. ISSN 1696-9294. Director: José Antonio Molero Benavides. Copyright © 2016 Daniel Gorosito. © Las imágenes han sido tomadas de diferentes sitios o digitalizadas expresamente por el autor, y se usan exclusivamente como ilustraciones de la selección poética. Los derechos de autor pertenecen a su(s) creador(es). Depósito Legal MA-265-2010. © 2002-2016 Departamento de Didáctica de las Lenguas, las Artes y el Deporte. Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad de Málaga.