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res maravillosos pueblos
malagueños se acercan entre sí
para albergar uno de los más
impactantes tesoros de la
naturaleza. Maravillosos también
los pueblos que alcanzan tal
paraíso. Hablamos de Ardales,
Álora y Antequera, sus términos
municipales se extienden por un
amplio territorio en el que se
localizan las grandes
formaciones del relieve
malagueño donde se puede
disfrutar de la presencia de la
típica fauna y flora
mediterránea que abre camino al
imponente paraje natural que la
naturaleza ha formado en torno a
un paso estrecho entre dos
inmensas rocas montañosas.
Este paso o cañón es una
impresionante garganta pétrea
por la que transcurre el río
Guadalhorce, entre placas de
calizas estratificadas, llamada
con un nombre también
espectacular de el “Desfiladero
de los Gaitanes”, un capricho de
la naturaleza labrado en roca.
Sus espectaculares paisajes
cautivan a cualquier visitante
que, por fortuna, allí se
encuentre.
El territorio
El Desfiladero de los Gaitanes
se localiza en el interior de
las montañas de la cordillera
Subbética que se elevan en los
municipios de Álora, Ardales y
Antequera, concretamente en un
lugar conocido por “El Chorro”,
cuya extensión abarca una
superficie de más de 2.000
hectáreas. Aprovechando los
vericuetos que las aguas
fluviales han labrado sobre las
masas calizas que dan
consistencia a estas zonas
montañosas, a comienzos del
siglo XX, durante el reinado del
Alfonso XIII, se levantó un
pantano con vistas al
aprovechamiento del potencial
cinético de las aguas del río
Guadalorce. El pantano recibe el
nombre de “El Chorro” por su
lugar de ubicación.
Las masas calcáreas de este
singular paraje del Desfiladero
de los Gaitanes se abren en
forma de garganta para dar paso
al río Guadalhorce, originando
un cañón de unos tres kilómetros
de recorrido. Concretamente, se
localiza en la Sierra de Huma,
un promontorio de la cordillera
Arco Calizo Central, que conecta
en su vertiente oriental con la
provincia de Granada. Esta
sierra nos muestra uno de
lugares con una insólita belleza
y todo ello debido a su
naturaleza caliza.
El ‘Desfiladero de los
Gaitanes’. Su historia
Este peculiar paraje de
extraordinario interés
geomorfológico y maravilla de
los malagueños y de todos los
habitantes de la tierra es un
enclave de calizas y dolomías
jurásicas que dan lugar a un
cañón de gran recorrido, donde
se perciben distintas alturas y
anchuras; algunas de estas
dimensiones son asombrosas ya
que hay lugares donde el ancho
tan sólo corresponde a diez
metros, de ahí la sinuosidad del
paraje.
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El
mismo rey Alfonso
XIII se personó en
la presa del
pantano, bautizada
con el nombre de
Conde del
Guadalhorce,
quedando ratificado
el acto de
inauguración, evento
que tuvo lugar en el
momento preciso en
que el monarca cruzó
el camino construido
el 21 de marzo de
1921. |
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Desde un perspectiva
morfológica, lo más espectacular
de este voladizo es la
estratificación vertical de las
calizas que el Guadalhorce ha
tallado como si de una escultura
se tratase.
En este entramado de calizas,
río y dolomías existen numerosas
cavidades, de las cuales algunas
de ellas cuelgan por encima del
cauce del río. El sometimiento
del río ha ido profundizando el
desfiladero en progresivas
etapas.
La panorámica vista del
Desfiladero de los Gaitanes
puede apreciarse desde la vía
férrea que une Córdoba-Málaga, y
todo aquel que contempla tal
capricho natural queda extasiado
de su natural belleza. Y es que
ni el mejor de los escultores,
sin querer desvirtuarlos,
podrían haber esculpido
semejante paisaje.
El ‘Caminito del Rey’
Colgado de las verticales
paredes del desfiladero, se
sitúa una senda aérea que
recorre el desfiladero en su
longitud durante un recorrido de
tres Kilómetros. Tal senda dista
unos cien metros sobre el río
que subyace bajo ella.
Hace poco más de un siglo, la
necesidad de posibilitar el paso
de los trabajadores para
sostener el mantenimiento y
transporte de materiales y, por
supuesto, de la vigilancia de
los mismos entre el salto del
Chorro y el salto del Gaitanejo,
dio lugar a la construcción del
citado y espectacular sendero.
La Sociedad Hidroeléctrica,
propietaria de ambos saltos,
tuvo la iniciativa de la
construcción.
El comienzo del camino estaba
junto a las vías del tren, de
manera que el desfiladero podía
recorrerse en toda su longitud y
su acceso podía llevarse a
efecto en uno y otro sentido.
Este acontecimiento tan
importante para todos los que
allí vivían y trabajaban no pasó
inadvertido a las autoridades.
Por lo tanto, tal evento merecía
ser conocido y valorado por
algún personaje emblemático de
aquella época. Y así, el mismo
rey Alfonso XIII se personó en
la presa del pantano, bautizada
con el nombre de Conde del
Guadalhorce, quedando ratificado
el acto de inauguración, evento
que tuvo lugar en el momento
preciso en que el monarca cruzó
el camino construido el 21 de
marzo de 1921. Justo a partir de
ese momento, el pueblo llano dio
a la senda el nombre de
“Caminito del Rey”, nombre que
se mantiene bien consolidado en
la actualidad.
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El
Desfiladero de los
Gaitanes des-cansa
en el espejo de su
río la grandeza de
su majestad y la
chulería imponente
de sus paredes, y,
en nuestros días, es
uno de los lugares
preferido por los
amantes de la
es-calada |
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Desafortunadamente, el paso del
tiempo corre en contra para
todos y todas las cosas, y sus
efectos también se han hecho
evidentes en el “Caminito del
Rey” a causa de un inexplicable
abandono de esta belleza
natural, ya que en la mayor
parte de su recorrido el suelo
ha quedado destruido y faltan
casi todas las barandillas.
Curiosamente, conforme el
deterioro iba dejando sus huellas
en el sendero, su peligrosidad
se hizo atractiva para los
amigos del senderismo, que
pretendían recorrer todo el
camino, aun en sus pésimas
condiciones; algunos lo
conseguían, otros forman parte
ya de la leyenda negra de este hermoso y a la vez peligrosísimo paraje. Con el fin
de evitar más desgracias, se
decidió cerrar el camino, cierre
que aún perdura en nuestros días
a falta de una iniciativa
gubernamental de habilitación
del sendero.
El Desfiladero de los Gaitanes,
una belleza natural
Pero volviendo a la agradable
historia del desfiladero, cabe
decir que, definitivamente, este
paraje natural acoge un sinfín
de estremecedoras maravillas,
desde la discordancia erosiva de
los conglomerados a las
gigantescas paredes verticales
de piedra caliza, sin dejar
atrás la afluencia del río, que
hace que parezca que el
desfiladero se abre ante su
paso.
Y para no dejar de
sorprendernos, este abrupto
paraje natural acoge a una
fauna y una flora que se han
adaptado a un sistema de
verticalidad escasamente visto
en nuestro país. Ejemplo de ello
es la abundancia en pinos
carrascos y encinas, y en lo
referente al mundo animal, los
buitres leonados y las águilas
reales coronan habitualmente la
cumbre del desfiladero para
poder observar uno de los
paisajes más impactantes que la
naturaleza nos ha regalado.
El Desfiladero de los Gaitanes
descansa en el espejo de su río
la grandeza de su majestad y la
chulería imponente de sus
paredes, y, en nuestros días, es
uno de los lugares preferido por
los amantes de la escalada, ya
que la verticalidad de sus
paredes se convierte en un reto
para los deportistas de las
alturas.
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