N.º 74

NOVIEMBRE-DICIEMBRE 2011

18

  

   

   

   

   

   

   

NI MARAVILLA NI ESPERPENTO,

SINO TODO LO CONTRARIO

   

Por Manuel Collado Luque

«CLAYTON»

   

   

   

M

ientras veía esta tarde en la casi vacía sala del cine El Capitán Trueno y el Santo Grial, mi cabeza, amén de los detalles que me proporcionaba la pantalla, estaba inmersa en cómo encauzar este escrito que con estas líneas da inicio. Os aseguro que realizar esta entrada no suponía a priori para mí tarea sencilla (ni aún ahora lo sigue siendo), porque debía supeditar mi afición y devoción por el personaje de Mora a una supuesta objetividad, con todo lo que eso implica a la hora de analizar el film, y definitivamente he de decir que no creo que la misma quede plasmada íntegramente a lo largo de este artículo, pero, al menos, intentaré ser lo más sincero y coherente posible sobre qué me ha parecido la película.

  
              

              
 

«El Capitán Trueno y el Santo Grial»

Dirección: Antonio Hernández

Guion: Pau Vergara

Banda sonora: Luis Ivars

España, 2011

Maltes Productions

Sorolla Films

 
  

Dado que ya habían aparecido en Internet variadas críticas que se afanaban en destrozar la adaptación cinematográfica del Capitán Trueno, era lógico y previsible que gran parte del público, sobre todo el más profano, se hubiera ya empapado de semejantes reseñas, retractándose así de acudir a una gran sala a ver lo que casi abrumadoramente era considerado un despropósito... Era algo que ya esperaba yo, sinceramente, de modo que, cuando entré en la sala y vi que esta quedaría ocupada por un número risible de espectadores, mis sospechas se fundaron del todo.

Este ínfimo público, por otra parte reducido a una aún más ínfima fracción, se convirtió, además, en un molestoso aliciente que, a lo largo del metraje, no dejó de incordiarme, debido a su proximidad, con sus estúpidas risas, al considerar ridículo casi todo lo que llegaba a sus sentidos... Algo que no entiendo, francamente; si la película no te gusta y te ríes de ella de lo mala que la consideras, ¿por qué la sigues viendo? ¿Te lo estás pasando realmente en grande burlándote de un film con el que no estás disfrutando en absoluto? ¿Qué sentido tiene? ¿Por qué tienes que molestar a la gente que de verdad quiere verla a pesar de sus defectos? ¿Eres tonto?

Pues a pesar de esta constante tocada de narices durante casi toda la película, puse (o, al menos, procuré poner) toda mi atención en la misma, intentando seleccionar a cada momento sus pros y sus contras, que de ambos tiene, al menos para mí... Y aún ahora sigo opinando que los múltiples defectos de que adolece la película no es ni siquiera culpa de la película, sino de otras circunstancias inherentes a la misma.

Me explico: en este país, estamos hartos de ver superproducciones americanas; despampanantes espectáculos visuales en los que han desembolsado ingentes e indecentes cantidades de dinero con dos fines principales: primero, ganar más de lo invertido y segundo (y no al revés), distraer al público de la mejor manera posible, que, al fin y al cabo, es el que suelta ese dinero cuya ganancia se ha propuesto como primer objetivo.

  
                             
 

Sergio Peris Mencheta,

actor español, un Capitán Trueno del todo convincente.

 
  

Normalmente, estos blockbusters consiguen sus fines en la mayoría de casos; en otros, cada vez más habituales (como los recientes experimentos de Conan y Cowboys vs. Aliens), se pegan el trompazo más estrepitoso, demostrando con ello que el hecho de que haya dinero sobre la mesa no conlleva necesariamente que el producto sobre el que se invierte vaya a ser bueno o medianamente decente. Y esto es lo que, con toda probabilidad, pensará mucha gente de El Capitán Trueno y el Santo Grial: que, como es una superproducción española al estilo Hollywood, pero eso sí, mal hecha, a pesar de haber muchos cuartos tras ella (nada más lejos de la realidad), hay que defenestrarla todo cuanto sea posible.

Sí, reconozcámoslo ya en términos plenamente objetivos o cinematográficos, como prefiráis: El Capitán Trueno y el Santo Grial es un film notablemente mediocre, es cierto, pero dicha mediocridad se ve superada, para mí, por el inmenso valor —con todas las dificultades intrínsecas, que no han sido pocas— que han tenido sus responsables de plasmar en imagen real un tebeo tan complicado como El Capitán Trueno y, además, procurando que la película transmita, a pesar del elevado elemento fantástico presente —imprescindible hoy día en toda película de aventuras que se precie—, una alta dosis de fidelidad a la fuente original, algo que, para gran parte del ignorante público (e incluyo el sentido peyorativo en el adjetivo), como he tenido el infortunio de comprobar, era sinónimo de ridículo o estupidez.

Y ese valor al que aludo en el párrafo anterior se ve sumamente acrecentado cuando uno debe reconocer forzosamente que una película como El Capitán Trueno y el Santo Grial abre (de modo infructuoso, por desgracia) una veda en el cine español que apenas ha sido explotada, como no fuera a través de coproducciones en los años sesenta, setenta e inicios de los ochenta del siglo pasado: el género de aventuras, el cine de puro entretenimiento, las películas para todos los públicos en suma... ¿Cuándo aquí se ha hecho algo así? O, si lo preferís, ¿desde cuándo no se hace?

El Capitán Trueno y el Santo Grial lo ha hecho: ha abierto una valiente y muy arriesgada puerta que el cine hecho aquí jamás ha querido franquear, y lo ha hecho con el mérito añadido de contar con un presupuesto que sería impensable en una producción actual de Hollywood que adaptara a alguno de los iconos del cómic norteamericano. En USA, un proyecto basado en un personaje mítico de aquel país, con el dinero que se ha invertido en el de Trueno, habría quedado inmediatamente anulado; ni siquiera se hubiera planteado. Los de Maltés Producciones, en cambio, han tirado para adelante con la película y con todas las incidencias económicas que esta ha supuesto (las circunstancias de las que antes hablaba), y nos han traído nada menos que una película del Capitán Trueno, y yo esto he de alabarlo, a pesar de todo.

  
              

              
 

Manuel Martínez Gutiérrez,

también conocido como Supermanolo, interpreta al fornido Goliath. No es actor profesional, sino es un atleta, especializado en la prueba de lanzamiento de peso, dominador en su prueba en España en la década actual.

 
  

¿Que hubiéramos preferido una película mejor del Capitán Trueno? Indudablemente que sí, pero planteémonos la pregunta de otra manera: ¿Creéis, de verdad, que alguien de este país hubiera dedicado un mayor esfuerzo económico en una película del Capitán Trueno del que ha hecho la compañía de Pau Vergara? Yo me inclino a pensar que no, y, teniendo en cuenta la enormidad de complicaciones que ha tenido Trueno para ser llevado al cine, creo —sí, de verdad— que los truenófilos, si no contentos, podemos considerarnos medianamente satisfechos, y dicha satisfacción puede ser nutrida por varios elementos, muy positivos, que, en contra de lo que pueda pensar la mayoría, sí posee el film:

■ La escena inicial. La presentación de Trueno, dispuesto a rescatar a sus amigos, es antológica. Bebe del mejor cine de aventuras clásico y actual hollywoodense. Me encanta cómo prepara la cuerda por la que se desplazará sin que el rostro quede descubierto al espectador, en la mejor línea tradicional de cómo ha de presentarse un héroe.

■ Sergio Peris Mencheta, un Capitán Trueno del todo convincente; es un soldado de fortuna, como él mismo se define, que solo cree en sí mismo, en sus compañeros y en su espada; que se sabe humano y se considera como tal, y no el redentor que materializará ninguna antigua profecía... Se le ha dotado de una cierta debilidad que nunca poseía en la serie gráfica y de un origen, si cabe, más atractivo que el que concibió Mora, y esto sin duda enriquece a un personaje cuya evolución a lo largo de los años ha sido nula.

Alejandro Jornet como el mago  Morgano, indiscutiblemente el mejor secundario de todo el metraje; su interrelación con Trueno es de lo mejor de la película y el carisma que impregna al personaje el actor que lo interpreta concede al film una cierta nota de calidad que, por desgracia, no posee en su conjunto.

  
              

              
 

Adrián Lamana,

joven actor español, encarna a Crispín.

 
  

La relación fraternal, llena de cariño, aprecio, preocupación y, cómo no, reprobaciones, entre Crispín y Goliath está prácticamente calcada de los tebeos, y Manuel Martínez (Goliath), que no es actor profesional, y Adrián Lamana (Crispín) se esfuerzan notablemente por hacerla creíble... Es también memorable el momento en que Crispín, profundamente preocupado por su capitán, apenas presta atención a una muchacha que pretende flirtear con él.

Natasha Yarovenko... Lo cierto es que me ha sorprendido como Sigrid. En un principio pensé que carecería por completo de un registro convincente y que iba a limitarse a citar mecánicamente sus frases; sin embargo, aunque es cierto que hay momentos en que su actuación resulta muy forzada, no lo hace nada mal en términos generales.

Los créditos finales, donde ciertos fotogramas de la películas son transformados en viñetas de un tebeo que pasa rápidamente sus páginas al compás de la nueva versión de la canción del grupo musical ‘Asfalto’.

Por supuesto, la música. La banda sonora, compuesta por Luis Ivars, es excepcional durante toda la película, y quizás sea lo mejor de toda ella; plasma en su justa medida y en el momento adecuado emoción, acción, drama y suspense... Lástima que las imágenes a las que acompaña no expresen lo mismo.

Todo esto, no obstante (seamos justos), no salvará un film con un guión que adolece de numerosos socavones argumentales, de concepción plana, montaje anárquico, tedioso en ocasiones y con un clímax final vacío por completo de emoción. Y si a esto le sumamos la histriónica interpretación de Gary Piquer como Sir Black, amén de otros aspectos igualmente censurables cinematográficamente, no es descabellado afirmar que la película del Capitán Trueno puede convertirse en un fracaso tremebundo del cine español y una excelente oportunidad por completo perdida para encauzar un cine de género en nuestro país. Si el presupuesto hubiera sido mayor, quizás sí podríamos estar hablando ahora de otra película del Capitán Trueno, pero esto es lo que hay; este es el resultado y con él, nos guste o no, hemos de conformarnos los truenófilos.

  
              

              
 

Natasha Yarovenko,

actriz de origen ucraniano y afincada en España, da vida a Sigrid, reina de Thule.

 
  

En mi caso, como aventuraba al principio de esta entrada, el corazón ha luchado denodadamente contra la razón. He querido que me gustara durante algo más de hora y media. Sí, he tomado los elementos que he considerado buenos; he desechado los que no, que apenas he querido nombrar aquí, pero que son imposibles de obviar, y el resultado de todo ello es que creo que este film quedará patente entre los aficionados a Trueno como un acontecimiento único, pero, al mismo tiempo, padeciendo estos el lastre de una cruel desazón por ver cómo una valiosísima oportunidad se ve perdida, al no haber contado con los recursos que podrían haberla convertido en imperecedera, quizás tanto como el héroe al que ha dado vida.

   

   

     

MANUEL COLLADO LUQUE, alias «Clayton» (Cádiz, 1972). Sempiterno aprendiz de escribidor y obrero constante de las letras, con más desatino a la hora de expresarse de lo que le gustaría. Precoz entusiasta de la maravillosa fusión entre texto y dibujo, conocida como tebeo (o cómic), amén de cinéfilo empedernido, sin importar género o año, siempre que la calidad o el divertimento, según la ocasión, predominen. Ocasional lector de toda clase de novelas, con predilección por los autores nacionales. Ganador del primer Concurso Literario de la Escola d'Adults de Badia del Vallès y participante, asimismo, en el Premi Víctor Mora de Narrativa Breu, en lengua catalana. Desde 1992, vive en Catalunya y, desde finales del 2009, nos da a conocer sus opiniones sobre la producción tebeística mundial, el cine, la televisión y otras discutibles pasiones suyas desde esa otra atalaya, su blog «THE LONE FREAKER». Muy recomendable su visita.

    

    

GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades. Publicación Bimestral de Cultura. Año X. II Época. Número 74. Noviembre-Diciembre 2011. ISSN 1696-9294. Director: José Antonio Molero Benavides. Copyright © 2011 Manuel Collado Luque. © Las imágenes, extraídas a través del buscador Google de diferentes sitios o digitalizadas expresamente por el autor, se usan exclusivamente como ilustraciones del texto, y los derechos pertenecen a su(s) creador(es). Edición en CD: Director: Antonio García Velasco. Diseño Gráfico y Maquetación: Antonio M. Flores Niebla. Depósito Legal MA-265-2010. © 2002-2011 Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura. Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad de Málaga.