N.º 72

MAYO-JULIO 2011

15

   

   

   

   

   

   

   

HA FALLECIDO EL ESCRITOR

AUGUSTO ROA BASTOS

     

   

   

E

l martes 26 de abril de 2005, los diarios digitales de todo el mundo, cual heraldos inexcusables de lo irremediable, nos despachaban la noticia de la pérdida de una de las figuras más relevantes de las letras hispanas: el escritor paraguayo Augusto Roa Bastos había fallecido en su residencia de Asunción, capital de Paraguay. Tenía cumplidos los 87 años. Seriamente comprometido con las libertades sociales, se declaró acérrimo enemigo del dictador Stroessner, lo que le supuso tener que exiliarse. A pesar de haber cultivado todas los géneros literarios, Roa Bastos no ha sido un autor prolijo: poco más de veinte títulos pueden contarse entre sus noveles, relatos, obras de teatro y poemarios, pero, desde luego, todas ya piezas maestras de nuestro acervo literario.

Veamos qué nos decían aquel día algunos diarios editados en lengua española.

     

    

     
     

  

Augusto Roa Bastos

(Asunción, Paraguay), 1917-2005).

   

EL ESCRITOR PARAGUAYO Augusto Roa Bastos ha fallecido hoy, 26 de abril, en Asunción (Paraguay) a los 87 años. Siempre beligerante contra los poderosos, a los que retrató de forma descarnada en sus obras (la más reconocida: Yo, el Supremo), Roa Bastos vivió marcado por la dictadura y el exilio. Argentina, Francia y España fueron países en los que se vio forzado a vivir.

Nacionalizado español en 1983, fue galardonado con el Premio Cervantes en 1989, el mismo año del derrocamiento de la dictadura de su «bestia negra», el general Alfredo Stroessner.

  

Fallecimiento del escritor

  

Roa Bastos se encontraba internado desde el pasado viernes en el sanatorio Santa Clara de la capital paraguaya, tras haber sufrido una caída accidental en su domicilio que le dejó un hematoma en la cabeza y le ocasionó un coágulo en el cerebro. Esta lesión motivó la decisión de los médicos de someterle a una intervención quirúrgica de urgencia que duró tres horas. El escritor estuvo acompañado en todo momento por su hermana Rosa Roa Bastos.

Aunque, según los médicos que le intervinieron, la operación era «muy complicada» para una persona que en junio iba a cumplir 88 años, Roa Bastos superó de forma satisfactoria el periodo postoperatorio y pasó sin complicaciones médicas las 72 horas posteriores a la intervención quirúrgica, periodo calificado como crítico por los médicos, que, el pasado domingo, manifestaron incluso «un moderado optimismo» en vista de la buena reacción del enfermo a la operación y a la retirada de asistencia mecánica respiratoria.

El doctor Alejandro Marciel, médico personal del escritor, afirmó que el escritor falleció a las 14.20 hora local, en un caso de «muerte súbita», como consecuencia de las complicaciones que surgieron después de la operación en el cráneo. El doctor Marciel informó de que «se presentó un episodio de bradicardia e inmediato paro cardiaco que no respondió en ningún momento a las maniobras de reanimación cardiopulmonar». «Hasta la una y pico estuvimos ahí y estaba bien; él tenía el corazón ya mal. No pudieron hacer nada», declaró Carlos Roa Mascheroni, hijo del escritor, que había llegado a Paraguay el pasado domingo procedente de Venezuela, donde reside, para acompañar a su padre tras la operación.

El escritor paraguayo tenía un cuádruple puente coronario de 1999 y había sido intervenido el año pasado en dos ocasiones sucesivas por motivos de una crisis de hipertensión.

  

Roa Bastos, un hombre muy afectuoso, muy simpático, un excelente amigo

  

El escritor chileno Jorge Edwards, que recibió la noticia en Madrid, dijo anoche: «Coincidí con él en Paraguay durante la época de Stroessner, en uno de esos periodos más suaves de la dictadura, y lo recuerdo como un hombre muy afectuoso, muy simpático, un excelente amigo. Ya entonces me habló del doctor Francia, y fue mucho antes de que se publicara su gran novela sobre el dictador. Ya le daba la vuelta entonces, ya andaba construyendo uno de sus grandes personajes. Lo más importante de su literatura fue su capacidad de abordar cuestiones tan profundas como las que trató con un lenguaje tan moderno, tan flexible».

  

Datos biográficos

  

Augusto Roa Bastos nació el 13 de junio de 1917 en Asunción (Paraguay). Pasa su infancia en Iturbe, un pequeño pueblo de la región del Guairá, y, en 1930, comienza la creación literaria con el estreno de una pieza teatral titulada La carcajada. Trabaja en múltiples oficios, hasta que en 1933 logra un empleo de administrativo de banca y empieza sus primeras colaboraciones en la prensa. Al año siguiente, con 15 años de edad, el joven Roa Bastos se fuga con un grupo de compañeros de colegio a la Guerra del Chaco (1932-35), que enfrentó a su país contra Bolivia.

En 1944, en plena Segunda Guerra Mundial, se traslada a Londres como corresponsal del rotativo paraguayo independiente El País, de Asunción, donde publica sus ‘crónicas’ sobre el final de la contienda. En 1947 regresa a Paraguay, pero el presidente Juan Natalicio González, del Partido Colorado, dictó orden de busca y captura contra Roa por su labor redactora para aquel diario, lo que le obliga a huir, iniciando así un largo exilio que habría de prolongarse casi cincuenta años, aunque se le permitió entrar en su país en varias ocasiones (en 1966 y en 1982).

La larga dictadura militar que da comienzo el general Alfredo Stroessner en 1954, también del Partido Colorado, le obliga a prolongar su exilio en Argentina, en donde sobrevive ejerciendo todo tipo de oficios, que no le impiden, sin embargo, continuar su actividad literaria, hasta su llegada a la Universidad de La Plata como profesor de literatura y guiones.

     
     

  

«Lo más importante de su literatura fue su capacidad de abordar cuestiones tan profundas como las que trató con un lenguaje tan moderno, tan flexible».

   

En 1953, Roa había publicado ya El trueno entre las hojas, su primer libro de relatos, y siete años más tarde, en 1960, publica Hijo de Hombre, título que iniciaba su trilogía sobre el monoteísmo del poder. Después publicaría varios libros de relatos: Los pies sobre el agua (1967); Madera quemada (1967); Moriencia (1967) y Cuerpo presente y otros cuentos (1971), hasta que en 1974 da a conocer Yo, el Supremo, obra que, junto a Hijo de Hombre, constituyen sus dos obras maestras, de obligada referencia en la literatura de habla hispana.

Yo, el supremo, una de las novelas esenciales de la literatura latinoamericana del siglo XX, narra la historia del dictador José Gaspar Rodríguez Francia, que gobernó Paraguay con mano dura durante 26 años, entre 1814 y 1840, tras la independencia de este país de España, en 1811. Para la crítica, el retrato de Rodríguez de Francia era tácitamente el de Stroessner, por ello que la novela estuviese prohibida muchos años en Paraguay.

Durante su exilio en Argentina, el 24 de marzo de 1976 ocurrió lo que muchos esperaban: Isabel Perón fue detenida y trasladada a Neuquén, y una Junta de Comandantes, integrada por el teniente general Jorge Rafael Videla, asume por la fuerza el poder político e implanta una dictadura militar, lo que motiva que Roa Bastos traslade, ese mismo año, su residencia a Toulouse (Francia), accediendo a una invitación de la Universidad de esa ciudad, en la que imparte clases de guaraní y literatura iberoamericana.

    Llega a España en 1980, invitado por el Instituto de Cooperación Iberoamericana para intervenir en un acto literario en el que leyó textos inéditos suyos. Tres años más tarde, en 1983, obtiene la nacionalidad española. Desde la seguridad que le da España, Roa Bastos se convierte en el abanderado por la democracia en Paraguay, y así, entre mayo y junio de 1986, publica en el diario ABC una serie de cinco artículos con el encabezamiento común de «El tiranosaurio del Paraguay», que constituían otros tantos alegatos contra el dictador Stroessner.

En 1996, tiene lugar su regreso definitivo a Paraguay, país que le había arrebatado la nacionalidad, dando fin así a un prolongado exilio de casi cincuenta años.

  

Reconocimientos y galardones

 

     

     

"Yo, el Supremo", publicada en 1974, y

una de las novelas esenciales de la literatura latinoamericana del siglo XX.

Alfaguara, edición de 1992.

 
   

Miembro de honor de varias universidades hispanoamericanas, europeas y norteamericanas, Roa Bastos ha recibido prestigioso premios y condecoraciones, entre los que cabe destacar el Premio del Concurso Internacional de Novelas Editorial Losada (1959), el Premio de las Letras Memorial de América Latina (Brasil, 1988) y,  en 1989, se le concede el Premio Cervantes de las Letras en reconocimiento al conjunto de su obra literaria. En 1992, con ocasión del Quinto Centenario del Descubrimiento de América, dio a conocer Vigilia del almirante, una novela sobre Cristóbal Colón, con la que comenzaría una etapa de gran creatividad. En 1993 publica El fiscal, un año después Contravida y, en 1996, Madama Sui, narraciones en las que recrea momentos y personajes de la historia de Paraguay. En 2003 recibió la insignia de la Orden José Martí de Cuba.

  

«La memoria no recuerda el miedo»

  

Su literatura estuvo irremediablemente inmersa en la violencia. «La memoria no recuerda el miedo», había escrito Roa en Yo, el Supremo, «se ha transformado en miedo ella misma». «En el ocaso de mi vida», dijo en otra ocasión el escritor ahora desaparecido, «quiero rendir este homenaje al pueblo en el que amaneció mi vida, un pueblo cuyas gentes esconden el sentido de lo esencial, ese saber entender lo que hay de excepcional en la vida», palabras que ponían de manifiesto el amor por su país a pesar de haber estado casi medio siglo fuera de él.

Roa Bastos solía decir que había tomado conciencia del mundo en su lugar de la infancia, Iturbe, allí comprendió que su condición de bilingüe, guaraní (idioma para la lírica y el canto) y castellano, marcaría el fondo y la forma de su obra: «De este equilibro de la cultura hispana guaraní es de donde ha de surgir la literatura paraguaya del futuro».

Su obra la componen más de veinte títulos, entre novelas, cuentos, obras de teatro y poesía, que han sido traducidos a 25 idiomas. Roa Bastos es, en fin, uno de los grandes escritores latinoamericanos de nuestro tiempo.

   

   

Fuentes: Diarios ABC.es y EL MUNDO.es, ediciones digitales del 26 de abril 2005.

   

  

GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades. Publicación Bimestral de Cultura. Año X. II Época. Número 72. Mayo-Julio 2011. ISSN 1696-9294. Director: José Antonio Molero Benavides. Copyright © 2011 ABC.es, EL-MUNDO.es, © Las imágenes, extraídas a través del buscador Google de diferentes sitios o digitalizadas expresamente por el autor, se usan exclusivamente como ilustraciones, y los derechos pertenecen a su(s) creador(es). Edición en CD: Depósito Legal MA-265-2010. Diseño Gráfico y Maquetación: Antonio M. Flores Niebla. © 2002-2011 Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura. Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad de Málaga.

   

   

PORTADA

 

ARTÍCULOS PUBLICADOS