N.º 75

ENERO-MARZO 2012

16

   

   

   

   

   

   

   

SUPERMAN (1948)

   

Por Manuel Collado Luque

«CLAYTON»

   

   

   

  

              

              
  

E

l serial Superman producido por Columbia Pictures en 1948 significaba la primera incursión en imagen real del «Hombre de Acero» en la gran pantalla. Por aquel tiempo, el personaje ya se había convertido en todo un reconocible icono del imaginario estadounidense, habiendo traspasado desde años antes las fronteras del cómic a través de los célebres cortos animados de los hermanos Fleischer, a inicios de los cuarenta, y con la popular emisión de sus aventuras radiadas como mínimo tres veces a la semana. Por tanto, era lógico que el salto mediático más esperado por muchos ya entonces, su versión cinematográfica en un actor de carne y hueso, a pesar de las limitaciones técnicas de aquellos años, no habría de tardar en llegar.

Kirk Alyn y Superman

Para interpretar el doble y obligatorio papel de Clark Kent/Superman, los responsables de Columbia escogieron a Kirk Alyn, un actor que, antes de pasar a Hollywood en 1940, había realizado papeles de vodevil en diversas obras de dicho género. En la meca del cine no logró desligarse de la realización de papeles poco importantes para otros seriales, hasta que obtuvo la oportunidad de su vida al encarnar al primer Superman cinematográfico de la historia en este serial de 1948, papel que retomaría dos años después en su secuela, Atom Man vs. Superman y que, con la llegada de la televisión y, por tanto, la posibilidad de trasladar las hazañas del kriptoniano a la pequeña pantalla, tuvo la opción de proseguir. No obstante, Alyn rechazó interpretar a Superman para la televisión, y su sustituto fue, como todo buen fan del «Hombre de Acero» sabe, George Reeves.

Alyn no volvería a ser Superman a partir de 1950, pero sí asumiría el rol, en cambio, de otro popular héroe de la que era conocida entonces como National Periodical Publications (ahora DC) dos años después: el intrépido piloto Blackhawk, jefe del escuadrón del mismo nombre, cuyas acciones se desarrollan durante la Segunda Guerra Mundial.

  
              

              
 

Para interpretar el doble y obligatorio papel de Clark Kent/Superman, los responsables de Columbia escogieron a Kirk Alyn, un actor que, antes de pasar a Hollywood en 1940, había realizado papeles de vodevil en diversas obras de dicho género.

 
  

Noel Neill como Lois Lane

Para la contrapartida femenina de Clark Kent, la intrépida reportera Lois Lane, se escogió a la atractiva actriz Noel Neill. Neill repitió en la secuela cinematográfica y, en un caso por completo opuesto al de Alyn, la joven volvería a interpretar a la periodista del Daily Planet para la televisión a partir de la segunda temporada del show televisivo The Adventures of Superman, esta vez al lado de Reeves y sustituyendo a Phillys Coates, que había encarnado al personaje en los primeros 26 episodios de la serie.

Como dato curioso, cabe decir que Kirk Alyn y Noel Neill realizaron un breve cameo (suprimido luego en la comercialización de la película) en Superman, The Movie como los padres de una jovencísima Lois Lane, que ve asombrada a través de las ventanillas del tren cómo un asimismo joven Kent sobrepasa corriendo el expreso. Neill, por su parte, también interviene en el film Superman Returns como la anciana moribunda con la que se casa ‘in extremis’ el ambicioso Lex Luthor, interpretado por Kevin Spacey.

El Superman y el Clark Kent de 1948

Este primer serial cinematográfico de Superman respeta los parámetros básicos del personaje y el origen del mismo, un origen virtualmente distinto al que podemos conocer hoy en día (aunque esto también es relativo, dada la cantidad de versiones diferentes de origen de que ha gozado —o padecido— el personaje en las últimas décadas). Básicamente, hay que decir que el planeta Krypton del que proviene el Superman de 1948 es un mundo habitado por hombres de intelecto, fuerza y prodigios superiores, unos auténticos superhombres, por lo que los poderes de Superman, como se reconoce actualmente (y desde muchos años atrás), no se fundamentan en el sol amarillo de la Tierra, sino que son herencia directa de su origen extraterrestre.

  
              

              
 

Para la contrapartida femenina de Clark Kent, la intrépida reportera Lois Lane, se escogió a la atractiva actriz Noel Neill.

 
  

Otras curiosidades sobre la leyenda del «Hombre de Acero» que aparecen en este serial son, por un lado, la relativa al nombre del padre adoptivo de Kal-El, que no es Jonathan, sino Even, Even Kent, un nombre que también escucharemos en el primer episodio de la serie de Reeves, y por otro, el hecho de que Clark, sorprendentemente, no ha estudiado periodismo: llega a Metrópolis y acude al Daily Planet en busca de un empleo sin tener preparación ni experiencia. Por supuesto, el hecho de que acuda con una primicia sobre una de sus primeras hazañas como Superman le permitirá granjearse la simpatía del editor Perry White para acceder a un puesto en el importante periódico.

Superman contra Spider Lady

En Superman, el «Hombre de Acero» habrá de vérselas con un enemigo creado expresamente para la ocasión, la letal Spider Lady, una peligrosa y misteriosa dama que domina los bajos fondos de Metrópolis y que, en su búsqueda de mayor poder y ambición, pretende hacerse con el control de una máquina experimental creada por un eminentemente científico, el doctor Graham, capaz de atomizar personas e incluso infraestructuras. Superman, con la inestimable ayuda de sus colegas Lois y Jimmy, deberá desbaratar los malvados planes de su bella antagonista en cada uno de los quince episodios de que consta el serial.

  
              

              
 

El Hombre de Acero habrá de vérselas con un enemigo creado expresamente para la ocasión, la letal Spider Lady, una peligrosa y misteriosa dama que domina los bajos fondos de Metrópolis.

 
  

«This is a job for... Superman!»

Alyn encarna a un Superman resuelto, aguerrido, casi altanero con sus contendientes, y se las ingenia para diferenciar este rol del otro que ha de interpretar, el de tímido, apocado y hasta cobarde Clark Kent. Es curioso ver cómo en esta primera versión cinematográfica el personaje se halla notablemente influenciado por su serial radiofónico, el cual estuvo en antena, a través de diferentes emisoras, desde 1940 hasta 1951. Dicha influencia se hace palpable, sobre todo, cuando el indolente Kent procede a transformarse en el valeroso Superman, enunciando la popular frase «This is a job for... Superman!». En el momento de decir «Superman», la voz del actor varía exponencialmente, destacando así el cambio de registro. Otra de las influencias del serial de radio se centran de nuevo en una segunda frase muy famosa del personaje por aquel tiempo (y bastante absurda ahora), «Up, up and away!» ("¡Arriba, arriba, y a volar!"), que cita Alyn en diversas ocasiones antes de emprender el vuelo.

A pesar de que Alyn decía repetidamente la frase anterior, lo cierto es que nunca lo veremos volar en este serial ni en su posterior. Las limitaciones tecnológicas de finales de los cuarenta en el campo de los efectos especiales no permitían recrear de modo convincente el vuelo de un hombre, y, aunque existen otros seriales, como el King of The Rocket Men y el Captain Marvel, que se las apañan bastante bien en este aspecto, hubo de recurrir a una animación realizada a través de la técnica del rotoscopio, que sustituía a Alyn un segundo después de empezar a volar y que siempre aterrizaba tras un coche, una roca, un edificio o similar, permitiendo así volver a recuperar al actor de carne y hueso de modo más o menos resultón; sobre todo, para los niños de la época.

  
              

              
 

En el momento de decir «Superman», la voz del actor varía exponencialmente, destacando así el cambio de registro.

 
  

El Superman de 1948, un personaje infantil

Sí, porque Superman, como tantos otros seriales basados en personajes de los cómics de la Edad Dorada, está dirigido eminentemente a un público infantil. Por ello, no se ha de buscar en él —ni en otros— complicadas tramas ni confabulaciones de difícil resolución. El argumento, como sucedía en tantos otros productos similares, es simple, lineal e ingenuo, manejado convenientemente para el desarrollo de la historia y, por tanto, dotado de numerosas contradicciones… Es realmente curioso constatar en esta historia, entre otras cosas, cómo los periodistas del Daily Planet llegan a tener aun más importancia y relevancia en la consecución de la misma que la propia policía, dado que todo aboca prácticamente en el famoso periódico y/o través de sus principales colaboradores.

Estas incongruencias en el argumento del serial, presentes en cada uno de los quince capítulos, se acrecientan, si cabe aún más, en el acto final, donde en quince minutos han de cerrarse forzosamente todos los nudos abiertos a los largo de los catorce precedentes. Ello hace inevitablemente que, como sucedía en la abrumadora mayoría de los seriales de la época, el final adolezca de precipitación y mala consecución, un “defecto” —si se le quiere llamar así— habitual en este tipo de producciones, como ya he comentado.

El Superman de 1948, una joya del cine clásico

Esto no evita que, como asimismo ocurre con tantos otros seriales, el espectador actual no sea capaz de ver Superman de 1948 con agrado e inmensa simpatía, siempre que sea consciente de qué está viendo y, sobre todo, cuándo fue realizado. Por tanto, este serial debe considerarse como una pequeña joya para cualquier amante del Hollywood más clásico y para todo aquel que disfruta con la aventura más pura y genuina, sea o no seguidor del primer superhéroe del cómic (o de cualquier superhéroe), en cuyo caso estoy seguro de que sabrá ver en este primitivo Superman la auténtica génesis del héroe en la gran pantalla, con las inherentes ventajas e inconvenientes que esto sin duda supone.

  
                             
 

Este serial debe considerarse como una pequeña joya para cualquier amante del Hollywood más clásico y para todo aquel que disfruta con la aventura más pura y genuina.

 
  

   

   

     

MANUEL COLLADO LUQUE, alias Clayton (Cádiz, 1972). Sempiterno aprendiz de escribidor y obrero constante de las letras, con más desatino a la hora de expresarse de lo que le gustaría. Precoz entusiasta de la maravillosa fusión entre texto y dibujo, conocida como tebeo (o cómic), amén de cinéfilo empedernido, sin importar género o año, siempre que la calidad o el divertimento, según la ocasión, predominen. Ocasional lector de toda clase de novelas, con predilección por los autores nacionales. Ganador del primer Concurso Literario de la Escola d'Adults de Badia del Vallès y participante, asimismo, en el Premi Víctor Mora de Narrativa Breu, en lengua catalana. Desde 1992, vive en Catalunya y, desde finales del 2009, nos da a conocer sus opiniones sobre la producción tebeística mundial, el cine, la televisión y otras discutibles pasiones suyas desde esa otra atalaya, su blog «THE LONE FREAKER». Muy recomendable su visita.

    

    

GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades. Publicación Trimestral de Cultura. Año XI. II Época. Número 75. Enero-Marzo 2012. ISSN 1696-9294. Director: José Antonio Molero Benavides. Copyright © 2012 Manuel Collado Luque. © Las imágenes, extraídas a través del buscador Google de diferentes sitios o digitalizadas expresamente por el autor, se usan exclusivamente como ilustraciones del texto, y los derechos pertenecen a su(s) creador(es). Edición en CD: Director: Antonio García Velasco. Diseño Gráfico y Maquetación: Antonio M. Flores Niebla. Depósito Legal MA-265-2010. © 2002-2012 Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura. Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad de Málaga.