N.º 68

AGOSTO-OCTUBRE 2010

8

GIBRALFARO

  

  

  

  

  

MÚSICA DE LETARGOS AGNÓSTICOS

   

Por Marcelo D. Ferrer

  

  

  

MÚSICA

     Música de letargos agnósticos.

No existe el entorno.

Hay virtualidades deambulando el éter,

fantasmas que penetran el sólido.

 

     Música...

al garete sobre oleajes impetuosos.

Caricia de toques sonoros

en el impreciso reverso del cosmos.

 

     Y lo profundo se adereza

de sabores misteriosos;

son las musas que pueblan el entorno.

     …si cierro los ojos,

bambolea la música mis despojos.

 

     Desando sobre el pentagrama

la lógica predecible del tiempo.

     Serena la música...

el caudaloso río de todo enojo.

  

  

  

PARA VOS, PARA MÍ…

     En el limbo de las estrellas,

bajo la mirada de los planetas,

pare la tierra sobre manto carmesí:

     verdes insulares, azules mares,

copos de algodón sobre paredes marrón;

y profusos valles de gran verdor.

 

     El amarillo le hace una mueca

a la opacidad del violeta;

y la roja marea que su entraña excreta

vitaliza a borbotones la naturaleza,

que tan prodigiosa como coqueta,

pone a los paisajes tremenda tibieza.

 

     Hay un gris de luna

que pende en el cielo como pluma.

  

     Flota a lontananza del ocaso;

donde gusta pastar Pegaso.

   

     Ilumina la tertulia del mar y la bruma,

o silente arrulla a un ángel en la cuna.

 

     El verde de los olivares,

amarillo como los membrillos,

el marrón de los murales...

o grises, como los pozos lunares.

 

     Blanco como los conejillos,

o carmesí, como los rosedales...

 

     Pare la tierra bajo las estrellas

en el limbo de los cometas,

un manto de prodigiosa belleza...

 

     Para vos, para mi...

y nuestra descendencia.

  

  

  

CONSPIRACIÓN SIN MALEFICIO

     Clareará el cielo el lucero,

cerrará sus párpados el sol;

murmurarán las estrellas allá

la romanza de amantes acá.

 

     Templarán violines los grillos

y alondras canturrearán al son;

la noche —conspiradora sin maleficio—

hilvana rocío de nuestro sudor.

 

     Hay brisa de estío,

bate sus alas un ruiseñor;

ágata traslúcida tu mirada

que en la noche esparce candor.

 

     Crisálida de ensoñación,

metamorfosis de dos; 

hostiga piel y manos

el susurro de nuestra voz.

 

     Tus labios prohíjan mis besos

carnosas bayas de seda son; 

universos de almendra

bajo una luna trozada por el sol.

 

     Hechizo impregnado de gnosis,

profusa ingesta de amor;

es Morfeo desvelando sueños

hermoseados de azul soñador.

  

  

  

UN SUEÑO 

     Peinaste el amarillo-plata de tus primaveras

y ensayó tu reflejo sonrisa vivaz.

En tu hombro bambolea estuche de promesas,

una postal que será...

o un sueño, tal vez, uno más.

 

     De las flores remolina pétalos tu pasar

y un colibrí en vuelo reverso

persigue la fresa de tus belfos

que saben a manjar.

 

     Te sigue... detrás,

 la brisa del caminante que va,

 con ilusión... de un amor

 para siempre jamás.

 

     Los que pudieron ser

modelaron la arcilla para este artista final;

tu alma cautiva ¡al fin!

     Cautivada y lisa...

por el arte de amar. 

 

     Ronda el ansia-angustia

de que un sueño no sea sueño nada más;

que sus brazos de nido cálido esperan,

desde siempre,

tu llegar.

  

  

  

ELLA

     La armonía irreverente que sólo lo bello de verdad tiene 

estaba ahí, entre la gente, sonriendo diferente...

 

     Siempre me sorprende cuando la veo

entre la gente y de la nada se aparece...

 

     Y del modo sublime en que la luz pinta colores 

en lo tenue de un amanecer en calma;

o la agonía de una tarde imprime

en el celeste cielo diminutos agujeros...

ella, con sólo una pizca de ella, 

da presencia a mis vacíos de ausencia

y enciende luceros que guían mi alma

hasta su alma bella.  

 

     Habrá miles que se le asemejan...

me digo sorprendido cuando la miro ahí... 

entre toda esa gente que me resulta indiferente.

  

     Pero si ella un día por razones que dios no quiera 

no apareciera,

los amaneceres perderían sus colores 

si ya no pudiera amanecer con ella...

   

     Y las tardes...,

las tardes dejarían que las noches 

se sorprendieran sin estrellas.

   

   

                             

   

   

    

 

 

Marcelo D. Ferrer (La Plata, Buenos Aires, Argentina). Licenciado en Economía, ejerce la profesión de contador público en su ciudad natal. Es miembro y ha presidido diversas O.N.G. dedicadas a la educación y al servicio comunitario. Escritor desde temprana edad, sus primeras publicaciones las realizó con el seudónimo de “McLitton” en la sección «Arte y Cultura» de la Revista Notarial del Colegio de Escribanos de la provincia de Buenos Aires. Autor de poemas, reflexiones, cuentos y ensayos, colabora en diversos medios periodísticos de Argentina y en múltiples revistas digitales. Más datos sobre este autor, en su página «Marcelo D. Ferrer».

    

    

GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades. Publicación Bimestral de Cultura. Año IX. II Época. Número 68. Agosto-Octubre 2010. Director: José Antonio Molero Benavides. Copyright © 2010 Autor. ISSN 1696-9294. Edición en CD: Depósito Legal MA-265-2010. Disegro Gráfico y Maquetación: Antonio M. Flores Niebla. © 2002-2010 Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura. Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad de Málaga.

    

    

PORTADA

ANTOLOGÍAS PUBLICADAS