|
l Palacio de Buenavista es uno
de los grandes y poco conocidos
monumentos malagueños, aunque el
destino le ha reservado un gran
protagonismo en la vida cultural
de Málaga y de toda Andalucía,
al haber sido elegido sede del
flamante Museo Pablo Ruiz
Picasso de Málaga, que da
albergue, entre otras cosas
relacionadas con el inmortal
artista, a una colección de
cuadros que Christine y Bernard
Picasso, nuera y nieto del
pintor malagueño, han cedido a
la ciudad. Su estratégica
ubicación en la calle San
Agustín, una de las más
emblemáticas del casco histórico
de la ciudad, muy próximo a la
catedral, ofrece un fácil acceso
a los amantes del arte. Pero
¿qué sabemos del Palacio de
Buenavista? Tengo la sensación
de que muy poco. Y es
lamentable, pues, además de
tratarse de un excelente
inmueble, tiene una historia que
merece (que debe) ser conocida
por todos los malagueños. En
ello estamos.
Origen del Palacio de los Condes
de Buenavista
|
|
|
|
|

|
|
|
Torre mudéjar del
Palacio de
Buenavista, hoy
habilitado como sede
del Museo Picasso
Málaga. |
|
|
|
El Palacio de Buenavista es el
más importante ejemplo de
arquitectura señorial realizada
tras la conquista de Málaga por
los Reyes Católicos en agosto de
1487. El inmueble es un
magnífico edificio de la
arquitectura civil española del
siglo XVI. Referida de una
manera rápida, su historia es la
siguiente: hacia 1516-1542, el
influyente Diego de Cazalla
(miembro de la Guardia Real,
Pagador de los Ejércitos y
Armadas Reales y Regidor de
Málaga) mandó, al amparo de su
acomodada posición social, la
construcción de un palacio para
residencia propia levantado
sobre otro anterior morisco del
que aún se conservan algunos
restos. Durante el siglo XVII,
la casa-palacio pasa, incluida
en un mayorazgo, al patrimonio
de Francisco Chacón Enríquez,
primer conde de Mollina, de
quien la heredarán sus sucesores
directos. A partir de 1837, su
propiedad pasa a los condes de
Villalcázar de Sirga, que, desde
el siglo XVIII, también eran
depositarios por herencia del
título de condes de Buenavista
(de quienes recibiría el nombre
por el que el inmueble es
conocido). A comienzos del siglo
XX, pasa, también por cesiones
hereditarias, a manos de la
condesa de Luna y, más
recientemente, a la duquesa de
Villahermosa, quien, en 1946, lo
arrienda al Estado para su
adaptación como museo. A finales
del pasado siglo, la Junta de
Andalucía lo adquiere para
dedicarlo a constituir la sede
de lo que es hoy, el Museo
Picasso de Málaga.
Estilo del Palacio de Buenavista
Desde el punto de vista
arquitectónico, su estilo es
básicamente renacentista, con
fachada plateresca y soluciones
mudéjares, y su estructura se
compone de dos planos: una
planta baja y una primera
planta. Su fachada plateresca
muy maciza, con aparejo de
sillares, donde se trabajan con
sencillez, pero de forma
rotunda, los elementos
decorativos que enmarcan los
huecos. Éstas son de grandes
dimensiones y se sitúan
asimétricamente. La puerta
principal se diseña como un todo
con el balcón superior. El
interior se organiza en torno a
un patio de doble galería. A
través de la escalera, al fondo
a la derecha, se accede a la
planta primera que repite el
esquema de la planta baja. Esta
era su configuración original,
hasta que las obras del Museo
Picasso de Málaga la han
modificado.
Fachada, torre y patio principal
constituyen los elementos más
singulares del palacio y los que
definen el carácter nobiliario
de su tipología. La torre tiene
estrecha relación con algunas
casas granadinas, como el
guardapolvo y las arcas bajo
alfiz de su parte superior,
aunque el aparejo sillares y sus
grandes dimensiones parecen
alejarla del modelo. Destaca su
fachada totalmente de piedra, la
austeridad del edificio sólo con
adornos renacentistas en puerta
y ventanas, y la torre mirador
rectangular.
Las rehabilitaciones
El Museo de Málaga tiene su
origen en la Real Orden del 24
de junio de 1913, donde se
contempla la creación y
organización de los Museos
Provinciales y Municipales de
Bellas Artes. Intentos de
institucionalizar colecciones de
obras de arte los encontramos ya
en el siglo XIX, bajo las
iniciativas del insigne mecenas
Jorge Loring, quien, en 1864,
solicita al Ayuntamiento el
depósito del material
arqueológico proveniente del
yacimiento de Cártama para
unirlo al suyo y crear así un
museo en su finca de la
Concepción. En 1875, el propio
Ayuntamiento se plantea la
posibilidad de montar un museo
arqueológico, proyecto que se
concreta en la creación del
Museo Municipal instalado en las
salas de la planta del edificio
de San Agustín, entre 1879 y
1880. Finalmente, se instala la
Academia de Bellas Artes de San
Telmo, que, desde mediados del
siglo XIX, inicia una política
de adquisiciones entre los
pintores locales, académicos y
profesores de la Escuela de
Bellas Artes.
|
|
|
|

|
|
|
Fachada principal
del Museo Picasso
Málaga (antes
Palacio de los
condes de
Buenavista). |
|
|
|
|
Ya desde el siglo XIX, el
palacio venía sufriendo grandes
destrozos, debido al mal uso
realizado en él. Pasa de
propietarios a inquilinos
continuamente y ninguno de éstos
se dignó en momento alguno
preocuparse de su conservación.
Para su mal, de vivienda
unifamiliar pasó a casa de
vecinos, lo que obligó a la
redistribución de sus espacios y
a otras obras de distinto
alcance, pero todas en
detrimento del edificio. Con
posterioridad se utilizó como
centro de enseñanza y fábrica de
muebles, y un tiempo después dio
albergue a la sede de la Cruz
Roja en esta ciudad; no
obstante, las obras que se
emprendieron para su
habilitación a tal fin no
supusieron una mejora
significativa para el edificio.
De palacio a museo
A pesar de que el 28 de octubre
de 1939 el Palacio de Buenavista
había sido declarado Monumento
Nacional y, por tanto,
incorporado al Patrimonio
Nacional, a lo largo de los años
40, el estado del edificio
continuó siendo más que
deplorable. Fue a finales de esa
década cuando, por encargo del
entonces Ministerio de Educación
Nacional, se acometen seriamente
su restauración y adaptación
como museo de Bellas Artes.
La restauración y adecuación
fueron realizadas por el
arquitecto diocesano y
restaurador Enrique Atencia
Molina. Este proyecto se remonta
a su aprobación por la Orden de
25 de octubre de 1949 (aunque se
encuentran planos previos con
fecha de 1947). Esta
intervención tardó más tiempo de
lo conveniente, debido, entre
otras cosas, a las dificultades
surgidas durante las
negociaciones con los
contratistas y a los continuos
ajustes del presupuesto.
Emprendidas las obras, hubo que
adecuar y fortalecer la
cimentación con mampostería
hormigonada. También se
reforzaron los pilares y arcos
de las galerías del patio
principal. Las cubiertas se
restauraron completándose con
algunas cedidas por el
Ayuntamiento, procedentes de
demoliciones municipales y de La
Alcazaba. Se desescombró el
sector sur, se elevó la torre
morisca y se reorganizó la
torre-mirador abriendo los vanos
originales que, en el proceso
histórico, habían sido tapiados
para ‘rentabilizar’ el espacio
interno de la torre.
Las obras se prolongaron hasta
1958 y, por fin, en 1961, el
Palacio de Buenavista se
inauguró definitivamente como
Museo Municipal de Bellas Artes.
Desde 1961 y hasta 1996, como
Museo de Bellas Artes, albergó
obras de pintores malagueños
como Bernardo Ferrándiz, Antonio
Muñoz Degrain, José Nogales,
Moreno Carbonero y Denis
Belgrano, así como obras de
Sorolla, Murillo y Alonso Cano;
esculturas de Mariano Benlliure
y Fernando Ortiz, y grabados y
litografías de Picasso.
Creación del Museo Picasso
Málaga
En 1996, la Junta de Andalucía
adquiere el edificio, con la
intención de convertirlo en el
primer museo dedicado a la obra
de Picasso de Málaga, su ciudad
natal. Las obras que se llevaron
a cabo para su adecuación al
nuevo museo propiciaron el
descubrimiento en el subsuelo de
antiguos restos fenicios
(datados a partir del siglo VI
a. C.), romanos y musulmanes de
la época nazarí, que se han
respetado e integrado en la
nueva disposición de la
construcción, y que pueden
también ser visitados por el
público, junto con las
creaciones de Picasso.
|
|
|
|
|

|
|
|
Patio principal. |
|
|
|
El 21 de octubre de 1997, se
constituye la Fundación Museo
Picasso Málaga (de carácter
cultural y privado) sobre la
base de la firma de un acuerdo
de cesión de obras por parte de
los familiares del artista (Christine
y Bernard) y del edificio, por
la Junta de Andalucía. Así, en
dicha constitución, se acuerda
que la Junta de Andalucía ceda a
la fundación el uso del Palacio
de Buenavista durante 50 años y
Christine y Bernard Ruiz
Picasso, el pleno dominio de las
obras que en él se expongan.
El Museo Picasso Málaga
El Museo Picasso Málaga (mpm)
se inaugura el 27 de octubre de
2003 y en él se exponen de forma
permanente más de 200 obras de
Picasso, entre pinturas,
dibujos, esculturas, cerámicas y
grabados, que abarcan todos los
periodos del pintor.
Su primera directora fue Carmen
Giménez, promotora de dos
exposiciones sobre Picasso
organizadas en Málaga en los
años 90 y una de las impulsoras
del museo.
Este museo se distingue por su
carácter marcadamente andaluz y
su naturaleza señorial y
tradicional. El Palacio de
Buenavista ha contribuido a la
regeneración de un trozo de
ciudad, cuyo futuro era cuanto
menos incierto.
Al acceder al museo por la
entrada principal, el visitante
deja atrás la fachada de piedra
y, enseguida, se encuentra en un
nuevo envoltorio espacial.
Aunque se respetaron la mayor
parte de las subdivisiones
históricas del interior del
edificio originario, fue preciso
remodelar y rehacer casi todas
las superficies interiores y
exteriores del edificio para
satisfacer las necesidades de un
museo moderno, como por ejemplo
los servicios técnicos:
electricidad, calefacción,
ventilación, seguridad,
iluminación, etcétera.
El legado de Picasso
Pocos artistas han inspirado
tanto la fundación de museos en
distintos países dedicados
específicamente a su obra como
es el caso de Pablo Ruiz
Picasso. En total, siete museos
y tres fundaciones o centros
llevan su nombre. Cada uno de
ellos ha tenido su origen en
circunstancias particulares, en
donativos de miembros de la
familia Picasso o de
coleccionistas consagrados. Cada
una de estas colecciones se
alberga en un edificio
preexistente que se adapta
particularmente a la obra del
artista. |