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PINCELADA BOHEMIA

   

Por Rafael Herrera

   

   

   

PINCELADA BOHEMIA

Invierno. Víspera de Saturnales. Mediático frío siberiano.

Las luces arden.

 

Desde aquí se divisa un mar petroleado.

 

Las sirenas cantan con sus voces naranjazules

y las raíces de los sauces han invadido la casa azul.

 

El timbre es una chicharra chirriante con ruda ronquera.

Abre el camarero-jefe de la casa que aguarda la tertulia de contrabando.

     Se templa en su rostro

la languidez de una juventud canosa. El poeta viste su vida burguesa

bajo la apariencia de un dandi de etiquetas. Recita suave

como el que tiene la clave

 

para abrir el polvorín de Pandora.

 

Miro a su pareja con disimulo interesado:

 

mujer risa estirada treintaitantos Cae en su copa de rioja

una pestaña. Entre poema y poema, aplausos,

yo aprovecho para toser intelectualmente,

 

apurar la cerveza y los cacahuetes rancios.

  
                                                             
  

UN FILO DELGADO Y CUASI ASCENDENTE

Un filo delgado y cuasi ascendente

de humo

por mi labio superior pasa pesado

 

Lo aspiro.

 

Las chaquetas están dispuestas en los aterciopelados sillones

una encima de otra como si copularan

con la monotonía de un color nauseabundo

y una mezcla de olores ásperos y arenosos. Aparece un relámpago de deseo

que se hace volcánico e inmenso. Salimos rodando hacia arriba

con una abrupta matemática pitagórica.

 

En el camino:

 

el aire plomeado de la ciudad

 

que choca con la luz violácea de palmeras sedientas un chiquillo rasguñado

que chupa su herida ferrosa que escuece el hijo bastardo del barbero

que apunta a los solteros en una lista…

 

Y nosotros, con nuestra altivez de capones viejos,

vamos a colorear fuera de las líneas.

  
                                                             
  

DE UNA MORALIDAD HIPÓCRITA

Llegamos en acelerados latidos timbalescos con una esperanza incandescente,

la sangre se sostiene en fibras acrobáticas

 

y tocan un son pagano las órbitas descuadradas. Ellas con el miedo

a lo extraño, nosotros a lo ya conocido

 

(y a los posibles conocidos).

 

La carne no se acostumbra al roce y el dinero escasea.

Mañana será otro día.

 

Noticia en el periódico provincial:

 

«Tiempo de crisis»

 

«Unos cuerpos desnudos pudieron copular sin amor ante el reflejo de un espejo.

Ellas, con impaciencia por acabar,

 

ellos, por rozar lo Eterno».

  
                                                             
  

DE VUELTA

Mientras saboreo bajo una luna de justicia las gotas de vino, rojas en el aire

y negras en bendita masa dentro de copas, oigo cantos tan tristes,

tan tristes como la gota

 

que se desliza fuera de la copa.

 

El dandi lloró lágrimas de resina,

 

que luego colocarían en las imágenes de vírgenes impopulares.

El Hada verde se baña en una botella revestida de pieles doradas y sigo oyendo

¿me hablarán los ángeles que guardan cisnes?

 

¿son las voces de unos labios divinos?

 

¿o mis ojos hacen plegarias a la Muerte? Antes, los ojos de los soldados poetas

eran comidos por alondras pasajeras;

ahora está todo tan calmado que soy capaz de llorar. Todo se vuelve

tradición y modernidad,

por eso sigue siendo demasiado fácil morir como para despreciar la vida.

En estas noches sonrío al volver a escuchar

 

mis pasos.

  
                                                             
  

LA FÉE VERTE

Como siempre,

 

el sol creerá que hemos muerto y anunciará la noche:

esa antigua prisión

 

con barrotes de luz lunática, pero somos hijos de esta noche,

de todo aquello que envidia el día. Cantamos y olvidamos

y creemos que no hay más belleza que la que tenemos ahora,

que el mañana fue el invento de quien se acordó de ayer.

Y si el agua te da esta vida impuesta, el alcohol

te inventa la que tu querías, creándote el veneno de otro sueño.

La noche se hizo para dormir o para gozar. Dame una copa

y hazme olvidar que te quiero.

  
                                                             
  

CON CINCO DUROS

Lloraré al amanecer

 

como un bohemio a orillas de la Seine o las jóvenes que se amaron

bajo el roble medieval de Aquitania enredando sus cabellos rubios de cebada.

Los poetas como los grillos

cantan desde lo más oscuro molestando al sosegado dormitante. La noche

avanza como un gato negro que rasga tus ojos verdes de lechuza,

mas la figura de San Pancracio me está señalando tu cadera

 

con su dedo miguelángico cuatrocentista. Me ha dado vida para darte vida

y ambos engendrar vidas.

 

¡Olamos los bordes de Venus y de Saturno! La luna,

Tajada de melón temprano,

será madrina en la danza mortuoria

 

de nuestro sueño en esta noche de verano.

  
                                                             
  

LA CURVA MÁS CORTA HACIA EL CIELO

«Je ne fréquente ni la Synagogue, ni l'Église, ni la Mosquée.

Une coupe de vin c’est le chemin le plus court vers le ciel.»

Ismaël Kati

  

Cuando una borrachera es

 

un adorno gótico de mitos flamencos una antigua presa que estalla agua

una huella que marca todas las direcciones una respuesta

a la pregunta arriesgada

un asfalto irregular de olvido

 

un pensamiento medieval céltico de felicidad bárbara dos neones rabiosos

que relumbran a dos o más jóvenes que deshacen el amor

a mitad de la canción

 

de un grupo heavy metal folk

 

Ningún intento de ir a la guerra:

 

es la paz burguesa de un aliento ebrio, donde ella es hoy la diosa

y el dios… Dionisos.

  
                                                             
  

AL SUR DE LA REALIDAD

En aquellos días en que dejé

 

de ahogar las penas en alcohol, porque ya flotaban,

me entretenía escuchando

 

el sonido de las gotas en el asfalto mojado y en esquivar a los caracoles

aprender a dormir sin soñar

 

a mirar al hombre de la piel encallecida que lleva años sin sentir

pensar en el árbol que heredó la fortuna de Tolstoi

ver películas en sepia

 

observar a las mujeres tras un cristal empañado señalar con el dedo

otros dedos imaginar a una diosa griega

 

haciendo el amor con un dios nórdico. Cuando alguna pena intenta nadar

en vasos que contienen trozos de almas me propongo buscar

todas las posibilidades de la realidad

 

y, a veces, inventar otras.

  
                                                             
  

   

     

   

   

Rafael Herrera Ángel (Teba, Málaga, 1988). Licenciado en Filología Hispánica y Máster en Educación Secundaria por la Universidad de Málaga.

Ha colaborado en las revistas Analecta Malacitana y Gibralfaro con reseñas de crítica literaria.

Entre otros méritos suyos, cabe destacar que se ha merecido el I Premio de poesía en el Concurso de Jóvenes Creativos del Guadalteba (2006) y con el III Premio en el XIII Certamen de Poesía José María Campos Giles.

Ha sido colaborador y ponente en las Jornadas de Literatura y Cine celebradas en Málaga.

    

    

GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades. Publicación Trimestral de Cultura. Sección 2. Página 6. Año XIII. II Época. Número 83. Enero-Marzo 2014. ISSN 1696-9294. Director: José Antonio Molero Benavides. Copyright © 2014 Rafael Herrera Ángel. © Las imágenes, extraídas a través del buscador Google de diferentes sitios o digitalizadas expresamente por el autor, se usan exclusivamente como ilustraciones, y los derechos pertenecen a su(s) creador(es). Depósito Legal MA-265-2010. © 2002-2014 Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura. Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad de Málaga.