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EL SECRETO JUDÍO DE CERVANTES [1]

   

   

Por  José Antonio Molero

   

   

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 mediados de noviembre del pasado año, el periodista y escritor Óscar Herradón Ameal, con motivo de la publicación de su libro El secreto judío de Cervantes (Ed. Espejo de Tinta, Madrid, 2005) [2], contestó en el chat en línea de TERRA [3] a las preguntas que le iban formulando los internautas sobre lo más oculto del Quijote y, lógicamente, a las cuestiones de todo tipo que le plantearon con respecto a quien fue su autor.

Aunque sobre la vida de Cervantes se ha escrito mucho y mucho se ha escrito también sobre su obra inmortal, mucho es lo que falta todavía por escribirse tanto del uno como de la otra, hasta el punto de que el autor mencionado llega a decir de la obra —lo veremos más adelante— que «queda mucho por descubrir del Quijote: el 70% del libro», al tiempo que, al referirse al autor, llega a definirlo como «un personaje enigmático y de linaje judío».

¿Era Cervantes un personaje enigmático? ¿Su origen era judío? No es que la azarosa vida de Cervantes (fue soldado de fortuna, estuvo prisionero en Argel, sufrió la cárcel, estuvo acusado de asesinato, etcétera) no se preste a todo tipo de conjeturas, es que ya que creíamos tener más o menos ordenadas —cierto es que con algunos vanos— las ideas en nuestras estanterías, aparece un libro y nos lo pone todo manga por hombro. Un mal pensado —digo un mal pensado, no yo— diría que libros así, aprovechando la crisis de valores de todo tipo que aqueja a nuestra sociedad actual, sólo pretenden hacer su agosto llenando la oquedad de nuestros espíritus con fantasmagorías o ficciones, si no tratan de sembrar la confusión en torno a la figura del que es llamado Príncipe de los Ingenios y reconocido como el fundador de la novela moderna. Porque afirmaciones como la existencia de mensajes subliminales en el Quijote que intentan, por ejemplo, dar a conocer el origen hebreo del autor parecen tener más de elucubración que de cientificidad. Desde luego, conociendo la trayectoria editorial de Herradón como articulista y colaborador en las revistas y programas relacionados con el mundo de lo enigmático, podemos pensar con toda legitimidad que se trata más de un libro de temática esotérica que de crítica literaria.

¿Por qué Cervantes, considerado durante siglos símbolo del status quo imperante en España, escribió su obra siguiendo un conocimiento prohibido originario del pueblo judío? ¿Qué tenía que ocultar el autor para escribir su texto de forma velada? ¿Cuál era su verdadero linaje? ¿Cuál es realmente el auténtico significado de la aparente locura de su caballero? ¿Cómo se explica que fuese el Quijote el único libro maldito que logró evitar las llamas de la intolerancia de su tiempo? La verdad, yo no lo sé. Y no es la primera vez que se me ha planteado alguna cuestión en este sentido. Recuerdo haber leído algo respecto de su ascendencia judía, que, desde luego, en nada debe extrañarnos en una época como la suya. Recordemos que todavía no se había cumplido un siglo de la unificación de todos los territorios que constituyen España tal como hoy la conocemos, muchos de los cuales, especialmente la mitad sur peninsular, estaban muy poblados de descendientes de los primitivos hebreos que inmigraron a nuestra tierra desde comienzos de la Edad Media y que, aunque muchos fueron víctimas de reiteradas expulsiones por no abjurar de su religión, otros muchos sí lo hicieron, cuando menos de cara a la sociedad, integrándose y conviviendo, no sin problemas, con la población autóctona. Un caso similar al cervantino lo encontramos en Teresa de Jesús, nuestra Doctora de la Iglesia y figura señera de nuestra prosa mística. En definitiva, muchas interrogantes que no sé si este libro habrá sabido y podido responder satisfactoriamente. Pero esta cuestión la dejo en manos de los expertos.

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