GIBRALFARO.uma.es

Revista de Creación Literaria y Humanidades

PUBLICACIÓN BIMESTRAL DE CULTURA

   

AÑO IX II ÉPOCA N.º 65 ENERO - FEBRERO 2010

DOCERE & PROCERE

 

SUMARIO

 

  

          NARRATIVA BREVE  

     

EL RETO

Rosana Victoria Molero

—¿POR QUÉ NO subes? —le retó Alejandro.

—¡Oh, venga...! Eso es una tontería. ¡Qué ganas de arriesgar la vida! —replicó Antonio.

—Es sólo un juego —le animó otro chico—. No puede pasarte nada. Nosotros lo hemos hecho.

Antonio volvió a mirar la alta pared natural que se dibujaba ante él.

Se habían dispuesto a escalarlo a pesar del peligro que aquello suponía. Alejandro le dio un pequeño empujón a su amigo, devolviéndole al mundo.

——Bueno, ¿qué? ——le insistió.

——Venga, vale. Lo haré ——aceptó Antonio.

El chico respiró fuertemente, tratando de tranquilizarse. Se acercó a la vertical rocosa y paseó sus dedos por ella buscando dónde agarrarse. Cuando halló una zona que consideró más o menos segura, se alzó sobre los talones y pegó un fuerte impulso.

  

     

DÉJÀ VU

Irene Godoy Escobar

ERA UNA NOCHE tórrida de agosto, de esas que te privan de conciliar el sueño. La ventana abierta dejaba oír los ladridos inquietos y exigentes de los perros de parcelas cercanas. Los bólidos, con su música insistente y machacona, parecían volar en el asfalto.

Violeta sabía que tenía que dormir, pero su cuerpo no obedecía las órdenes de su cerebro. El sonido de las aves de la noche le hacía meditar perdidamente. En el exterior, una falsa brisa removía a su antojo las hojas del suelo. El tic-tac del reloj de la mesilla retumbaba en su cabeza como si fuera el encargado de mantenerla en vela. De repente, sintió un escalofrío y, llena de pavor, y como un acto reflejo absurdo, se arropó rápidamente hasta el cuello, sintiéndose así protegida ante cualquier peligro o amenaza. En este instante, la envolvió un silencio tan incómodo que se asustó de poder oír su propia respiración.

  

     

     

SOMBRAS

Enrique Martínez Llenas

EL SOL, NUEVAMENTE herido de muerte, se ocultaba avergonzado bajo el horizonte, tiñendo de rojo el cielo con su sangre. No muy lejos, la luna, todavía pálida y desdibujada, comenzaba su periplo habitual, acompañada por un viento brusco, seco y arrogante, que hacía crujir las coyunturas de la vieja casa de madera dentro de la cual ella, sentada en la penumbra del ocaso, miraba sin ver la botella de ginebra que descansaba sobre la rayada y vetusta mesa de madera del comedor.

De pronto, se inquietó, y miró rápidamente hacia los lados. «Otra vez», pensó, sin poder saber con certeza si la sombra era real o un producto de su imaginación, desbordada por la soledad y el hastío desde la reciente muerte de él. Sí, de él, que la había dejado huérfana de compañía para siempre, huyendo de la vida como el cobarde que siempre había sido; eso sí, muy macho para pegarle a ella, para insultarla y basurearla sin piedad durante muchos inolvidables años. Y sin embargo, aún con remordimiento por su alegría ante la muerte de él, ella sabía que lo necesitaba, que nada volvería a ser lo mismo.

   

     

     

BERNARDO DE PLASENCIA

Juan Antonio Barros Jódar

ESTABA ANOCHECIENDO. EL viejo monje podía adivinar las últimas fibras rojizas del atardecer por el estrecho ventanuco de la celda. Como cada día, preparó con maligna fruición los instrumentos de una disciplina que se había impuesto hacía muchos años. Acarició con un estremecimiento de placer el cilicio, lo rozó apenas con una yema temblorosa mientras pensaba en hembras lujuriosas que habían de retozar con él en sus sueños de viejo solitario, más allá de los muros del monasterio, más allá de las montañas sombrías, más allá de la dura realidad de una vida dedicada a la maldad.

El monje Bernardo de Plasencia había descubierto sus perversas inclinaciones desde muy niño, mientras disfrutaba contemplando el sufrimiento de pequeños insectos que crujían entre sus deditos de niño malo, mientras acusaba con calculados infundios a sus hermanos para permitirse el regocijante espectáculo de un castigo ejemplar. Pero sólo alcanzó a vislumbrar la hondura de su maldad cuando asistió con un sentimiento de alocada felicidad a la prolongada agonía que había de llevar a su padre a la tumba.

  

          PAISAJES INTERIORES  

ACERCA DEL TIEMPO Y OTRAS VANIDADES

Ninoschka Prado Ouviña

LAS URGENCIAS DE MI ALMA

Ninfa Duarte Torres

OBLICUOS SIGNOS DE INFINITO

Marietta Cuesta Rodríguez

GEORGE MEREDITH

Manuel Lozano

          ESTUDIOS BIOGRÁFICOS  

     
     

CRUZ MARÍA SALMERÓN ACOSTA

María Cristina Solaeche

CRUZ MARÍA SALMERÓN Acosta entra en ese escaso apartado de escritores que han pasado a la historia con una gran número de apelativos que evocan sendas virtudes, ya personales, ya artísticas. En efecto; Cruz María es conocido, ya veremos que con toda razón, como «el poeta del martirio», «el solitario de la cima de Manicuare», «el poeta milagroso», «el paradigma literario de Araya», «el Hijo Santo de Manicuare» o «el poeta de la resignación». Amigo del también poeta José Antonio Ramos Sucre, colaboró en publicaciones como Satiricón, Elite o Renacimiento, de Cumaná, y en El Universal o El Nuevo Diario, de Caracas, entre otras. Aquejado del mal de Hansen desde edad muy temprana, enfermedad que le haría llevar una vida dolorosa hasta el final de sus días, con sólo 37 años, Salmerón hubo de soportar también la crueldad de la dictadura de Juan Vicente Gómez, aunque su tiempo más penoso fueron, sin lugar a dudas, los 15 años que pasó en aislamiento voluntario en una casa construida especialmente para él en una playa desolada de la localidad de Manicuare. Sin embargo, el poeta de Guarataro supo glorificar su vida, escribiendo un tipo de poesía caracterizada por la sencillez con dimensión mística de la palabra.

  

         CRÍTICA LITERARIA  

    
   

"BARCO DE PAPEL", DE ROMERO ESTEO. Propuesta de escenificación y actividades didácticas

Javier Pérez Remedo

MIGUEL ROMERO GARCÍA (Esteo) era una rareza dentro de los profesores de Filología. Sus clases no sólo eran interesantes, sino también divertidas. «Yo me preparaba esas clases y los alumnos lo notaban y lo agradecían». También decía «La ‘antipedagogía’ que yo practico es mucho peor que la pedagogía tradicional, mucho peor que un lavado de cerebro, porque mi ‘antipedagogía’ te va enganchando sin que te des cuenta». Lo que recuerda al prólogo de Pizzicato irrisorio y gran pavana de lechuzos (Ed. Cátedra), donde él habla de su teatro como ‘anti-teatro’ o ‘teatroide’ («Mira que si, al final, lo que llevo colando todos estos años como teatro, resulta que teatro al final no es... que podría ser..., pero lo que sí es cierto es que puede enganchar sin que te des cuenta»).

  

          CUENTOS DIDÁCTICOS  

    
   

 

POR SI LUEGO SE HACE TARDE

Noelia Parodi Piñero

BAJO LA TEDIOSA lluvia de febrero, con un pequeño paraguas negro como única protección, Diego espera la llegada su amigo Raúl en el bar de la esquina. Es un bar relativamente nuevo en el que Diego ha decidido invitar a su amigo por la calidad del café y, por qué no decirlo, por esa dulce camarera que, desde hace tres semanas, le sirve el desayuno con una deliciosa sonrisa que le sabe mejor que las magdalenas que acompañan su café cortado. Al fin, a la lejos, aparece Raúl. Despistado y poco previsor como siempre, trata de cubrirse de la lluvia inútilmente con un periódico que hace las veces del paraguas, que, probablemente, ha olvidado en el maletero de su coche. Diego sonríe, es agradable conocer a alguien tan bien como ellos dos se conocen.

—¡Hola! —Saluda, algo apurado, Raúl.

—¡Hola! —Diego cubre con su paraguas al empapado amigo—. ¿Cómo va todo?

—Pasado por agua —sonríe Raúl—. Aparte de eso, todo bien.

—Me alegro. Anda, pasemos, que aquí fuera vas a coger una pulmonía...

 

           MOMENTOS de la HISTORIA  

    

EL "MAINE", ¿LACRA O LACRE HISTÓRICO?

José Antonio Molero

LO QUE EMPEZÓ con el hundimiento del acorazado Maine marca el comienzo de la puesta en práctica de una forma de hacer política de expansión imperialista que, a esta fechas, ya nos resulta harto conocida, tanto por la forma de proceder como por el país que la pone en práctica. Urdir previamente un pretexto que ponga a un país en la tesitura de verse inexcusablemente avocado a una declaración de guerra es una cuestión en la que los EE UU de América pueden considerarse ciertamente maestros. Si la Historia puede darnos una muestra palpable del cinismo e hipocresía vergonzosos que sustentan el origen de un conflicto bélico, ésa podemos encontrarla en el momento que empezó con la más que sospechosa voladura del Maine en el puerto de La Habana.

 

           MITOS y LEYENDAS  

    

JESÚS NAZARENO "EL ABUELO", DE JAÉN

Guadalupe Vázquez Muñoz

JAÉN, POR SU privilegiada situación geográfica, ha sido considerada la «Puerta de Andalucía», y así lo es en efecto: es el acceso a las amplias tierras del Sur, tierras antiguas, por donde han transitado muchos pueblos, pueblos de orígenes diversos que han ido dejando vestigios de su cultura, siempre cargada de numerosas historias, leyendas y sucesos. Y este acervo cultural ha pasado al modo de ser de estas gentes del Sur, de modo que no existe rincón que no atesore alguna suerte de estas manifestaciones culturales.

A lo largo del año, la ciudad celebra una serie de actos festivos, en su mayor parte de gran tipismo, que presentan indudables valores folclóricos y etnológicos. A mi modo de ver las cosas, el más destacado es todo lo referente a la Semana Santa, aunque hay que admitir que esta conmemoración incumbe a toda Andalucía. No hay más que ver esa ‘sana rivalidad’ que ha existido desde mucho atrás entre Sevilla y Málaga, cuyos penitentes compiten cada año en fervorosa religiosidad y sus cofradías lo hacen en la grandiosidad de sus pasos (o ‘tronos’, como se les llama en esta última).

  

           VIÑETAS  

     

"EL CRUZADO NEGRO", DE MANUEL GAGO

Manuel López

RODRIGO DÍAZ DE Vivar, el Cid, es un mito español de alcance universal y tal vez el mayor de todos los héroes guerreros de la historia de España. Hombre de frontera, curtido batallador, prototipo del caballero capitán de mesnada de la segunda mitad del siglo XI español, casi desde el mismo momento de su muerte fue objeto de glosa histórica y literaria. Acción, historia y aventura se daban cita como un torbellino en esas páginas inolvidables. Porque a nosotros nos llamaba la atención todo lo que era épico, los héroes. Los grandes héroes míticos de la historia, nosotros nos identificábamos con eso. Quizá por ello, el Medievo ha ocupado un lugar prominente en nuestra imaginación y continúa ejerciendo una fascinación sobre todos aquellos que entramos en su esfera de influencia.

  

           CONOCER MÁLAGA  

     

JUAN FERRER SÁNCHEZ, "EL CAMPESINO TROVERO"

Melibea Argamasilla Serrán

NO HACE MUCHO me contaba un amigo mío periodista que la noticia, esa noticia que a todos nos interesa más por su cercanía, por lo que nos toca, por su frescura, estaba, en la mayoría de los casos, a la vuelta de la esquina. Creo que puede decirse lo mismo de la biografía de cuya redacción me he encargado. En mi caso, no se ha tratado de buscar información sobre Cervantes, Unamuno, García Lorca o Francisco Umbral. No figura en los libros de texto, sobre él no se ha defendido ninguna tesis doctoral, ni se ha pasado por televisión los pasajes de su vida. Mi biografiado está también ‘a la vuelta de la esquina’. Sin embargo, esa vida está jalonada de acontecimientos que bien valen dedicarles unas páginas (y mucho más). Porque una vida de superación cada día también es una vida que merece ser guardada en nuestra memoria. Y este propósito es el que me ha movido a trazar, en las líneas que siguen, un sencillo esbozo de Juan Ferrer Sánchez ‘el Borrico’, un ejemplo de persona en la que el dicho «querer es poder» ha tomado carne. En esa labor he contado con la inestimable ayuda de Juan Ferrer Ferrer, su hijo mayor, que, emocionado, me ha narrado, en algunos de sus momentos de asueto, la fascinante vida de su padre. Empecemos.

 

           DESDE MI ATALAYA  

     

CLAYTON MOORE ALWAYS

Manuel Collado Luque

CLAYTON MOORE (1914-1999) fue el actor que inmortalizó, en los primeros años de una aún balbuceante televisión, a un personaje que es, sin duda alguna, uno de los iconos más populares del imaginario norteamericano: El Llanero Solitario (The Lone Ranger), personaje creado por el productor George W. Trendle y del escritor Frank Striker.

El Llanero Solitario es la historia de John Reid, un ranger de Texas, el único de un grupo de seis agentes que sobrevive a una emboscada perpetrada por unos bandidos. Reid es encontrado por Toro (‘Tonto’, en el original, de ahí la adecuada modificación al castellano del nombre), un indio Pottawattomie que fue amigo de la infancia de Reid. Gracias a las curas prodigadas por Toro, el ranger sana por completo y, tras reflexionar durante su duro proceso de curación, le confiesa a su amigo indio que ha decidido encauzar una nueva vida dedicada a proteger al inocente y a combatir cualquier tipo de delincuencia que alterase el aún salvaje Oeste. Para ello, entierra por completo su vida anterior, en el sentido literal del término, ya que, junto a las tumbas de sus cinco compañeros muertos, clava una sexta cruz, la suya.

  

GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades. Publicación Bimestral de Cultura. Año IX. II Época.

ISSN 1696-9294.

Director: José Antonio Molero Benavides.

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