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PEDRO MUÑOZ SECA

El Puerto de Santa María (Cádiz) - Paracuellos del Jarama (Madrid) 1936

  

Por  Vanesa Fernández Galindo

   

   

«El humor es el lenguaje que emplean las personas inteligentes para entenderse con sus iguales.»

(EDGAR NEVILLE: El humor en el teatro, I acto)

  

  

L

a figura del dramaturgo Pedro Muñoz Seca, un andaluz de origen que se afincó en Madrid, es, junto a la de otros autores de su época como los hermanos Álvarez Quintero, Carlos Arniches e incluso el Premio Nobel de Literatura, Jacinto Benavente, una de las más destacables del primer tercio del siglo XX. Muñoz Seca fue uno de los pocos autores que han sabido captar y trasladar al teatro la esencia del espíritu madrileño, lo castizo de Madrid. El estilo con el que empleaba la ironía, la parodia y la sátira (genial miscelánea que llamó «astracán» o «astracanada») influyó en que el teatro recuperase su función como espacio de ocio y entretenimiento para que el público fuese allí a divertirse y reírse, un aspecto del género dramático que, por esa época, estaba en total decadencia.

  

Sus orígenes

  

El año de nacimiento de este insigne escritor andaluz ha sido hasta hace unos años motivo de gran confusión, una confusión que tiene sus orígenes en él mismo, a quien su gran sentido del humor y una especial atracción por los números capicúas le llevaron a situar la fecha en el año 1881. En realidad, Pedro Muñoz Seca había nacido en 1879, un 21 de febrero, en El Puerto de Santa María (Cádiz), y ocupaba el cuarto lugar de los diez hijos que habían tenido sus padres, el matrimonio formado por José Muñoz Cesari y María Seca Miranda.

Los Muñoz Seca constituían una familia de gran tradición religiosa que gozaba de una situación social acomodada debido principalmente a la profesión del padre, considerado un profesional del Derecho de gran prestigio en el Puerto de Santa María. En un contexto familiar como el descrito, no es de extrañar que Muñoz Seca se convirtiese en una persona tradicional y conservadora, fiel a la monarquía y con tendencias ideológicas de derechas, como más adelante se recoge.

  

Formación académica y primeros estrenos

  

Durante la infancia, Muñoz Seca empieza ya a dar pruebas de ingenio y talento ante el profesorado del Colegio San Cayetano, donde cursa la primera enseñanza, si bien no logra destacar como estudiante notable. En 1894, inicia los estudios secundarios en el Colegio San Luis Gonzaga, de la Compañía de Jesús, donde coincide con Fernando Villalón y Juan Ramón Jiménez. Finalizado este periodo educativo, el joven Muñoz Seca, junto con su hermano Francisco, se traslada a Sevilla en 1896, en cuya Universidad cursa simultáneamente las titulaciones de Derecho y Filosofía y Letras, que concluye en 1901.

Mientras realiza sus estudios universitarios, con bastante brillantez por otro lado, comienza a escribir piezas teatrales con las que sienta los pilares del éxito que posteriormente alcanzaría. Así, entre 1898 y 1899, estrena, en El Puerto de Santa María, sus primeras obras de teatro conocidas, República estudiantil, Un perfecto de pasivas, El señor de Pilili o Las guerreras (esta, el último año del siglo XIX, en el Teatro del Duque, de Sevilla). Posteriormente, ya en 1903, estrena el sainete El maestro Canillas, también en El Puerto de Santa María.

  

Traslado a Madrid. Primeros éxitos. Inserción en el mercado laboral. Matrimonio

  

Concluidos sus estudios universitarios, Pedro se traslada a Madrid en 1904, adonde llega con doscientas cincuenta pesetas en el bolsillo y una doble intención: por un lado, realizar los cursos de Doctorado en Derecho y, por otro, seguir desarrollándose y consolidarse como escritor teatral.

Sin embargo, sus comienzos en la capital de España no fueron fáciles; de hecho, inicia su vida laboral trabajando sucesivamente en varios oficios: primero como docente en una academia impartiendo clases de latín, griego y hebreo, de donde pasa a ejercer como pasante en el bufete del prestigioso jurista y político Antonio Maura.

Por estas fechas, estrena El contrabando (1904), sainete de un acto y en prosa que había escrito en colaboración con Sebastián Alonso, a quien había conocido casualmente en una de las tertulias que frecuentaba, y que llegó a alcanzar seiscientas representaciones en el Teatro Lara. Esta pieza humorística constituye la primera obra que el joven Muñoz Seca estrena en Madrid y marca el momento a partir del cual decide dedicarse por completo a la escena.

Pero el tiempo que le reclama su ajetreada vida laboral se contrapone con su afición a la ópera y al séptimo arte, obstáculo que intenta superar organizando sus horarios laborales de manera que le permitan acudir con bastante frecuencia a todos los eventos de este tipo que tuvieran lugar y, desde luego, como fiel seguidor del arte de la tauromaquia, a la plaza de toros de Madrid.

En 1906, consigue varias recomendaciones que le facilitaron ponerse en contacto con Tirso Escudero, el empresario que regentaba el Teatro de la Comedia de Madrid por aquel entonces. Tirso leyó todas las obras que hasta entonces había escrito, entre las cuales selecciona Una Lectura, entremés en prosa escrito en 1905, para que fuese estrenada. A la firma del contrato, Muñoz Seca pidió únicamente quinientas pesetas en concepto de derechos de autor. Tirso, que se había percatado de la extraordinaria promesa que significaba Muñoz Seca para el teatro por el talento que vislumbraba en sus obras, le aseguró que le compensaría con una cantidad mayor.

En 1908, abandona su empleo de pasante y empieza a trabajar en la Comisaría General de Seguros, adscrita al Ministerio de Fomento, trabajo que le permite disfrutar de una situación económica más estable y, a la vez, le facilita dedicarse más a su gran pasión, el teatro. A partir de ahora empieza a colaborar simultáneamente en varias revistas de prestigio como Nuevo Mundo, Blanco y Negro o La Ilustración Española y Americana. Es también el momento en que contrae matrimonio con Asunción Ariza Díez de Bulnes, mujer de origen cubano, con quien tuvo nueve hijos, de los cuales Asunción, su hija, fue la madre de uno de sus nietos más ilustres: el periodista Alfonso Ussía.

  
              

              
  

Consagración como dramaturgo

  

Sus colaboraciones con diversos autores a partir de 1911, entre los cuales cabe destacar a Pedro Pérez Fernández y Enrique García Álvarez, suponen el inicio de su consolidación como dramaturgo. Así, Pérez Fernández y él llegarían a escribir más de cien obras, siendo su primera obra conjunta el sainete Por Peteneras (1911). Entre estas colaboraciones cabe destacar Trampa y Cartón (1912), coescrita con Pérez Fernández, y Fúcar XXI (1914), escrita en colaboración con Pérez Fernández y García Álvarez.

De manera sucesiva, estrena el Roble de la Jarosa (1915), El verdugo de Sevilla (1916), Los cuatro Robinsones y El rayo (ambas, en 1917), marcando el comienzo de una etapa durante la cual las obras de Muñoz Seca se convierten en el objetivo de severas críticas, vertidas por detractores de todo tipo, que infravaloran no solo estos títulos, sino también toda su anterior creación. Curiosamente, el tremendo Ramón María del Valle-Inclán se posicionó a favor de la obra de Muñoz Seca, avalando la forma tan peculiar que tenía el andaluz de hacer teatro, la cual llegaba a concebir como si fuese una auténtica obra de arte que había que contemplar en su plenitud. No obstante, en momento alguno llegaron a turbarle esas críticas, ante las cuales se mostró indiferente; es más, estos ataques a su obra creativa llegaron a convertirse en un potente aliciente para escribir las que luego serán sus mejores obras.

Por fin, concretamente la noche del 20 de diciembre de 1918, Muñoz Seca alcanza el gran éxito de su vida con el estreno de La venganza de Don Mendo en el Teatro de la Comedia, obra cumbre que supuso su consagración como escritor teatral, lo que le convirtió, en consecuencia, en uno de los autores más exitosos y cotizados de la época. Aunque el argumento romántico de esta obra pueda considerarse poco original y los personajes puedan representarse como arquetipos, la improvisación paródica es uno de sus puntos más fuertes, aspecto que se pone de manifiesto en el especial cuidado que este autor puso en que la rima métrica fuese la más acertada.

A lo largo de los años 20, Muñoz Seca continúa con su consagración como dramaturgo con los estrenos de La pluma verde (1922), Los chatos (1924), La tela (1925), Los extremeños se tocan (1926) y ¡Usted es Ortiz! (1927), entre otras.

      

Muñoz Seca y la II República

       

A partir de 1931, si bien es cierto que la velocidad de sus éxitos empieza a resentirse, lo es tan solo en el sentido de que sus obras, aunque continúan cosechando éxitos, ya no lo hacen a un ritmo tan vertiginoso como hasta entonces. En abril de este año se proclama la II República, con cuya ideología Muñoz Seca se manifiesta abiertamente en desacuerdo y contra la que, a partir de ahora, va a centrar sus sátiras. Estrena La Oca (1931), siglas de «Libre Asociación de Obreros Cansados y Aburridos», caricatura del comunismo y el igualitarismo, y Anacleto se divorcia (1932), una sátira de la recién promulgada ley del divorcio. Otras obras tendentes a ridiculizar el régimen republicano son Marcelino fue a por vino (1932), La voz de su amo (1933), La eme (1934), La plasmatoria (1935), El gran ciudadano (1935), La tonta del rizo (1936) y ¡Zape! (1936).

El argumento de estas sátiras se desarrolla en un contexto humorístico genialmente logrado, en el que la ironía y la mordacidad campan a su aire, y si bien es cierto que las representaciones fueron un gran éxito de público, también es verdad que dan pie a que pase de ser considerado frívolo a ofensivo por algunos grupos objetivo de las críticas. Contrariamente a lo que le ocurría con el ambiente de los políticos, continuó siendo muy querido en el mundo escénico, en el que gozaba de la amistad de nombres como Pedro Pérez Fernández, Jacinto Guerrero, Salvador Videgain o el famoso Lepe, muchos de los cuales llegaron incluso a colaborar con él, como es el caso de Enrique García Álvarez, Azorín o Enrique García Velloso.

 

El trágico final de una vida cómica

 

El 18 de julio de 1936, poco después de que La tonta del rizo fuese estrenada en el Teatro Poliorama de la Ciudad Condal, estalla en España la Guerra Civil. Como ya se ha podido entrever, la ideología política de derechas que manifestaba Muñoz Seca —monárquico y conservador a ultranza— era innegable, tal era su convencimiento que en ningún momento intentó ocultarla. Así, tras el Alzamiento Nacional del general Franco y el consecuente fracaso de la sublevación militar en Madrid, el autor andaluz es detenido el 26 de julio por un grupo de milicianos anarcosindicalistas en la casa de un actor amigo de Barcelona que le había aconsejado abandonar el hotel en que se hospedaba. Acusado de albergar ideas monárquicas y católicas, fue trasladado a Madrid y encarcelado en la recién creada cárcel de San Antón (llamada así por tratarse en realidad del Convento de San Antón, recientemente convertido en recinto carcelario); su esposa, en cambio, fue puesta en libertad, ya que era ciudadana cubana.

Finalmente, el 28 de noviembre de 1936, Muñoz Seca se convierte en una víctima más de la ceguera humana y la intolerancia política de nuestra contienda civil. En una de las «sacas» fue llevado a los campos de la localidad madrileña de Paracuellos del Jarama, lugar en el que es fusilado junto a otros cientos de personas. Humorista hasta los últimos momentos, se dice que, en el instante mismo en que iba a ser fusilado, dirigió estas palabras al pelotón de fusilamiento: «Podéis quitarme la hacienda, mis tierras, mi riqueza, incluso podéis quitarme, como vais a hacer, la vida, pero hay una cosa que no me podéis quitar… y es el miedo que tengo». Se cuenta también que los soldados que lo fusilaron le pidieron perdón por lo que estaban obligados a hacerle, pero él los consoló diciéndoles que estaban ya perdonados, que no se molestaran... «...aunque me temo que ustedes no tienen intención de incluirme en su círculo de amistades» [1].

  
              

              
 

Escena de "La venganza de Don Mendo", en la que el actor Javier Veiga da vida al personaje principal.

Teatro Alcázar de Madrid, 2010.

 
  

Muñoz Seca, creador de un nuevo subgénero teatral

 

Durante la consagración de Muñoz Seca como dramaturgo, un nuevo subgénero hace su aparición en el campo de la dramática, un subgénero de la escena creado por él mismo, el «astracán» o la «astracanada». «Muñoz Seca —comenta J. C. Garrot— empieza su carrera escribiendo sainetes y cuadros de costumbres, a partir de los cuales, instaura el «astracán», al que pertenecen sus obras más celebradas. Lo que caracteriza al «astracán» es una estructura dramática muy simple y el valor primordial del chiste como elemento cómico. Su intención es, sobre todo, arrancar la risa del espectador, lo que se consigue merced al pacto autor-público: el primero se compromete a no remover creencias y el segundo no exige rigor artístico, se conforma con pasar el rato ejercitando la carcajada.

Lo anterior no debe interpretarse como falta de pericia por parte de Muñoz Seca. Ni siquiera sus detractores han negado la habilidad con que explota los recursos de la escena, ni su conocimiento del oficio. Se trata de algo deliberado: tras encontrar la fórmula del éxito, siguió el camino más fácil, es decir, exprimir los trucos hasta la saciedad, valerse de los mismos artificios literarios, principalmente juegos de palabras con nombres y apellidos, equívocos, chistes y todo género de dislocaciones del idioma a fin de mantener un diálogo que no se apoyaba en caracteres ni en situaciones de evidente inverosimilitud [2].

Muchos críticos coinciden en afirmar que los dardos de Muñoz Seca se dirigían antes que contra nuestros clásicos del Siglo de Oro, como él mismo pretendía, contra obras del siglo XIX y de principios del XX. Sea como fuere, lo cierto es que los derroteros que había tomado el teatro comercial de la última etapa del siglo XIX proporcionaban motivos suficientes para la deformación y la crítica.

Además, el «astracán» es el antecedente del «teatro del absurdo», que más tarde triunfaría en la posguerra y que caracterizó a la “Otra Generación del 27”, formada por autores como Miguel Mihura, Antonio Lara de Gavilán —conocido como Tono—, Enrique Jardiel Poncela y Edgar Neville. Si las obras de Pedro no estuviesen impregnadas en su plenitud con matices humorísticos, esta generación de autores, es probable que no hubiese llegado a existir nunca.

   

  

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NOTAS

1 Tulio Domicheli, «Los otros lorcas», en ABC digital, edición de 10 de Febrero de 2010.

2 En su Prólogo a la obra de Muñoz Seca La venganza de don Mendo, editada por Ediciones Busma, Madrid, 1984.

  

  

REFERENCIAS WEBGRÁFICAS Y BIBLIOGRÁFICAS

WEBGRAFÍA:

«Pedro Muñoz Seca», en ISLA BAHÍA, Sección “Biografías” [En línea]. Disponible en Web: <http://www.islabahia.com/Biografias/Arias/pedromunozseca.asp>. (Consulta del 30 de junio de 2014).

«Pedro Muñoz Seca», en BIOGRAFÍAS Y VIDAS, Sección “Biografías” [En línea]. Disponible en Web: <http:// www. biografias y vidas. com/ biografia/ m/ munoz_ eca. htm>. (Consulta del 29 de Abril de 2009).

«Pedro Muñoz Seca», en DON MENDO, Sección “El autor” [En línea]. Disponible en Web: <http:// www. donmendo. blein. es/ elautor. html>. (Consulta del 30 de Junio de 2014).

«Pedro Muñoz Seca», en FUNDACIÓN PEDRO MUÑOZ SECA, Sección “Biografías” [En línea]. Disponible en Web: <http:// www.fundacion pedro munoz seca. org/>. (Consulta del 29 de Abril de 2009).

«Pedro Muñoz Seca, en FUNDACIÓN PEDRO MUÑOZ SECA, Sección “Vida y Obra” [En línea]. Disponible en Web: <http:// www. fundacion pedromunoz seca. org/ escenificaciones1. htm>. (Consulta del 30 de junio de 2014).

«Pedro Muñoz Seca», en WIKIPEDIA, Sección “Artículo” [En línea]. Disponible en Web: <http://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_Mu%C3%B1oz_Seca>. (Consulta del 29 de Abril de 2009).

Mario Noya: «Muñoz Seca: genio y figura, ay, hasta la sepultura», en LA REVISTA DE AGOSTO, Sección “Gentes del libro”, actualización del 28 de agosto de 2006 [En línea]. Disponible en Web: <http:// agosto. libertad digital. com/ articulo. php/ 1276232190>. (Consulta del 29 de Abril de 2009).

Tulio Domicheli: «Los otros lorcas», en ABC digital, edición del 10 de Febrero de 2010 [En Línea]. Disponible en Web: <http:// www.abc. es/ 20100110/ cultura-literatura/ otros-lorcas-  201001100447. html>. (Consulta del 29 de Abril de 2009).

  

BIBLIOGRAFÍA:

CAMPOS CASENAVE, Marieta y ROMERO FERRER, Alberto (1998): Pedro Muñoz Seca y el teatro de humor contemporáneo (1898-1936). Ed. Fundación Pedro Muñoz Seca, Cádiz.

MUÑOZ SECA, Pedro (1918): La venganza de don Mendo. Prólogo de Juan Carlos Garrot, Eds. Busma, Madrid, 1984.

  

  

VANESA FERNÁNDEZ GALINDO (Torremolinos, 1990). Diplomada en Magisterio con Especialidad en Educación Física y estudiante de 2.º curso de Psicopedagogía en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga.

   

   

GIBRALFARO. Revista de Creación Literaria y Humanidades. Publicación Trimestral de Cultura. Sección 3. Página 7. Año XII. II Época. Número 82. Octubre-Diciembre 2013. ISSN 1696-9294. Director: José Antonio Molero Benavides. Copyright © 2013 Vanesa Fernández Galindo . © Las imágenes, extraídas a través del buscador Google de diferentes sitios o digitalizadas expresamente por el autor, se usan exclusivamente como ilustraciones, y los derechos pertenecen a su(s) creador(es). Depósito Legal MA-265-2010. © 2002-2013 Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura. Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad de Málaga.