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OCASO
«Por los balcones de tus ojos verdes
te asomas al declive de la tarde»
JUAN J. LEÓN
Ahora que el amor no tiene nombre,
regresa a la raíz de cada cosa
y en la labor de despertar mañana
un estremecimiento la conmueve.
Escucha entre los árboles que esplenden
tibio rumor de palabras remotas
y, a través de sus ojos cerrados,
la turbada luz de lo imposible.
No hay pájaros en esa despedida,
sólo una flor recién cortada que atardece
entre la maleza del desamor de ahora
y las rojas lianas de las últimas luces. |
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A QUIEN CORRESPONDA
Puede que hayamos sido pasajeros
de la historia fugaz de dos miradas.
Vivía yo en la piel de la costumbre
transitando el principio de la inercia.
Pasabas tú a merced del destino,
abandonado por el ángel de la suerte.
Coger en marcha el tren de dos miradas
nos pareció arriesgado
y se nos fue aquella primavera
como se va la vida en un suspiro.
No volvimos a vernos.
Y me quedó el relente de una puerta
entreabierta
y un rostro que de lejos se va volviendo
ajeno.
De ti no quise nada, sólo el amor que un día
llegó a rozarnos los hombros
en la profunda hora de la noche infinita.
Duerme, pues, tranquilo
en tu sueño de barro encadenado.
Y si de mí alguna cosa deseaste,
a medio palmo de tu cuerpo vivo,
pero a cien años luz de este planeta. |
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DESPOSEÍDA
Como el árbol que huye
de la feroz presencia del invierno,
solitaria de estrellas me abandono.
Hay cortejo de pájaros sobre mis ramas,
pero estoy podada en mis raíces,
fundida con la vida sin poseerla,
cual si un rayo hubiese quemado mis hojas. |
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PUERTA CERRADA
Mientras llama el amor a tu puerta cerrada,
abre la primavera sus flores siderales
y, bajo el verde canto de los párvulos días,
el amor se levanta más allá de tu nombre.
Con tiza va pintando en las calles desiertas
que bajan a la plaza donde vive la vida.
Los niños lo acorralan en sus voces celestes
y el viento les saluda con su canción
profana.
La tarde es un revuelo de campanas desnudas
en los rubios cabellos del poniente dorado.
Y se van encendiendo las primeras farolas
del extraño camino que a tu casa la lleva.
Se pierde con el sol por la larga alameda
hasta darse de bruces con tu frío silencio.
Junto a la vieja fuente donde pide el
mendigo,
las trenzas de una niña se ahogan en el
agua.
Entonces se despierta con un cesto de nardos
más allá del silencio de tu puerta cerrada. |
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EQUIVOCADAMENTE
Un día, tus ojos me negaron
el cálido rincón donde encontrarnos.
La plaza, la calle, los amigos,
las tibias horas de la madrugada.
Fue como si todas las estrellas murieran
en el negro lamento de una noche oscura.
Un antes y un después hubo en tus ojos
y, en ese amargo tiempo,
se me murió el amor tan niño todavía. |
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OLVIDO
En esta caja guardo
poemas que son niños pequeñitos.
Un botón de mi blusa adolescente.
La foto de lo que pudo ser en el futuro.
Alguna margarita deshojada.
La sombra de aquel pájaro sin vuelo.
El abanico del último verano.
Y la chistera de Pepito Grillo.
Me gusta destapar este inventario
y dejar que su canto de sirena
desvíe el rumbo de mi nave.
A quien pueda dolerle este naufragio,
acerque hasta mi mano su tabla redentora.
Y
déjeme en el olvido para siempre
y del azul inmenso de las olas. |
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A LA DERIVA
He roto las cadenas, las lágrimas esclavas
de aquellos días poblados de vigilia.
He roto la vajilla de loza, el jarrón chino.
Y, por romper, he roto mi destino
del que he salido airosamente ilesa.
Por arrojar al suelo, nada queda.
Sigo por el camino, temblorosa,
a lomos del potro de la vida.
Las riendas van a la deriva
y no deseo romper ninguna cosa. |
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Selección de poemas tomada de su
libro Viento Lejano,
publicado por Gráficas Belda, Cuevas
de San Marcos (Málaga), 2023; pp.
25-31. |
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Encarna Lara, nacida en Cuevas de San
Marcos (Málaga) en los años cincuenta, es
diplomada en Ciencias Humanas por la
Universidad de Málaga, académica
correspondiente de la Real Academia de
Nobles Artes de Antequera y miembro de la
ACE. Su nombre figura también en la
Antología de Poetas Andaluces. Siglo XXI.
Aunque su vocación poética es temprana, sus
primeros textos aparecen en los
Cuadernos de la Academia Iberoamericana de
Poesía en los años noventa, con
poemas dedicados a León Felipe, José Martí y
Alfonsina Storni. En 1996 publica su primer
libro,
Perfil de silencio, muy bien
recibido por la crítica. Le siguen
colaboraciones en revistas como
Ánfora Nova,
Extramuros,
Calas,
Arena y cal,
Tres orillas o
Turia. Su segundo poemario,
Caudal de voces (1999), confirma
su calidad literaria, y en 2001 publica
Páramos prohibidos. En 2008
aparece
Desde la orilla, homenaje al río
Genil, y gana el Primer Premio de Poesía
“Encuentros por la Paz”. Un año después
publica
Raíz flamenca, celebrada
incursión en la poesía popular. En 2018
presenta
El Desván de Josefina, su
primera obra infantil, ilustrada por Beatriz
Campillos. En 2021 publica
Serena diosa, poemario dedicado
a Antequera. Su obra más reciente es
Viento lejano (2023),
presentada en su localidad natal y muestra
de una voz poética plenamente madura y en
continua renovación.
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GIBRALFARO. Revista de Creación
Literaria y Humanidades. Publicación
semestral. Edición no venal.
Sección 2. Página 5. Año XXV. II
Época. Número 127. Julio-Diciembre 2026.
ISSN 1696-9294. Director: José
Antonio Molero Benavides. Copyright
© 2026 Encarna Lara. Diseño
y maquetación: EdiBez. Depósito
Legal MA-265-2010. © 2002-2026
Departamento de Didáctica de las
Lenguas, las Artes y el Deporte.
Facultad de Ciencias de la
Educación. Universidad de Málaga &
Ediciones Digitales Bezmiliana. 29 730. Rincón de la Victoria (Málaga). |
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