N.º 56

JULIO-AGOSTO 2008

8

 

  

 

PENSAMIENTO PEDAGÓGICO DE JUAN LUIS VIVES.

UNA INTRODUCCIÓN

Cristina Franco Gómez

  

  

J

uan Luis Vives es un hombre de encrucijada. Por su circunstancia histórica, Vives es un hombre de transición, está entre un siglo que muere y otro que nace. Pero la razón que motiva este escrito y mi interés por este personaje es su gran labor en el ámbito de la pedagogía. Ante el espectáculo de una sociedad cristiana que se desintegra política y socialmente, su sensibilidad de intelectual cristiano reacciona en dos sentidos: uno se expresa en la denuncia de las estructuras que él estima viciadas y en su conveniente depuración; el otro está presidido por una intención inequívocamente restauradora. El recurso a la pedagogía expresa sobre todo su intención restauradora. Toda la obra de Vives está penetrada y presidida por esta doble finalidad: crítica y pedagógica; la primera tiene un sentido diagnóstico e instrumental; la segunda presenta un carácter sustantivo.

  

   
    

 

Juan Luis Vives

(1492-1540)

   

Datos biográficos

Juan Luis Vives March nace en Valencia el 6 de marzo de 1492 en el seno de una familia de mercaderes de paños, conversos del judaísmo. En 1509 marcha a estudiar a París para realizar los estudios de Artes. Pronto rechaza la orientación marcadamente dialéctica y las disputas de escuela de esta universidad y se adhiere a las nuevas doctrinas del Humanismo.

Hacia 1514 se traslada a Lovaina donde, en 1517, es elegido preceptor de Guillermo de Croy, futuro cardenal de Toledo y Primado de España. Durante su estancia en Lovaina desarrolla sus relaciones con los principales humanistas del momento: Erasmo de Rótterdam, Guillaume Budé, Juan de Vergara y Tomás Moro.

En 1523 se traslada a Inglaterra en donde ocupa la cátedra de Retórica en el Corpus Christi College de Oxford y es nombrado consejero de los reyes Enrique VIII y Catalina de Aragón, pero el proceso de divorcio de ambos lo aleja definitivamente de este país.

En 1528, Vives regresa a los Países Bajos y se instala en Brujas, donde pone de manifiesto sus magníficas dotes de intelectual humanista y cristiano. Son los años de madurez de su producción.

Juan Luis Vives muere en la ciudad de Brujas en 1540, a la edad de 48 años, tras una larga y penosa enfermedad.

  

Obra pedagógica de vives. Finalidad y contenido

Teleología pedagógica

La primera de las opciones que se le plantean era la del sabio puro, teorético o contemplativo, cuya característica peculiar consiste en proponer como supuesto que el saber tiene su finalidad en sí mismo; saber por saber. Frente a esta opción, Vives afirma inequívocamente la finalidad práctica del saber.

La otra opción que se le ofrecía a Vives era la encarnada históricamente por los sofistas. En la Grecia clásica, el sofista es un sabio práctico que se coloca en los antípodas del sabio contemplativo. El sofista, solicitado por urgencias vitales inmediatas, enfoca el saber en un sentido instrumental y pragmático; reivindica la dimensión práctica del saber, pero la reduce al campo del hacer teórico-artístico. Vives reacciona también frente a este ideal del sabio eficaz, que contrae la verdad al plano de un subjetivismo relativista y declina la responsabilidad ética del saber que profesa.

El advenimiento del cristianismo supuso una notable ampliación y enriquecimiento del horizonte de la sabiduría, a la vez que diseñó una nueva figura del sabio. La concepción cristiana de la sabiduría suponía la apertura hacia un Dios personal y trascendente que comunica a los hombres una sabiduría infinitamente superior a la humana y sobremanera excelente.

Todos estos datos vienen a integrarse en la concepción de la sabiduría de Juan Luis Vives.

Para Vives, el fin último de la educación es Cristo; nos enseña que todo lo hemos de referir a Cristo y todo a él se ha de enderezar; y tres van a ser los puntos que debe meditar el hombre mientras viva: saber bien, hablar bien y obrar bien.

  

Psicología pedagógica

No sólo su obra más importante y original, el Tratado de las disciplinas, es de carácter estrictamente pedagógico, sino que, además, su segunda obra en importancia y valor de actualidad, el Tratado del alma, constituyen el fundamento psicológico de su pedagogía.

La crítica moderna coincide sustancialmente en señalar que lo más valioso y actual de la producción de Vives es su obra psicológica y, de modo particular, el valor y atención a la intuición (de lo particular a lo general).

El reconocimiento y empleo consciente de la inducción como método de investigación, aplicado especialmente a los problemas psicológicos, hacen de Vives un verdadero precursor de la psicología actual, pudiéndosele adjudicar, tal vez, la consideración de padre de la psicología pedagógica. Para conocer adecuadamente el proceso de aprendizaje de la persona, Vives va a establecer lo que denomina “el examen de ingenios”, que constituye la base de la orientación escolar y profesional.

En tal sentido, propone que el niño se quede en el colegio uno o dos meses para que sean exploradas sus dotes intelectuales y morales. Propone también que los maestros se reúnan en secreto cuatro veces al año para cambiar impresiones acerca de las posibilidades de sus alumnos. Vive afirma que el juego y las operaciones matemáticas son ejemplos de magníficos reactivos (hoy les llamaríamos ‘test’) para explorar el ingenio y destaca con énfasis el papel decisivo del docente en la educación del discente.

La importancia que Luis Vives concede a la práctica en la adquisición de conocimientos y de hábitos se patentiza en estas palabras: “No tanto se sabe lo que recibimos por una callada contemplación como lo que se nos trasmite por el ejercicio y el uso”.

  

   
    

 

Juan Luis Vives. Entrada de la Biblioteca Nacional de España. Madrid. Pere Carbonell (1892)

   

Pedagogía diferencial

Los sectores diferenciales a los que dedica especial atención son dos: la formación del gobernante y la educación femenina.

La formación del gobernante tenía ya una rica tradición pedagógica en los abundantes tratados sobre la educación de príncipes. Vives no dedica un tratado especial a este tema, pero sí abundantes observaciones y sugerencias dispersas en sus obras de carácter moral y político-social, como la Escolta del alma, la Introducción a la sabiduría, Sobre la concordia y discordia, etc. A todo esto hay que añadir que la preocupación de Vives no se agota en el tradicional planteamiento de la formación personal del gobernante, sino que apunta a una educación popular, planeada, dirigida y realizada por una política pedagógica de largo alcance y de moderno estilo.

La pedagogía femenina le mereció a Vives una atención destacada. Le dedicó dos tratados: La educación de la mujer cristiana y Los deberes del marido, aunque en su concepción del papel y la educación de la mujer, Vives se mueve sustancialmente en la línea de la tradición cristiana.

En síntesis, él se propone formarla para la vida; la vida de entonces. En esta formación entran tres ingredientes fundamentales: la virtud y las costumbres, la preparación profesional específica de la mujer (profesional del hogar) y la cultura.

A Vives no le parece bien que la mujer ejerza actividades públicas, como dirigir escuelas y hablar en público, pero sí le parece conveniente y provechoso un moderado conocimiento de la naturaleza y de las primeras letras, que ella deberá enseñar a sus propios hijos pequeños.

  

Metodología heurística y didáctica

Uno de los saludables efectos que siguen a la profunda crisis que se producirá en la Europa del s. XVI es la viva conciencia de la necesidad de una renovación de los métodos de investigación y de enseñanza. Anunciando esa crisis y preludiando esta preocupación es donde radica el mérito de Juan Luis Vives.

En efecto; Vives busca para la restauración del método un apoyo firme en la realidad: la inteligencia no debe trabajar en el vacío, debe aplicarse a los contenidos y no quedarse en el formalismo de las palabras, que no son sino un vehículo que debe transportarnos hasta la realidad. Los puntos clave de referencia han de ser las cosas y las necesidades vitales, a las que, lógicamente, deben ordenarse las artes y disciplinas. En este sentido, puede decirse que Vives es el primer representante del realismo pedagógico moderno.

Si se analiza con cierto detenimiento el contenido de la formación propuesta por Vives, se descubre que responde a una síntesis de tres elementos: el filológico, el científico y el filosófico-teológico, de donde se desprende que la formación y la dialéctica son instrumentos al servicio de las disciplinas reales.

Además del contenido de la enseñanza, también se va a preocupar de la función docente y las didácticas especiales.

Las tres condiciones básicas que Vives reclama para la figura del maestro son las mismas que se exigen hoy: competencia científica (conocimientos claros y profundos), capacidad pedagógica (saber enseñar) y pureza de costumbres (persona de vida normal).

De la personalidad y la competencia del maestro espera muchas cosas: capacidad para adaptarse y adaptar la enseñanza al nivel y al ritmo del aprendizaje del alumnos, tacto y ponderación necesarios para la motivación y especialmente para la administración de los premios y castigos, y el mantenimiento de la disciplina.

  

Organización pedagógica

Hay también en el Tratado de las disciplinas un libro dedicado al estudio de una serie de cuestiones relativas a la organización escolar y política docente. Estas cuestiones pueden agruparse en torno a tres temas principales:

- la escuela: emplazamiento y condiciones materiales,

- organización interna de la escuela: régimen escolar,

- relación de la escuela con la comunidad.

Sin entrar en una descripción pormenorizada conviene destacar algunos puntos. Son los relativos al planteamiento público de la enseñanza y los problemas que atañen a la organización pública de la misma: el establecimiento racional de centros docentes en toda la geografía del país, la preparación y selección de los maestros, el carácter temporal de la cátedra, etcétera.

Éstos son los cuatro pilares básicos en los que se desarrolla la propuesta pedagógica del insigne humanista valenciano Juan Luis Vives.

  

  

PARA SABER MÁS:

ABELLÁN, J. L. (1979): Historia crítica del pensamiento español, II. Espasa-Calpe, Madrid.

CALERO, F. (1999): Obras políticas y pacifistas. Biblioteca de Autores Españoles, Eds. Atlas, Madrid.

CAPITÁN DÍAZ, A. (1984): “El humanismo pedagógico de Juan Luis Vives”, en Historia del pensamiento pedagógico en Europa. Dykinson, Madrid; pp. 358-376.

ESTEBAN MATEO, L. y R. LÓPEZ MARTÍN (1993): La escuela de primeras letras según Juan Luis Vives. Universidad de Valencia, Valencia.

   

   

Cristina Franco Gómez (Sevilla 1984) realizó los estudios de Educación Primaria en el C. P. “María Inmaculada” de Sevilla, y los de ESO y Bachillerato en el I. E. S. “Cerro del Viento” de Benalmádena (Málaga). Actualmente estudia 4.º de Pedagogía en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga.

  

  

GIBRALFARO. Revista Digital de Creación Literaria y Humanidades. Año VII. Número 56. Julio-Agosto 2008. ISSN 1696-9294. Director: José Antonio Molero Benavides. Copyright © 2008 Cristina Franco Gómez. © 2002-2008 Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura. Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad de Málaga.

  

  

PORTADA

ARRIBA

ARTÍCULOS PUBLICADOS