N.º 71

MARZO-ABRIL 2011

13

   

   

   

   

   

   

   

ENFOQUE COMUNICATIVO Y ENFOQUE POR TAREAS EN EL APRENDIZAJE DE UNA L2

   

Por Eduardo Crespillo Álvarez

   

   

   

E

l cognitivismo y el enfoque del código cognitivo, el constructivismo y la hipótesis del orden natural representan en la segunda mitad del siglo XX un acercamiento racional, mental, frente a la perspectiva estructural, empírica, representada por el conductismo en la primera mitad del siglo. En el último tramo del siglo, otras perspectivas surgidas del desarrollo del generativismo o del cognitivismo en general han enriquecido las perspectivas y métodos del aprendizaje lingüístico.

  

      
     

     
  

En el último tramo del siglo, otras perspectivas surgidas del desarrollo del generativismo o del cognitivismo en general han enriquecido las perspectivas y métodos del aprendizaje lingüístico.

 
     

La lingüística cognitiva

En el marco del cognitivismo se desarrolla, a partir de la década de 1980, la denominada lingüística cognitiva, cuyos mejores representantes son George Lakoff o Ronald Langacker, quienes provienen de la semántica generativa, la cual pretendió corregir el excesivo desvío hacia la sintaxis originado por el formalismo reglado de la teoría normal de Chomsky.

Tras un breve período de auge de la semántica, Lakoff ensanchó las fronteras del lenguaje creando un recinto muy interdisciplinar al que denominó Lingüística Cognitiva y en el que el lenguaje se relaciona con otros aspectos perceptivos y cognitivos como la memoria, la atención e incluso la neurología o la inteligencia artificial. El punto de partida es un modelo perceptivo fundado en el uso experimental.

La lingüística cognitiva defiende la globalidad del sistema conceptual, la necesidad de contar con un sistema cognitivo común para explicar todos los procesos mentales que intervienen en el conocimiento. Esto supone un alejamiento de la parcialidad que domina en las operaciones entre símbolos individuales y la propuesta de una teoría común en la que tienen cabida los prototipos y categorizaciones gramaticales, el significado léxico (semántica cognitiva) y el estudio de la metáfora y la metonimia.

En lo que respecta a la adquisición de una segunda lengua, la importancia mayor de la lingüística cognitiva se debe a que es un modelo funcional y no formal, esto es, un modelo basado en el uso. El significado se convierte en la causa final de la forma, y no al revés, como sucedía en el generativismo y en el cognitivismo clásico desde Noam Chomsky, Jean Piaget y Lev Vigotsky.

Ahora Lakoff prosigue el camino iniciado en la semántica generativa y la importancia del significado deriva de que, a diferencia de la forma sintáctica, no tiene un carácter compositivo y en que, además, confluyen en él varios reinos cognoscitivos. En realidad, la fonología y el significado son los dos grandes ejes de la lingüística cognitiva.

   

Método del Enfoque Comunicativo

En el aprendizaje de segundas lenguas, la lingüística cognitiva produce el método conocido como Enfoque Comunicativo (Communicative Approach) o Enseñanza Comunicativa de la Lengua (Communicative Language Teaching).

    

     

George Lakoff ensanchó las fronteras del lenguaje creando un recinto muy interdisciplinar al que denominó Lingüística Cognitiva y en el que el lenguaje se relaciona con otros aspectos perceptivos y cognitivos como la memoria, la atención e incluso la neurología o la inteligencia artificial.

 
   

El fundamento del método es la consideración de la lengua como instrumento de comunicación y, por tanto, una consideración del aprendizaje que se asemeja al paradigma de «aprender para comunicarse». El método tiene, pues, un claro carácter funcional y por eso algunos autores lo llaman Functional Approach o también Notional-functional Approach. Los materiales didácticos, los textos, las grabaciones y otros materiales utilizados por el método imitan actividades comunicativas como las que tienen lugar fuera del aula de clase.

Durante los años de vigencia del generativismo y objetivismo estricto, la aspiración primordial consistía en lograr la competencia gramatical y, por eso, las gramáticas generativas aspiraban a ser modelos de competencia lingüística. Pero para la lingüística cognitiva, la competencia gramatical es irrelevante desde el momento en que la reemplaza por la competencia comunicativa.

  

Competencia comunicativa

Dell Hathaway Hymes se refería a la competencia comunicativa como la capacidad de elaborar enunciados teniendo en cuenta no sólo que su significado y su gramaticalidad sean correctos, sino que también sean socialmente apropiados. El sentido es mucho más amplio que la simple competencia gramatical, pues no sólo abarca lo que se dice sino también lo que se quiere decir o lo que se quiere entender. Por eso, Hymes lo describía muy bien cuando relacionaba la competencia comunicativa con «cuándo hablar, cuándo no, de qué hablar, con quién, cuándo, dónde, en qué forma». En definitiva, se trata de determinar las reglas sociales, culturales, psicológicas, que determinan un uso del lenguaje.

La competencia comunicativa es capacidad para entender e interpretar la comunicación. Tan importante resulta lo que se dice como lo que se quiere decir o comprender.  Esto significa que no sólo interviene un conjunto de reglas sintácticas como en la competencia lingüística, sino también muchas otras reglas semánticas, presuposiciones, factores extralingüísticos, deducciones lógicas, aspectos psicológicos de los sujetos comunicantes, elementos culturales, reglas sociales, etc.

El concepto competencia comunicativa es mucho más amplio que la competencia lingüística, pues no sólo consiste en el conocimiento que un hablante-oyente ideal tiene de su lengua y de la utilización de todos los niveles de descripción lingüística desde el fonológico al sintáctico, léxico o semántico, sino que, como le ocurría a la competencia lingüística, incorpora también el conocimiento de las reglas de uso de la lengua así como la conexión con el contexto cultural, social e histórico de la propia lengua que se aprende.

  

La pluralidad del método de Enfoque del Código Comunicativo

El método de Enfoque del Código Comunicativo incorpora a la lingüística cognoscitiva muchos otros campos de investigación: la lingüística funcional (Halliday), la sociolingüística (Labov), la pragmática (Austin), etc. Además, utiliza muy bien el concepto de «interlengua» desde el momento en que la comunicación es vista como actividad antes que como producto y promueve el desarrollo de las cuatro destrezas (Listening, Speaking, Reading and Writing), de forma que se puede negociar el significado poniendo el énfasis en el sentido funcional de la comunicación.

   
     

  

El enfoque comunicativo utiliza técnicas grupales iniciando foros, juegos teatrales o de cualquier otro tipo. Organiza mesas redondas, debates y seminarios en el que se discute un asunto, se elige un tema y los alumnos participantes elaboran sus puntos de vista.

   

Por todas estas razones es tan importante la «interacción oral» entre los alumnos, ya sea por parejas, en grupos o en toda la clase. En el método del enfoque comunicativo, el alumno es ya el centro del proceso enseñanza-aprendizaje para la adquisición de una segunda lengua. El profesor facilita la comunicación creando situaciones, organizando actividades, participando de diversas maneras, pero son los alumnos quienes protagonizan la competencia comunicativa. Surge así una nueva forma de concebir el aprendizaje de una segunda lengua en la que el significado de las palabras, incluso su representación icónica, desempeña un papel relevante.

El enfoque comunicativo utiliza técnicas grupales iniciando foros, juegos teatrales o de cualquier otro tipo. Organiza mesas redondas, debates y seminarios en el que se discute un asunto, se elige un tema y los alumnos participantes elaboran sus puntos de vista. Hay un tiempo de exposición para cada uno en el que se aportan argumentos, se procesa la información y se redacta una conclusión final, que los alumnos exponen ante la clase. Se rechazan las falacias y se trabaja la lengua más allá de las frases. Las unidades básicas son el párrafo en el lenguaje escrito y el enunciado en la comunicación oral.

La importancia de la interacción, de los grupos y de las mesas redondas hace que el libro de inglés no sea ya el material didáctico por excelencia. Otros materiales como fichas programadas, cartulinas, revistas, planos, folletos turísticos, entradas de cine o de museo, anuncios de periódicos, etc. crean excelentes situaciones de comunicación en las que el protagonista es el alumno.

  

La interlengua

En el aprendizaje de segundas lenguas, la lingüística cognitiva aporta un principio que resulta primordial: todo conocimiento nuevo surge de la reestructuración de otro conocimiento previo. El aprendizaje se concibe entonces como una secuencia evolutiva o una serie de estados sucesivos en el que cada uno surge de la reestructuración o el perfeccionamiento de otro anterior. El concepto que mejor explica este concepto en el aprendizaje de una lengua extranjera es el término «interlengua». La interlengua describe cómo el alumno que aprende una segunda lengua va interiorizando en la serie de sus estados sucesivos de aprendizaje un sistema lingüístico progresivo en constante evolución paso a paso.

    

     

Dell Hathaway Hymes se refería a la competencia comunicativa como la capacidad de elaborar enunciados teniendo en cuenta no sólo que su significado y su gramaticalidad sean correctos, sino que también sean socialmente apropiados.

 
   

El efecto más importante de la interlengua es que provoca la cohesión de todas las estrategias comunicativas posibilitando que el alumno no abandone la comunicación ante dificultades imprevistas. De este modo, el concepto de interlengua juega un papel fundamental porque conlleva la imposibilidad de obviar cualquier estadio de la serie evolutiva. Podríamos afirmar,  pues,  que el aprendizaje de una segunda lengua se traduce en una serie de interlenguas con reglas cada vez más complejas que reemplazan anteriores representaciones internas menos complicadas.

Evidentemente, la actuación y la noción de acto lingüístico promovida desde el análisis del discurso tuvo mucho que ver en el desarrollo de la competencia comunicativa, puesto que la idea esencial de los actos de habla consiste en que decir algo y querer decirlo equivale a decirlo con la intención del hablante de provocar determinados efectos en el oyente.

 

El Enfoque por Tareas

En los últimos años, el método de Enfoque por Tareas surgido del Enfoque Comunicativo tiende cada vez más a perfeccionar y sustituir a este último.

El enfoque por tareas supone, en cierto modo, la superación definitiva de todos aquellos métodos centrados en la gramática, pues se trazaron el objetivo de arrinconar la ‘competencia lingüística’ y de conceder un valor total y completo al concepto ‘competencia comunicativa’. Piensa este método que lo importante no es la sintaxis, ni las reglas, ni la norma, ni la gramática, ni se plantea tampoco la posibilidad de elegir entre forma y función, pues es ajeno a valorar como  «mejor» o «peor» los métodos funcionales que los formales. Todo lo contrario a esto, dicho método persigue y realza el concepto de ‘actuación lingüística’, el uso real de la lengua en situaciones concretas, que tenía sólo un valor secundario en el cognitivismo primitivo.

De esta forma, el enfoque por tareas asume los postulados de los análisis del discurso. Los alumnos llevan a cabo prácticas lingüísticas comunicativas, actividades de uso lingüístico que constituyen el paso previo a la descripción lingüística. Pero el principio dominante es que «la lengua se aprende por el uso». Aunque las tareas terminen vinculándose con el reconocimiento y atención a las formas lingüísticas, inicialmente las tareas de uso son muy permisivas con los intereses particulares de los alumnos, de modo que se propicia poner el énfasis en el contenido de los mensajes personales que verdaderamente interesan a quien aprende una lengua.

   

   

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Brumfit, C. (1984): Communicative Methodology in Language Teaching: the Roles of Frecuency and Accuracy. Cambrige University Press, Cambridge.

Candlin, C. N. [ed.] (1981): The Communicative Teaching of English: Principles and Exercise Typology. Longman, London.

M. J. Cuenca y J. Hilferty (1999): Introducción a la lingüística cognitiva. Ariel, Barcelona.

Hymes, D. H. (1995): «Acerca de la competencia comunicativa», en M. LLOBERA ET ALTRI: Competencia comunicativa. Documentos básicos en la enseñanza de lenguas extranjeras. Edelsa, Madrid.

Hymes, D. H. (1991): La competence de communication.  Versión. Haitier, Paris.

Littlewood, W. (1981): Communicative Language Teaching. Cambridge University Press, Cambridge.

D. Nunan, D. (1997): El diseño de tareas para la clase comunicativa. Cambridge University Press, Cambridge.

  

  

Eduardo Crespillo Álvarez ( Málaga, 1975). Diplomado en Maestro en Lengua Extranjera (especialidad: inglés) por la Universidad de Málaga. Está interesado en temas de historia cultural, educativa y particularmente en lo que concierne a la enseñanza-aprendizaje de la lengua inglesa. Ha colaborado en diversas revistas digitales e impresas.

   

   

GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades. Publicación Bimestral de Cultura. Año X. II Época. Número 71. Marzo-Abril 2011. ISSN 1696-9294. Director: José Antonio Molero Benavides. Copyright © 2011 Eduardo Crespillo Álvarez. © Las imágenes, extraídas a través del buscador Google de diferentes sitios o digitalizadas expresamente por el autor, se usan exclusivamente como ilustraciones, y los derechos pertenecen a sus creadores. Edición en CD: Director: Antonio García Velasco. Diseño Gráfico y Maquetación: Antonio M. Flores Niebla. Depósito Legal MA-265-2010. © 2002-2011 Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura. Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad de Málaga.

  

  

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