ABRIL-JUNIO 2017  

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QUERIDO PROFESOR, GRACIAS

  

Por  Noelia Parodi Piñero

  

  

QUERIDO PROFESOR:

 

GRACIAS POR esas veces que, cuando era niña, me cogiste de la mano y me obligaste a entrar en clase, aún cuando yo me aferraba con fuerza a mi madre. Sin tu esfuerzo, jamás me habría soltado de ella.

Gracias por aquellas sonrisas que me dedicabas cuando hacía bien los ejercicios, o cuando solo fallaba una vez; me daban fuerzas para superarme.

Gracias por no gritarme cuando me equivocaba, o cuando no entendía lo que explicabas y te preguntaba mil veces. El miedo nunca fue el protagonista en tu clase.

Gracias por prohibirme jugar antes de terminar los deberes. Me enseñaste que siempre hay prioridades y que hay que tener voluntad y ser responsable.

Gracias por esas anotaciones a pie de página de los primero exámenes. Me animaron a creer en mí y a seguir esforzándome cada vez más.

Gracias por las veces que olvidé los deberes y... «no te diste cuenta». Con ello aprendí que ser constante puede compensar un olvido esporádico.

Gracias por animarme a adornar la clase donde pasaba tantas horas de mi vida. Me ayudaste a entender que aquel lugar podía ser como un segundo hogar.

Gracias por las felicitaciones y las despedidas emotivas. Descubrí que en el colegio se enseñan algo más que asignaturas.

Gracias por incluir en tu plan escolar un hueco para hablar conmigo. Aquel primer año en el instituto fue un cambio demasiado grande para superarlo sola.

Gracias por ser puntual. Diez minutos al día son más de mil quinientos minutos perdidos al año. Y todos eran necesarios para aprender.

Gracias por darme tu confianza sin apenas conocerme todavía. Me ayudó a confiar también en los demás sin miedo a que me hicieran daño.

Gracias por creer en tu trabajo. Tu entrega diaria a tu tarea en clase me motivó a que yo también creyera en lo que tratabas de enseñar.

Gracias por no ponerme en ridículo delante de todos por aquella pregunta mía carente de todo sentido e inoportuna. Aquel día comprendí que estabas dispuesto a aclararme todas mis dudas.

Gracias por apoyarme cuando el mundo se me hundió. Necesitaba alguien que pudiera entenderme desde un punto de vista diferente.

Gracias por exigirme compostura y formalidad en el trato con quien es superior a mí en edad, experiencia y saber. Me enseñaste que respetar y ser respetado es lo primero.

Gracias por escucharme fuera del horario lectivo. Encontré en ti al amigo que me mostró que la Luna siempre sonríe por su otro lado.

Gracias por suspenderme aquel trimestre en el que me confié en exceso y no atendí mis deberes. Aquel «cuatro» fue directo a mi orgullo. No hubiera reaccionado si no hubiese aparecido en el boletín.

Gracias por aquel libro que me aconsejaste encarecidamente. Al principio me pareció ilegible y estuve a punto de dejarlo, pero, poco a poco, desentrañé su sentido y algo cambió dentro de mí.

Gracias por cambiarme de asiento y separarme de mi mejor amigo aquellos últimos dos años. No hubiera vuelto a prestar atención en clase de no haberme quedado sola.

Gracias por convocarnos a dos exámenes en un mismo día. Me obligaste a organizarme un poco más.

Gracias por enojarte conmigo cuando quise dejarlo todo. Necesitaba un golpe fuerte para reaccionar.

Gracias por guiarme cuando me perdí en la desesperanza. La Selectividad fue algo demasiado estresante para mí. Aprobarla hubiese sido imposible si no me hubieses dedicado aquellas muchas horas de repaso.

Gracias por aquel ramo de flores del que aún conservo una hoja seca como marcapáginas del libro que me regalaste. Entendí que, aparte de mi profesor, eras ya amigo mío.

Gracias por tus llamadas de ánimo y por tus consejos cuando ya estaba en la Universidad. Siempre es reconfortante que alguien te apoye y te aconseje.

Gracias por haberme enseñado todo lo que sabías. Todo lo que yo sé es todo lo que un día tú me enseñaste.

Sin ti, querido profesor, yo ahora no sería quien soy. Gracias por ello.

  

Una profesora.

   
                 
   

  

  

      

     

NOELIA PARODI PIÑERO (Gran Canaria, 1987). Diplomada en Magisterio de Educación Primaria y licenciada en Psicopedagogía por la Universidad de Málaga. Amante de la lectura desde que tiene uso de conciencia, ha descubierto en la palabra escrita la mejor forma de expresar sus sentimientos y su visión de la vida y del mundo y sus cosas. Ha sido finalista tanto en el X y XI Premio Internacional de Narrativa y Poesía “Miguel Fernández”, así como ganadora dos años consecutivos del I y II Concurso Literario para Jóvenes de Estepona.

    

    

GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades. Publicación Trimestral de Cultura. Sección 1. Página 2. Año XVI. II Época. Número 96. Abril-Junio 2017. ISSN 1696-9294. Director: José Antonio Molero Benavides. Copyright © 2017 Noelia Parodi Piñero. © La imagen es el resultado de una fotocomposición de nuestra parte para su uso como ilustración del relato, y está disponible para su uso no comercial. Depósito Legal MA-265-2010. © 2002-2017 Departamento de Didáctica de las Lenguas, las Artes y el Deporte, adscrito a la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga & Ediciones Digitales Bezmiliana, Castilión, 3, Rincón de la Victoria (Málaga).

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