N.º 62

JULIO-AGOSTO 2009

16

  

     

   

   

   

   

EL DESFILADERO DE LOS GAITANES

   

Por Yolanda Berna Tomillo

   

   

T

res maravillosos pueblos malagueños se acercan entre sí para albergar uno de los más impactantes tesoros de la naturaleza. Maravillosos también los pueblos que alcanzan tal paraíso. Hablamos de Ardales, Álora y Antequera, sus términos municipales se extienden por un amplio territorio en el que se localizan las grandes formaciones del relieve malagueño donde se puede disfrutar de la presencia de la típica fauna y flora mediterránea que abre camino al imponente paraje natural que la naturaleza ha formado en torno a un paso estrecho entre dos inmensas rocas montañosas.

Este paso o cañón es una impresionante garganta pétrea por la que transcurre el río Guadalhorce, entre placas de calizas estratificadas, llamada con un nombre también espectacular de el “Desfiladero de los Gaitanes”, un capricho de la naturaleza labrado en roca. Sus espectaculares paisajes cautivan a cualquier visitante que, por fortuna, allí se encuentre.

  

El territorio

El Desfiladero de los Gaitanes se localiza en el interior de las montañas de la cordillera Subbética que se elevan en los municipios de Álora, Ardales y Antequera, concretamente en un lugar conocido por “El Chorro”, cuya extensión abarca una superficie de más de 2.000 hectáreas. Aprovechando los vericuetos que las aguas fluviales han labrado sobre las masas calizas que dan consistencia a estas zonas montañosas, a comienzos del siglo XX, durante el reinado del Alfonso XIII, se levantó un pantano con vistas al aprovechamiento del potencial cinético de las aguas del río Guadalorce. El pantano recibe el nombre de “El Chorro” por su lugar de ubicación.

Las masas calcáreas de este singular paraje del Desfiladero de los Gaitanes se abren en forma de garganta para dar paso al río Guadalhorce, originando un cañón de unos tres kilómetros de recorrido. Concretamente, se localiza en la Sierra de Huma, un promontorio de la cordillera Arco Calizo Central, que conecta en su vertiente oriental con la provincia de Granada. Esta sierra nos muestra uno de lugares con una insólita belleza y todo ello debido a su naturaleza caliza.

  

El ‘Desfiladero de los Gaitanes’. Su historia

Este peculiar paraje de extraordinario interés geomorfológico y maravilla de los malagueños y de todos los habitantes de la tierra es un enclave de calizas y dolomías jurásicas que dan lugar a un cañón de gran recorrido, donde se perciben distintas alturas y anchuras; algunas de estas dimensiones son asombrosas ya que hay lugares donde el ancho tan sólo corresponde a diez metros, de ahí la sinuosidad del paraje.

  

  

     

El mismo rey Alfonso XIII se personó en la presa del pantano, bautizada con el nombre de Conde del Guadalhorce, quedando ratificado el acto de inauguración, evento que tuvo lugar en el momento preciso en que el monarca cruzó el camino construido el 21 de marzo de 1921.

 

 

 

Desde un perspectiva morfológica, lo más espectacular de este voladizo es la estratificación vertical de las calizas que el Guadalhorce ha tallado como si de una escultura se tratase.

En este entramado de calizas, río y dolomías existen numerosas cavidades, de las cuales algunas de ellas cuelgan por encima del cauce del río. El sometimiento del río ha ido profundizando el desfiladero en progresivas etapas.

La panorámica vista del Desfiladero de los Gaitanes puede apreciarse desde la vía férrea que une Córdoba-Málaga, y todo aquel que contempla tal capricho natural queda extasiado de su natural belleza. Y es que ni el mejor de los escultores, sin querer desvirtuarlos, podrían haber esculpido semejante paisaje.

  

El ‘Caminito del Rey’

Colgado de las verticales paredes del desfiladero, se sitúa una senda aérea que recorre el desfiladero en su longitud durante un recorrido de tres Kilómetros. Tal senda dista unos cien metros sobre el río que subyace bajo ella.

Hace poco más de un siglo, la necesidad de posibilitar el paso de los trabajadores para sostener el mantenimiento y transporte de materiales y, por supuesto, de la vigilancia de los mismos entre el salto del Chorro y el salto del Gaitanejo, dio lugar a la construcción del citado y espectacular sendero. La Sociedad Hidroeléctrica, propietaria de ambos saltos, tuvo la iniciativa de la construcción.

El comienzo del camino estaba junto a las vías del tren, de manera que el desfiladero podía recorrerse en toda su longitud y su acceso podía llevarse a efecto en uno y otro sentido.

Este acontecimiento tan importante para todos los que allí vivían y trabajaban no pasó inadvertido a las autoridades. Por lo tanto, tal evento merecía ser conocido y valorado por algún personaje emblemático de aquella época. Y así, el mismo rey Alfonso XIII se personó en la presa del pantano, bautizada con el nombre de Conde del Guadalhorce, quedando ratificado el acto de inauguración, evento que tuvo lugar en el momento preciso en que el monarca cruzó el camino construido el 21 de marzo de 1921. Justo a partir de ese momento, el pueblo llano dio a la senda el nombre de “Caminito del Rey”, nombre que se mantiene bien consolidado en la actualidad.

  

  

     

  

El Desfiladero de los Gaitanes des-cansa en el espejo de su río la grandeza de su majestad y la chulería imponente de sus paredes, y, en nuestros días, es uno de los lugares preferido por los amantes de la es-calada

 

 

Desafortunadamente, el paso del tiempo corre en contra para todos y todas las cosas, y sus efectos también se han hecho evidentes en el “Caminito del Rey” a causa de un inexplicable abandono de esta belleza natural, ya que en la mayor parte de su recorrido el suelo ha quedado destruido y faltan casi todas las barandillas.

Curiosamente, conforme el deterioro iba dejando sus huellas en el sendero, su peligrosidad se hizo atractiva para los amigos del senderismo, que pretendían recorrer todo el camino, aun en sus pésimas condiciones; algunos lo conseguían, otros forman parte ya de la leyenda negra de este hermoso y a la vez peligrosísimo paraje. Con el fin de evitar más desgracias, se decidió cerrar el camino, cierre que aún perdura en nuestros días a falta de una iniciativa gubernamental de habilitación del sendero.

  

El Desfiladero de los Gaitanes, una belleza natural

Pero volviendo a la agradable historia del desfiladero, cabe decir que, definitivamente, este paraje natural acoge un sinfín de estremecedoras maravillas, desde la discordancia erosiva de los conglomerados a las gigantescas paredes verticales de piedra caliza, sin dejar atrás la afluencia del río, que hace que parezca que el desfiladero se abre ante su paso.

Y para no dejar de sorprendernos, este abrupto paraje natural acoge a una fauna  y una flora que se han adaptado a un sistema de verticalidad escasamente visto en nuestro país. Ejemplo de ello es la abundancia en pinos carrascos y encinas, y en lo referente al mundo animal, los buitres leonados y las águilas reales coronan habitualmente la cumbre del desfiladero para poder observar uno de los paisajes más impactantes que la naturaleza nos ha regalado.

El Desfiladero de los Gaitanes descansa en el espejo de su río la grandeza de su majestad y la chulería imponente de sus paredes, y, en nuestros días, es uno de los lugares preferido por los amantes de la escalada, ya que la verticalidad de sus paredes se convierte en un reto para los deportistas de las alturas.

   

   

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

En las webs siguientes, podéis encontrar abundante información y muchas imágenes sobre el paraje natural malagueño que he tratado en este artículo:

www.visitacostadelsol.com/content/view/

www.gaitanes.es/pagina.asp/

www.juntadeandalucia.es/medioambiente/site/web/vgn-ext-templating/v/index. jsp/

  

   

Yolanda Berna Tomillo (Málaga, 1973). Diplomada en Maestro en Educación Física por la Universidad de Málaga. Ha cursado 5 años de Inglés en la Escuela Oficial de Idiomas de Málaga.

   

   

CONOCER MÁLAGA. Revista de Creación Literaria y Humanidades. II Época. Año VIII. Número 62. Julio-Agosto 2009. ISSN 1696-9294. Director: José Antonio Molero Benavides. Copyright © Yolanda Berna Tomillo. © 2002-2009 Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura. Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad de Málaga.

   

   

PORTADA

ARTÍCULOS PUBLICADOS