|
SI QUISIERA…
Si
quisiera…
besaría cada uno de sus párpados
dulcemente, sin prisas,
hasta adormecer
y desterrar
el dolor que le atormenta
Acariciaría sus manos,
palma con palma,
hasta que los latidos
fueran sólo uno,
desdibujando pasados oscuros
y pintando estrellas
en cada poro de su piel,
con las yemas de mis dedos
suaves como la miel.
Llenando con suspiros
cada espacio vacío
de su alma,
echando al olvido
las heridas con sabor a hiel.
Desabrocharía
todos sus sentidos,
uno a uno, silenciosamente,
sin desfallecer,
hasta alcanzar ese punto
en que el mundo se olvida
y volvemos a renacer.
LA VOZ
En el otoño de la vida
cuando un suspiro es desgana,
una mirada... una plegaria.
El sueño que muere antes de nacer
acallando el grito que surge del alma.
La voz nos seduce
como encantadora de serpientes,
con cálidos suspiros,
ronroneo de gatos complacidos
que se enganchan a nuestros sentidos
y nos elevan cual cometas
en destellos de mil colores.
Es flotar en nubes de algodón
sin rumbo ni final,
abriendo las puertas de par en par
a un mundo de fantasía.
¿Cómo negar la evidencia de lo que nos atrapa y
engaña?
SI SUPIERA
Si supiera las noches en blanco
que por él he pasado,
las lágrimas amargas
derramadas
en desconcierto de grises y negros
los suspiros sin destino
al son de música desacompasada
como río sin delta
la agonía de los celos
enredándome en la tela de araña,
sin luces, llena de sombras
los vericuetos del amor;
el dolerse por amar
el callar por no gritar
el amar porque sí…
porque me da la gana
y aún así…
—no me
entiende—.
TRISTEZA
Triste es la huida
del amor que todo lo llena
que nos quema y nos mata.
Remolinos de pasión
que nos inundan y embriagan.
Dejando sabor amargo
al perder aquella piel
que endulzó noches de ensueño.
Fuego que prendió con ansias
en cuerpos inertes, sin llama.
Es el reclamo del amor,
aquél que no fue llamado,
el que prende con más fuerza
en corazones vacíos de esperanza.
Sin él... la nada.
TU NOMBRE
Ese que sabe a miel
y a gloria,
que se pronuncia breve
y se queda enamorado
en la puerta de mi boca.
Dos sílabas enlazadas
como cadena de flores
que llenan con su aroma
todos los rincones de mi alma.
Palabra corta, exacta,
que se mete en la piel,
y de ella se prende
como un ovillo de lana.
Tu nombre:
el que se extraña
el que se ama
el que no se olvida
y, a veces,
también se odia.
Palabra dulce
el del nombre amado,
el que nos seduce
y se nos queda prendido
—por
siempre—
en las entrañas.
*De
su poemario Versos con alas de mariposa,
Barcelona, 2005.
|
|
_______________
Isabel Miralles (Santa Bárbara, Tarragona) inicia su actividad
creativa a los 15 años, cuando alcanza el segundo
puesto en un concurso literario de ámbito nacional
sobre la ‘Amistad’, en el que participaron la
mayoría de los colegios españoles. En el año
2000, retorna a su afición literaria.
Actualmente participa en muchos foros poéticos y
sus poemas han sido publicados en numerosas páginas
webs de Iberoamérica. Dos de sus poemas han sido
musicalizados por dos cantautores: “Un
recuerdo”, por Jorge-Osvaldo Garavano (Argentina)
y “Estás siempre presente”, por Henry Mejía León
(El Salvador). En 2003 publica su primer libro de
poemas Sentimientos Poéticos y en 2005
aparece Versos con alas de mariposa, su
segundo poemario.
|